En el entorno profesional contemporáneo, conceptos como “multifuncional” y “multitarea” se han integrado de forma natural en las vacantes de empleo. Diversas compañías han optado por la unificación de puestos con el objetivo de optimizar el rendimiento de su nómina, una estrategia que, aunque busca economizar recursos financieros, termina por desgastar el capital humano.
A raíz de estas exigencias desmedidas, en años recientes se ha identificado una afección que perjudica a la fuerza laboral y que se ha convertido en objeto de análisis para la medicina y la psicología: la demencia del preocupado.
Sobre este fenómeno, la neuróloga Frances Jensen, quien además es autora del texto El cerebro adolescente, señala lo siguiente:
“El síndrome parece una demencia, pero en realidad es solo algo que ocurre debido a las continuas y constantes preocupaciones. Creo que le pasa a mucha gente. Nuestro cerebro no puede cambiar de cometido de una manera tan rápida como la que nos reclama el día a día, así que perdemos la atención y después nos olvidamos de lo que teníamos que hacer”

El vínculo entre la concentración y la falta de memoria
Diversos especialistas sostienen que, aunque la multifuncionalidad suele asociarse históricamente a las labores de las amas de casa, los esquemas actuales de productividad en las corporaciones han provocado que esta condición impacte severamente a los trabajadores. Un punto relevante lo aporta un estudio de la Universidad Nacional de Investigación de la Escuela Superior de Economía, ubicada en Moscú, el cual indica que los hombres podrían verse más afectados, pues sus cerebros tendrían menores capacidades para gestionar múltiples actividades de forma simultánea en comparación con las mujeres.
Un aspecto irónico de esta condición es que, a mayor nivel de enfoque en las tareas, aumenta la sensación de que se está olvidando algún pendiente vital. La psicóloga Isabel García explica que mantenerse en un estado de alerta permanente resulta agotador. Según la experta:
“estar siempre alerta es agotador, y el presentimiento de que constantemente hay algo que se nos escapa nos causa hastío. Combatirla pasa por frenar el ritmo y preguntarse a qué queremos dedicar el día”
Cuando un colaborador muestra un rendimiento deficiente a pesar de esforzarse al máximo, es probable que esté sufriendo este trastorno. La responsabilidad de hallar soluciones no recae únicamente en el individuo, sino también en las organizaciones, dado que este problema tiene un efecto negativo directo en la eficiencia institucional.
Alternativas para mitigar el agotamiento mental
Para combatir la demencia del preocupado, los expertos sugieren implementar medidas como:
- Reducción de la carga de actividades diarias.
- Disminución de las horas de trabajo.
- Eliminación de distracciones dentro del espacio laboral.
Cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que el estrés laboral es el culpable de que se pierdan entre el 50% y el 60% de las jornadas de trabajo a nivel global, lo que implica un alto costo tanto en lo económico como en lo social.

El caso de México y la reforma de las 40 horas
Los datos de la OIT son especialmente relevantes para México, nación que se posiciona como uno de los países de la OCDE con mayores índices de sobretrabajo. Como respuesta a esta problemática, tras un periodo de negociaciones, el Senado dio luz verde a una reforma constitucional que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales.
Dicha normativa, que está programada para entrar en vigor en el año 2030, busca atender las peticiones históricas de los sectores sindicales para mejorar el entorno de los centros de trabajo, fomentar la productividad y elevar la calidad de vida de los empleados.
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