La próxima travesía tripulada con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI) se está organizando bajo un marco poco común para la exploración del espacio en la actualidad.
El despliegue de la Crew-12, operado por SpaceX para la NASA, no tiene como única meta el transporte de cuatro especialistas al complejo orbital. Esta operación surge como respuesta a una coyuntura crítica dentro de la EEI, que ha quedado funcionando con una dotación mínima de personal tras una evacuación médica sin precedentes en su historia.
De acuerdo con el cronograma oficial, el lanzamiento del cohete Falcon 9, que transportará la cápsula Crew Dragon Freedom, está fijado para el próximo 13 de febrero a las 10:15 GMT (7:15 hora argentina). El destino final es el laboratorio que orbita a una altitud de 400 kilómetros sobre la superficie terrestre.

Perfiles de la tripulación internacional
Esta expedición amalgama la experiencia consolidada con el ímpetu de nuevos rostros en el espacio. La astronauta de la NASA, Jessica Meir, ejercerá como comandante de la misión. Estará respaldada por el piloto Jack Hathaway, la especialista francesa Sophie Adenot de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el cosmonauta de Roscosmos, Andrey Fedyaev.
El grupo está compuesto por dos veteranos y dos debutantes, quienes enfrentarán una permanencia extendida en el espacio. Se prevé que su estadía dure entre ocho y nueve meses, superando el periodo estándar de seis meses, debido a una reciente actualización en las certificaciones de la nave Dragon acoplada a la estación.

Jessica Meir encabeza el equipo de la Crew-12. Nacida en Caribou, Maine, forma parte del cuerpo de la NASA desde el año 2013. Esta misión representa su segundo viaje orbital; su primera experiencia fue en septiembre de 2019 con la Soyuz MS-15, donde permaneció 205 días y lideró, junto a Christina Koch, las primeras caminatas espaciales integradas exclusivamente por mujeres. Previamente, Meir desempeñó roles estratégicos como jefa de astronautas para el programa comercial de SpaceX y asistente en el sistema de aterrizaje humano.
Por su parte, el piloto Jack Hathaway fue incorporado como astronauta en 2021. Posee una destacada trayectoria en la Armada de los Estados Unidos con el rango de comandante. Su currículum académico incluye pasos por la Academia Naval, la Universidad de Cranfield en el Reino Unido y la Escuela de Guerra Naval. Aunque la Crew-12 es su primer vuelo al espacio, Hathaway cuenta con más de 2500 horas de vuelo en 30 tipos de aeronaves diferentes.

La especialista de misión Sophie Adenot, de origen francés, posee una sólida formación en dinámica de vuelo y un máster en Ingeniería de Factores Humanos por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) obtenido en 2004. Tras unirse a la Fuerza Aérea Francesa en 2005 y trabajar como piloto de pruebas, fue seleccionada por la ESA en 2022. Este será su estreno en el entorno orbital.
Finalmente, el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev completa el equipo. Con formación en control de tráfico aéreo y experiencia en la Fuerza Aérea Rusa desde 2004, fue seleccionado en 2012. Fedyaev ya conoce la EEI, pues formó parte de la misión Crew-6 en 2023. Su inclusión en esta misión reafirma la colaboración internacional en la órbita terrestre.
El impacto de una evacuación médica histórica

El lanzamiento de la Crew-12 es vital para la operatividad del laboratorio espacial. Originalmente, la misión se planeó para una fecha posterior, pero los planes se aceleraron tras el retiro anticipado de la Crew-11, que debió abandonar la estación por un problema de salud de uno de sus miembros.
Dicho retorno, ejecutado el 14 de enero, marcó la primera evacuación por motivos médicos en la cronología de la estación. Por respeto a la privacidad del involucrado, la NASA ha mantenido la reserva sobre su identidad, aunque las consecuencias logísticas fueron inmediatas.
Desde aquel incidente, la EEI ha estado operando con una tripulación mínima de tres integrantes: el estadounidense Chris Williams y los rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev. Esta reducción de personal ha obligado a pausar diversos proyectos científicos, priorizando únicamente las labores de mantenimiento y monitoreo básico.

La llegada de los cuatro nuevos miembros de la Crew-12 permitirá que el laboratorio recupere su potencial científico total. La EEI necesita una presencia humana constante para llevar a cabo experimentos complejos en microgravedad, que abarcan desde la biomedicina hasta el estudio de materiales y la observación climática del planeta.
Asimismo, la misión destaca la resiliencia de la cooperación internacional. La interacción entre la NASA, la ESA y Roscosmos demuestra que el espacio sigue siendo un terreno de colaboración global a pesar de las tensiones políticas. Cabe destacar que Andrey Fedyaev se integró al grupo recientemente, reemplazando a Oleg Artemyev en el manifiesto de vuelo.

La prolongación de la misión a nueve meses no solo implica un reto logístico en cuanto a suministros y repuestos, sino que ofrece una ventana científica invaluable. Estudiar el cuerpo humano bajo los efectos de la microgravedad por periodos tan extensos ayuda a comprender la pérdida de densidad ósea, las variaciones cardiovasculares y el comportamiento del sistema inmune, datos que son pilares para las futuras expediciones a Marte y la Luna.

Humanidad y ciencia en el aislamiento espacial
Más allá de los protocolos técnicos, la Crew-12 pone de relieve el lado emocional de los astronautas. Jessica Meir compartió durante una rueda de prensa un detalle íntimo sobre los vínculos que mantiene con su familia mientras se encuentra a cientos de kilómetros de distancia.
“Tengo un pequeño conejo de peluche que pertenece a mi hija de tres años, y en realidad ella tiene dos de estos porque uno fue un regalo. Así que uno se quedará aquí abajo con ella, y el otro estará allí con nosotros, viviendo aventuras todo el tiempo”

La comandante también reflexionó sobre el reto que supone la maternidad en esta profesión y el sacrificio de separarse de su hija por tanto tiempo.
“Pero espero que algún día se dé cuenta de que esta ausencia fue significativa”, y “ojalá la inspire a ella y a otras personas en el mundo”

A su llegada, la Crew-12 reactivará las investigaciones que quedaron en suspenso. Se profundizará en el estudio de fluidos sin gravedad y en la adaptación fisiológica a largo plazo. Estos hallazgos serán determinantes para diseñar los hábitats de las futuras naves interplanetarias.

En conclusión, la Crew-12 trasciende el concepto de un relevo ordinario. Representa un esfuerzo por fortalecer la Estación Espacial Internacional en un momento de vulnerabilidad, consolidando la presencia humana en el espacio y recordando que la ciencia siempre está impulsada por motivaciones personales y lazos humanos profundos.
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