La organización internacional Save the Children ha manifestado su profunda preocupación este miércoles ante el recrudecimiento de una emergencia sanitaria que golpea a miles de niños. Estos menores se encuentran en situación de desplazamiento tras las inundaciones más devastadoras de las últimas décadas en diversas naciones del sur del continente africano, con Zimbabue como uno de los puntos más críticos.
A través de un comunicado oficial, la organización ha denunciado la carencia de agua potable y sistemas de saneamiento adecuados, factores que están acelerando la propagación de patógenos. El informe destaca que las precipitaciones extremas han perjudicado a más de 1,3 millones de personas en la región, provocando la destrucción de viviendas y centros neurálgicos, lo que deriva en la interrupción inmediata del acceso a la salud y la educación.
Emergencia epidemiológica en Zimbabue
En el caso específico de Zimbabue, las cifras son alarmantes: al menos el 40% de los diagnósticos de diarrea registrados durante la primera semana de enero correspondieron a niños menores de cinco años. Estos datos, recopilados por la entidad, subrayan la vulnerabilidad de la primera infancia ante el desastre ambiental.
Asimismo, la amenaza de la malaria se cierne sobre la población infantil zimbabuense, con más de 1.700 casos reportados únicamente en los primeros siete días del año. La situación se complica con el repunte de cuadros diarreicos, que sumaron casi 4.900 casos en el mismo periodo, multiplicando los riesgos de mortalidad para los más pequeños.
Estragos en Zambia y riesgo de cólera
Por otro lado, en Zambia, el desbordamiento de las aguas ha afectado a más de 4,000 hogares, dejando 370 viviendas destruidas y forzando el desplazamiento masivo de familias. Chilobe Kambikambi, director de Save the Children en dicho país, advirtió que los menores enfrentan una peligrosa combinación de factores climáticos y sanitarios.
«Los niños y niñas se enfrentan a una combinación de inundaciones y enfermedades. Las inundaciones están aislando a los niños y niñas de las escuelas y los servicios de salud, mientras que el agua contaminada y el saneamiento deficiente están impulsando la propagación del cólera»
El impacto económico también es severo, con cerca de 900 hectáreas de cultivos devastadas, lo que anula la capacidad de subsistencia de las familias. En este contexto, las comunidades de Zambia luchan contra un brote de cólera que ya suma más de 240 contagios y siete fallecimientos en lo que va del presente año.
Devastación en Mozambique y el sistema escolar
En Mozambique, las cifras de la catástrofe alcanzan a 844.000 personas afectadas y un saldo trágico de 146 víctimas mortales. La infraestructura educativa ha sufrido un golpe demoledor: unas 181.000 casas inundadas, 579 escuelas dañadas y más de 1.600 aulas inutilizadas, lo que ha paralizado la formación de 300.000 estudiantes.
En la provincia de Gaza se presenta un escenario desolador donde los infantes consumen y se bañan en agua altamente contaminada. Según el reporte, existe un temor fundado ante un brote inminente de enfermedades gastrointestinales, mientras que los centros médicos se encuentran desbordados, inaccesibles o con daños estructurales, dejando la atención fuera del alcance de la mayoría.
Ilaria Manunza, directora de la ONG en Mozambique, relató su experiencia directa en las zonas de desastre:
«Me reuní con mujeres, hombres y niños, niñas que lo han perdido todo. Nuestro trabajo ha sido ofrecer refugio seguro, acceso a la educación, servicios de protección, alimentos, agua potable y atención sanitaria para prevenir enfermedades transmitidas por el agua»
Situación crítica en Sudáfrica
Finalmente, en Sudáfrica, el temporal se ha cobrado la vida de 39 personas y ha dejado 150 heridos. Se estima que 19.500 ciudadanos, mayoritariamente niños, han sufrido el impacto directo de las lluvias, que sumergieron o destruyeron cerca de 4.000 viviendas, especialmente en las provincias de Limpopo y Mpumalanga.
Ante esta realidad, Gugu Xaba, directora ejecutiva de Save the Children Sudáfrica, hizo un llamado urgente a la acción conjunta:
«Este es un momento para que el Gobierno, las empresas y la sociedad civil se unan y garanticen que el agua segura, el saneamiento y la atención sanitaria lleguen a cada niño»
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