La situación en Cuba se torna cada vez más crítica bajo la intensa presión ejercida por Estados Unidos. El panorama actual de la isla se caracteriza por un escenario desalentador: una ola de cancelaciones de vuelos internacionales, apagones que han alcanzado niveles históricos, un estricto racionamiento de combustible y la caída estrepitosa del valor del peso cubano, que ha tocado sus mínimos más bajos.
En el sector aeronáutico, las compañías rusas Rossiya y Nordwind han tomado la decisión de suspender sus operaciones hacia territorio cubano de manera temporal. Según informaron, esta medida responde directamente a las “dificultades de abastecimiento” y han enfatizado que no retomarán sus frecuencias “hasta que la situación cambie”.
Este retiro se suma al anuncio realizado recientemente por cuatro aerolíneas canadienses, las cuales también cesaron sus actividades en la isla. La razón detrás de esta parálisis operativa fue la comunicación oficial de las autoridades de Cuba admitiendo la incapacidad de suministrar queroseno en cualquiera de los nueve aeropuertos internacionales del país.
Impacto devastador en el turismo
Estas suspensiones representan un golpe demoledor para el turismo, sector que constituye un pilar fundamental de la economía nacional por su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) y su rol en la captación de divisas. Las cifras reflejan la gravedad del asunto: durante el año pasado, cerca de la mitad de los visitantes extranjeros provenían de Canadá (754.000 personas) y Rusia (131.000 personas).
El área turística, que ya venía de reportar en 2025 sus peores resultados desde el año 2002 (excluyendo el periodo de la pandemia), se tambalea ante las medidas restrictivas. Como estrategia de ahorro energético, la administración gubernamental ha procedido al cierre de varios hoteles, reubicando a los huéspedes en otras instalaciones para optimizar recursos.
La caída histórica de la moneda
En el ámbito financiero, el tipo de cambio en el mercado informal registró un hito negativo este miércoles al cotizarse en 500 pesos cubanos por cada dólar estadounidense. De acuerdo con el monitoreo diario realizado por El Toque, la moneda local ha sufrido una depreciación del 15% en lo que va del presente año.
Este fenómeno coincide con un incremento en la presión política y económica desde el exterior, marcada por el cese del suministro petrolero desde Venezuela y las directrices presidenciales que imponen aranceles a quienes entreguen crudo a la isla. No obstante, la debacle del peso se remonta a la implementación de la Tarea Ordenamiento en 2021, una reforma monetaria fallida que fijó el cambio oficial en 24 pesos por dólar, desencadenando un desplome que ya roza el 2.000%.

La devaluación es el reflejo de una crisis estructural profunda que afecta a Cuba desde hace seis años. La población padece una escasez aguda de productos básicos como alimentos, medicinas y combustible, sumado a una inflación fuera de control, déficit fiscal, contracción económica, migración masiva y cortes de luz extenuantes.
Crisis energética y apagones récord
El pasado martes, la nación caribeña experimentó el apagón más masivo del que se tenga memoria. Cifras oficiales indicaron que, durante el pico de demanda nocturna, más del 64% de todo el país se encontraba simultáneamente a oscuras.

Este déficit energético no solo se debe al estado de las obsoletas centrales termoeléctricas, sino principalmente a la carencia de diésel y fueloil. Los motores de generación distribuida en toda la geografía cubana han permanecido inactivos durante cuatro semanas debido al bloqueo en el suministro de hidrocarburos.
El especialista Jorge Piñón, integrante del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió que de no producirse el ingreso de nuevos buques petroleros para el mes de marzo, la isla entrará en una “grave crisis”. El último carguero de dimensiones medias que llegó a puerto lo hizo el 9 de enero.
Ante este contexto, naciones como Alemania y Suiza han modificado sus alertas de viaje. El Ministerio de Exteriores alemán publicó en su portal oficial: “Se desaconsejan los viajes no necesarios a Cuba debido a los notables efectos del déficit agudo de combustibles”.
Medidas de contingencia y resistencia
Para intentar sostener la operatividad mínima, el Gobierno cubano ha puesto en marcha un severo plan de contingencia. Esto ocurre mientras la producción nacional de crudo solo logra abastecer un tercio de la demanda energética total del país.
Actualmente, se aplican las siguientes restricciones:
- Los hospitales y el transporte del Estado operan únicamente para funciones esenciales.
- La venta de diésel está suspendida y la gasolina se encuentra bajo un estricto racionamiento.
- El sector agrícola se enfoca exclusivamente en cultivos de primera necesidad.
- Las universidades han adoptado modalidades de estudio remoto o híbrido.
- Se ha fomentado el teletrabajo y la reducción de jornadas laborales.
A pesar de la gravedad, las autoridades mantienen su postura de apertura al diálogo con Estados Unidos, siempre que sea en condiciones de igualdad y sin injerencia en asuntos internos, insistiendo en que la resistencia es el único camino posible.
“La Patria ha enfrentado innumerables riesgos y peligros a lo largo de su historia. En cada uno de esos momentos, por poderosas o sutiles que fueran las armas y estrategias del enemigo, el pueblo cubano, unido, supo enfrentarlas y vencerlas. Esta vez no será diferente: Cuba Vencerá”, expresó Roberto Morales Ojeda, secretario de organización del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Sin embargo, el optimismo oficial contrasta con el sentimiento en las calles, donde el cansancio y la incertidumbre por la situación económica son notables, y la carencia de servicios básicos continúa alimentando el malestar social.
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