El legendario artista Joaquín Sabina alcanza los 77 años de edad este 12 de febrero. Nacido en 1949 en la localidad de Úbeda, Jaén, el prolífico creador español festeja este aniversario consolidado como una figura fundamental de la música, la poesía y las artes plásticas. Tras una trayectoria marcada por su característica voz rasgada y composiciones profundas, el músico puso fin a su presencia en los escenarios de forma oficial en el año 2025, luego de concluir una extensa gira de despedida que recorrió múltiples países y convocó a seguidores de todo el mundo para honrar su influencia cultural en el habla hispana.
Durante su prolífica carrera, el jienense publicó un total de 17 álbumes de estudio y 7 discos grabados en directo, cimentando un éxito comercial y crítico sin precedentes. Su última producción discográfica, titulada “Lo niego todo”, representó el cierre de un ciclo vital, siendo promocionada en una gira internacional que logró colgar el cartel de «entradas agotadas» en recintos de España, América Latina y ciudades globales como Londres y París.
Los inicios musicales de Sabina se remontan a la década de los 70, periodo en el que debió exiliarse en Londres huyendo de la dictadura franquista. A su retorno a suelo español, se erigió como un referente de la canción de autor, colaborando con astros de la talla de Joan Manuel Serrat, Fito Páez y Leiva. Entre sus himnos generacionales destacan temas clásicos como “19 días y 500 noches”, “Y nos dieron las diez” y “Contigo”.
En la actualidad, el intérprete disfruta de su retiro con una notable estabilidad financiera y una cotidianidad apacible al lado de su cónyuge, Jimena Coronado. Ella es la encargada de supervisar gran parte de sus asuntos profesionales. A través de la compañía Ultramarinos Finos, propiedad del matrimonio, se gestionan sus derechos de propiedad intelectual y un sólido patrimonio inmobiliario, garantizando una situación económica saneada.

Incluso alejado de los focos mediáticos, Sabina mantiene vínculos con proyectos de investigación y desarrollo, destinando inversiones a grupos de interés económico enfocados específicamente en el sector científico.
Joaquín Sabina: 77 años de historia, música y leyenda
Desde su juventud, el autor se perfiló como una personalidad rebelde. Proveniente de un hogar convencional, hijo de un inspector de policía y una ama de casa, creció en un ambiente regido por normas estrictas que chocaban con su espíritu inquieto.

Su vínculo familiar estuvo teñido por el conflicto. En diversas ocasiones, Sabina ha relatado que se sentía la “oveja negra” de la familia y lamentó profundamente que sus progenitores no pudieran ser testigos de su consagración artística, calificando este hecho como una de sus mayores tristezas personales. Durante su etapa londinense en los 70, utilizó la identidad falsa de Mariano Zugasti, época en la que conoció a personajes determinantes como una mujer llamada Sonia, a quien recuerda como alguien misterioso e intenso.

La vida afectiva del cantante ha sido tan singular como su obra. Su primer enlace matrimonial fue con la argentina Lucía Inés Correa en la capital británica. Posteriormente, en España, mantuvo una relación con Isabel Oliart, con quien procreó a sus dos hijas. No obstante, su vínculo más duradero ha sido con la fotógrafa peruana Jimena Coronado, quien ha sido su soporte emocional y logístico fundamental. Sabina ha enfatizado que la presencia de Coronado resultó crucial para su recuperación tras enfrentar crisis de salud y accidentes físicos que marcaron el tramo final de su carrera.

El impacto de su creatividad trasciende el ámbito sonoro. Ha editado diversos libros de poemas y participado en múltiples iniciativas literarias y audiovisuales. En el año 2022, se estrenó el documental “Sintiéndolo mucho”, bajo la dirección de Fernando León de Aranoa, el cual brindó un acceso íntimo a la cotidianidad, miedos y procesos de creación del artista de Úbeda, recibiendo una acogida muy positiva por parte de la crítica especializada.

Entre sus rasgos distintivos se encuentran su arraigado hábito por el tabaco y su fervor por el Atlético de Madrid. Aunque frecuentó espacios míticos como La Mandrágora junto a otros artistas, nunca se consideró integrante formal del movimiento de la Movida Madrileña. Según ha comentado su allegado Joan Manuel Serrat, Sabina es un hombre que privilegia el trato directo y suele evitar el uso del teléfono, delegando la comunicación en su mujer, lo que acentúa su aura bohemia y reservada cultivada por años.

Su trayectoria no estuvo exenta de riesgos vitales: en 2001 padeció un infarto cerebral y en 2020 sufrió una grave caída desde el escenario que requirió su ingreso en la unidad de cuidados intensivos. A pesar de estos contratiempos, mantuvo su actividad creativa hasta la gira titulada “Hola y adiós”, que sirvió de cierre multitudinario a su carrera frente a miles de espectadores que celebraron su legado.
En materia legal, el artista consiguió solventar sus disputas con la Agencia Tributaria, que le reclamaba pagos millonarios en concepto de impuestos por derechos de autor. Hoy en día, reside de forma tranquila en Madrid, dedicando sus horas a la pintura, la literatura y el reencuentro con la vida común.

En entrevistas recientes, ha confesado que su mayor anhelo es la simplicidad de la vida cotidiana. Como él mismo expresó:
“volver a entrar en un bar sin ser reconocido y disfrutar de una cerveza en la barra”
El legado de Joaquín Sabina se mantiene intacto como un testimonio de talento y ansias de libertad, habiendo marcado a múltiples generaciones con su poesía urbana. 77 años de historia culminan con una despedida a la altura de su mito, donde su influencia perdura en cada verso y cada historia compartida con su público.
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