El gobierno de Irán ha establecido una postura inamovible respecto a su arsenal de misiles balísticos, calificándolo como un componente intocable de su defensa nacional. Las autoridades de Teherán alertaron que cualquier tipo de intervención militar por parte de Estados Unidos derivaría en una confrontación armada que escalaría a nivel regional. Esta advertencia surge apenas horas antes de la reunión clave entre el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el mandatario estadounidense Donald Trump en Washington, donde se prevé que el líder israelí exija límites estrictos a la capacidad misilística iraní.
Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Defensa y asesor del líder supremo Ali Khamenei, fue enfático al señalar la postura de su nación.
“La capacidad misilística de la República Islámica de Irán no es negociable”
Según el funcionario, este armamento representa una línea roja absoluta dentro de las conversaciones diplomáticas que se retomaron recientemente en Omán, marcando el primer contacto oficial tras el conflicto bélico de doce días ocurrido en junio pasado con participación norteamericana e israelí.
La cúpula iraní ha dejado claro que cualquier ofensiva de las fuerzas estadounidenses, sin importar su magnitud, será interpretada como el inicio de una guerra total que sobrepasará las fronteras de los países directamente involucrados. Esta retórica busca fortalecer la estrategia de disuasión en un momento de alta tensión, con la presencia de al menos diez embarcaciones de guerra de EE. UU. en Medio Oriente, entre ellas el portaaviones USS Abraham Lincoln.

Conflictos previos y la postura de Israel
La firmeza de Irán choca con las pretensiones de Tel Aviv y la Casa Blanca. Se conoce que para Netanyahu, el desarrollo de misiles balísticos es la amenaza más crítica para la seguridad de Israel, superando incluso la preocupación por el programa nuclear. Esta percepción se fundamenta en los eventos de junio de 2025, cuando se lanzaron más de 550 misiles hacia territorio israelí, impactando infraestructura militar y civil. En aquel entonces, la respuesta israelí incluyó ataques a fábricas de armamento y sitios nucleares, con el apoyo operativo de Estados Unidos en bombardeos a tres emplazamientos atómicos.
El primer ministro israelí arribó a la capital estadounidense este martes con un objetivo prioritario: persuadir a Trump de que cualquier pacto futuro con Irán debe contemplar el cese del programa balístico y el fin del financiamiento a grupos como Hamás y Hezbolá. Netanyahu adelantó su viaje, originalmente programado para el 19 de febrero, debido a la celeridad de los diálogos entre Washington y Teherán. Este encuentro marca su sexta visita oficial a suelo norteamericano desde que inició el nuevo periodo de Trump en la presidencia en enero de 2025.
Analistas internacionales sugieren que el mandatario israelí teme que la administración estadounidense se enfoque exclusivamente en un acuerdo nuclear parcial, ignorando el peligro de los proyectiles de largo alcance. Guy Ziv, experto en política exterior de la Universidad Americana de Washington, indicó que la intención de Netanyahu es lograr que Trump considere los misiles iraníes como una línea roja similar a las armas de destrucción masiva.

Diplomacia y condiciones para el acuerdo
En el ámbito diplomático, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, manifestó la disposición de su país para colaborar con inspecciones internacionales que certifiquen el uso civil de su energía atómica. Durante el aniversario número 47 de la República Islámica, el mandatario aseguró que no buscan armamento nuclear, aunque fue tajante al rechazar lo que considera demandas excesivas por parte de las potencias occidentales.
Aunque los encuentros de la semana pasada en Omán, con mediación del canciller local, fueron catalogados como productivos por ambas delegaciones, las discrepancias fundamentales persisten. Mientras Teherán busca centrar la agenda en el alivio de las sanciones económicas y el tema nuclear, Washington insiste en una hoja de ruta integral que abarque el desmantelamiento del apoyo a milicias regionales y el control de sus proyectiles balísticos.
Por su parte, Donald Trump ha incrementado la presión al anunciar que evalúa el envío de un segundo portaaviones a la zona en conflicto. El presidente estadounidense advirtió que la resolución debe ser satisfactoria para sus intereses:
“O alcanzamos un acuerdo o tendremos que hacer algo muy duro como la última vez”
. Trump sostiene que el régimen iraní está interesado en negociar, pero enfatizó que el resultado final debe ser un buen acuerdo que incluya necesariamente la renuncia tanto a las armas nucleares como al desarrollo de misiles.
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