A pesar de un notable descenso en la incidencia de contagios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF han emitido una alerta sobre la vulnerabilidad que persiste frente al sarampión en Europa y Asia Central. En el transcurso de los últimos tres años, la cifra de afectados en esta región ha superado los 200.000 individuos, evidenciando que, aunque las campañas de inmunización han dado frutos, la amenaza de nuevos brotes masivos se mantiene latente debido a la presencia de desinformación y brechas en la cobertura sanitaria.
Las cifras más recientes, correspondientes a los informes preliminares de 53 naciones, revelan una reducción del 75% en los diagnósticos durante el año 2025 en comparación con el periodo previo. En términos cuantitativos, se reportaron 33.998 casos durante 2025, lo que representa una mejora sustancial frente a los 127.412 contagios registrados en 2024. No obstante, las autoridades internacionales recalcan que estos avances son frágiles y que gran parte de la transmisión actual podría haberse evitado con sistemas de vacunación más robustos y respuestas sanitarias más ágiles.
Desafíos estructurales y el impacto de la desinformación
Los organismos de salud enfatizan que las condiciones que permitieron el resurgimiento del virus no han desaparecido del todo. Regina De Dominicis, quien se desempeña como directora Regional de UNICEF para Europa y Asia Central, ha manifestado una profunda preocupación por la reticencia de ciertos sectores de la población hacia las vacunas. Según la funcionaria, la propagación de datos falsos es una de las barreras críticas para proteger a la infancia.
“mientras no se vacune a todos los niños y no se haga frente a la reticencia hacia la inmunización, frecuentemente alimentada por la desinformación, persistirá el riesgo de muertes y complicaciones entre menores por enfermedades prevenibles”
La situación en el continente no es uniforme y muestra retrocesos alarmantes en territorios específicos. Un caso destacado es el de España, país que perdió su estatus de nación libre de sarampión tras el restablecimiento de la transmisión endémica en su territorio, una distinción que ostentaba desde el año 2016. Esta decisión fue tomada por el Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola (CRV), entidad independiente que colabora con la OMS.
La urgencia de alcanzar la inmunidad de rebaño
Para frenar la circulación del virus de manera definitiva, el Dr. Hans Henri P. Kluge, director Regional de la OMS para Europa, sostiene que es imperativo alcanzar una cobertura de vacunación del 95% en cada comunidad. Kluge ha insistido en que las estrategias esenciales para garantizar la seguridad sanitaria regional incluyen:
- Cerrar las brechas de inmunidad en poblaciones históricamente desatendidas.
- Mantener una vigilancia epidemiológica estricta sobre el virus.
- Ejecutar intervenciones rápidas y coordinadas ante la aparición de brotes.
El informe del CRV destaca un retroceso significativo en la meta de erradicación: durante 2024, el número de estados con transmisión endémica activa o recuperada ascendió de 12 a 19. Ante este escenario, se mantiene una cooperación estrecha entre UNICEF, la OMS, la Unión Europea y la alianza Gavi para fortalecer la prevención coordinada.
Un virus altamente contagioso y peligroso
El sarampión es catalogado como uno de los patógenos más infecciosos que conoce la ciencia médica. Se estima que por cada individuo contagiado, hasta 18 personas que no posean inmunidad pueden contraer la enfermedad. En comparación con la gripe común, el sarampión resulta 12 veces más contagioso y conlleva riesgos severos que van más allá de la hospitalización.
Entre las secuelas crónicas identificadas por los expertos se encuentran:
- Daños neurológicos de carácter permanente.
- Pérdida de la capacidad auditiva.
- Retrasos significativos en el desarrollo de los niños.
Para mitigar estos riesgos, las autoridades sanitarias recuerdan que la inmunización completa requiere obligatoriamente de dos dosis de la vacuna, lo que garantiza hasta un 97% de protección de por vida. Una sola aplicación es insuficiente para otorgar inmunidad total, por lo que las campañas deben dirigirse no solo a infantes, sino también a adolescentes y adultos con esquemas incompletos.
Finalmente, se ha identificado que el acceso desigual y la marginalidad son factores que alimentan la persistencia del virus. Grupos vulnerables como migrantes, minorías étnicas y residentes de zonas rurales remotas suelen enfrentar mayores dificultades para acceder a la salud. La OMS y UNICEF han reiterado su compromiso de ofrecer asistencia técnica y recursos para revertir el estancamiento de las tasas de vacunación y proteger la salud pública colectiva.
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