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4 movimientos para prevenir dolor de espalda en vuelos largos

Los vuelos de larga duración conllevan una carga física considerable que, con frecuencia, solo se manifiesta de forma evidente tras el aterrizaje. El hecho de permanecer sentado por lapsos extensos, dentro de cubículos estrechos y con nulas posibilidades de desplazamiento, es un factor que desencadena rigidez muscular, tensión en la zona lumbar y una incomodidad física generalizada.

Este impacto negativo en el organismo no se atribuye únicamente a la cantidad de horas en el aire, sino a la perjudicial mezcla entre la falta de movilidad, el mantenimiento de una postura rígida y la consecuente disminución del flujo sanguíneo.

El desafío físico de los trayectos intercontinentales

En las rutas que conectan regiones distantes como América con Europa, Asia o el Medio Oriente, el cuerpo humano experimenta una ruptura drástica de sus dinámicas naturales de movimiento. De acuerdo con un análisis publicado por la revista Men’s Health y elaborado por el experto en acondicionamiento físico Ebenezer Samuel, la ausencia de caminatas reduce la circulación sistémica.

Esta condición facilita que los tejidos conectivos, tales como ligamentos y tendones —que habitualmente ya poseen un riego sanguíneo limitado— tiendan a endurecerse de forma prematura durante el viaje.

La postura fija y la escasez de movimiento durante vuelos intercontinentales afectan músculos, tendones y ligamentos, generando malestar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Causas del malestar corporal en el avión

La permanencia prolongada en posición sedente interfiere con el desempeño óptimo del sistema musculoesquelético. Al omitir el hábito de caminar o variar la postura, el organismo reduce su gasto calórico y se produce una notable desactivación de los músculos que usamos a diario.

Específicamente, las pantorrillas, que actúan como un motor fundamental para el retorno de la sangre hacia el corazón (retorno venoso), disminuyen su ritmo de trabajo, afectando directamente la irrigación en las piernas y pies.

Por otro lado, la columna vertebral sufre las consecuencias de los espacios reducidos. Los asientos convencionales propician una postura encorvada que anula los movimientos de rotación, los cuales son vitales para la flexibilidad cotidiana. Además, se presenta una mínima activación de los glúteos, grupo muscular clave para dar estabilidad a la pelvis y salvaguardar la salud lumbar.

La clave: micro-movimientos constantes en el asiento

La propuesta del especialista consultado por Men’s Health se basa en una metodología práctica: realizar movimientos sutiles sin necesidad de levantarse de su sitio. El objetivo no es ejecutar un entrenamiento de alta intensidad, sino ofrecer al cuerpo estímulos cortos que reactiven el flujo de sangre y disuelvan la tensión acumulada en las articulaciones.

Expertos en entrenamiento recomiendan ejercicios suaves en el asiento para estimular la circulación y liberar tensiones en vuelos prolongados (Imagen Ilustrativa Infobae)

La táctica recomendada consiste en seleccionar al menos dos tipos de ejercicios por cada hora de vuelo, asegurando que cada intervención dure menos de cinco minutos. Estas acciones son perfectamente realizables en cualquier cabina de avión, independientemente de la clase en la que se viaje, y no demandan ningún tipo de implemento extra.

1. Rotación en silla para la salud de la columna

Este ejercicio busca mitigar el impacto de la inmovilidad sobre los oblicuos y la columna vertebral. El denominado estiramiento en silla giratoria sirve para compensar la falta de torsión del tronco durante el trayecto.

  • Sentado con los dos pies firmes en el piso, se debe inclinar el torso hacia el frente.
  • Cruce una pierna sobre la otra y utilice el codo para hacer palanca contra la rodilla opuesta, profundizando el giro de la espalda.
  • Se debe mantener la posición durante tres segundos y completar cinco repeticiones por cada lado.

2. Activación de cadera para reducir la tensión articular

Las caderas son articulaciones que sufren mucho al estar estáticas. La rotación externa de cadera tiene como fin relajar los flexores y despertar la musculatura de los glúteos.

El estiramiento de cadera sentado permite liberar presión en los flexores y activar los glúteos sin levantarse del asiento (Crédito: Freepik)

  • Desde la posición de sentado, eleve una pierna y coloque el tobillo sobre el muslo de la pierna contraria.
  • Aplique una presión leve y descendente sobre la rodilla que ha quedado elevada.
  • El movimiento debe sostenerse por tres segundos, realizando un total de tres series con tres repeticiones por pierna.

3. Elevación de talones para la circulación de las extremidades

Debido a que la inmovilidad apaga la función de bombeo de las piernas, Ebenezer Samuel sugiere realizar elevaciones de pantorrillas en posición sentada. Para esto, con los pies en el suelo, coloque sus manos sobre las rodillas para generar un poco de peso. Eleve los talones al máximo, sostenga la contracción por un segundo y baje lentamente. Se recomiendan dos series de 20 repeticiones para estimular efectivamente el flujo sanguíneo.

4. Puente de glúteos en espacios amplios

Para aquellos pasajeros que cuentan con mayor espacio personal, como en primera clase o clase ejecutiva, existe el puente de glúteos.

El puente de glúteos, recomendado en asientos espaciosos, fortalece la extensión de cadera y protege la zona lumbar durante vuelos largos (Imagen Ilustrativa Infobae)

«Este ejercicio refuerza la extensión de cadera, un movimiento clave para la estabilidad lumbar»

Para ejecutarlo, la persona debe recostarse boca arriba, acercar los pies al cuerpo y elevar la cadera contrayendo los glúteos con el abdomen firme. El entrenador Samuel, con experiencia previa preparando a atletas de la NFL, sostiene que aplicar estas rutinas de forma periódica garantiza una llegada al destino con una sensación de ligereza y menor rigidez en el cuerpo.

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