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Rusia advierte a la Unión Europea: sin cambio de actitud no hay diálogo

El enviado diplomático de Rusia en Bélgica, Denis Gonchar, ha manifestado que existe una inquietud palpable en diversos gobiernos del continente europeo ante el riesgo de quedar excluidos de las próximas mesas de negociación para resolver el conflicto en Ucrania. De acuerdo con las declaraciones del funcionario, este nerviosismo responde a que Moscú percibe un enfoque poco constructivo y marcadamente confrontativo por parte de la Unión Europea (UE), fundamentado en la imposición de sanciones económicas y una retórica agresiva contra el Kremlin. Gonchar enfatizó que la conducta actual de los organismos comunitarios representa un obstáculo para su intervención directa en cualquier proceso de paz futuro.

Según detalló el representante ruso, mientras ciertos Estados miembros del bloque buscan vías de comunicación con el gobierno de Vladímir Putin para detener la invasión, la Comisión Europea y el Consejo Europeo persisten en una línea de choque. El embajador precisó que, actualmente, Rusia participa en diálogos de carácter trilateral en Abu Dabi, donde intervienen delegaciones de Kiev y Estados Unidos; sin embargo, lamentó que el proceder de Bruselas bloquee cualquier posibilidad de entendimiento directo. Para la diplomacia rusa, la postura imperante en la capital belga es de «extrema hostilidad», lo que destruye las condiciones mínimas para un acercamiento político real.

La influencia de Washington y la postura de Moscú

«Temiendo quedarse al margen de la historia y fuera del proceso de arreglo del conflicto ucraniano respaldado por la Administración de Donald Trump, vuelven a hablar de la necesidad de dialogar con Moscú. Surge la pregunta: ¿desde qué posiciones? Si son las mismas de hasta ahora, entonces, con todos los respetos, no hay nada de qué hablar»

Estas fueron las palabras de Denis Gonchar al analizar la situación actual. El diplomático también mencionó que, a pesar de que naciones como Francia o Italia han planteado la designación de un enviado especial de la UE para el conflicto en Ucrania, estas propuestas no han logrado transformar el tono que Rusia califica de inapropiado. Para el funcionario, la estrategia de presión mediante penalizaciones financieras ha fracasado y, por el contrario, ha resultado perjudicial para los intentos de frenar la violencia armada.

Críticas al suministro de armamento y a la OTAN

El enviado ruso calificó el envío sistemático de equipo bélico a las fuerzas de Volodímir Zelenski como una medida que aleja la paz. Desde la perspectiva del Kremlin, el apoyo militar impulsado por la Unión Europea es una acción hostil que no prioriza la diplomacia basada en consensos. Gonchar denunció que en las altas esferas de Bruselas predomina una mentalidad de «dictado y paternalismo», donde toda la agenda política se ve condicionada exclusivamente por la visión ucraniana de los hechos.

Asimismo, el representante en Bélgica dirigió duras críticas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), acusándola de falta de visión estratégica y de prolongar el conflicto mediante la entrega de recursos militares. Sostuvo que, aunque la Alianza Atlántica admite la complejidad de una victoria militar sobre las fuerzas rusas, mantiene una postura que impide una resolución pactada. El diplomático señaló una «total ignorancia» en el bloque occidental sobre las causas de la intervención de Rusia, citando específicamente la expansión de la OTAN hacia el este y la supuesta vulneración de los derechos de la población rusohablante.

Rechazo a la presencia militar occidental y tensiones en el Ártico

Respecto a las denominadas «garantías de seguridad» gestionadas por la Coalición de Voluntarios, Gonchar rechazó cualquier forma de tutela extranjera sobre el gobierno de Kiev. Fue enfático al declarar inviables los planes que sugieran el despliegue de tropas de la OTAN o de sistemas de armamento ofensivo en suelo ucraniano. Bajo este escenario, reiteró que ni la Unión Europea ni la organización militar atlántica deberían contar con la anuencia de Rusia para participar en mecanismos de mediación.

Finalmente, Gonchar extendió su preocupación a la situación en el Ártico. Acusó a la OTAN de instrumentalizar las tensiones en Groenlandia para justificar un aumento de la presencia militar en la zona. Mencionó el incremento de ejercicios bélicos bajo la operación «Centinela del Ártico», advirtiendo que estas maniobras amenazan con convertir una región tradicionalmente cooperativa en un nuevo foco de confrontación, similar a lo que ocurre en el Báltico. El diplomático concluyó que si los intereses estratégicos de Moscú son ignorados, habrá una respuesta proporcional, subrayando que la paz solo será viable si existe una revisión profunda de las políticas de hostilidad actuales.

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