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La importancia del hematólogo en el diagnóstico y control de la anemia

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha emitido un recordatorio fundamental: la anemia no es solo una afección común, sino una patología tratable que demanda la supervisión rigurosa de un hematólogo.

En el marco del Día Mundial para la Concienciación de esta afección, conmemorado este viernes, 13 de febrero, la institución científica ha enfatizado que el hematólogo es el profesional de referencia, no solo para el diagnóstico inicial, sino también para establecer el esquema de tratamiento y el control posterior del paciente.

«Más allá de corregir el descenso de la hemoglobina, el abordaje especializado permite identificar el origen del problema, que en nuestro entorno se debe con frecuencia a sangrados crónicos, problemas de absorción o aumentos de las necesidades de hierro, como ocurre durante el embarazo o el crecimiento»

Así lo ha manifestado la doctora Marta Morado, quien se desempeña como directora médica de la SEHH y es experta en eritropatología. La especialista advierte que esta condición suele estar infradiagnosticada, a pesar de que compromete severamente el bienestar de millones de ciudadanos a nivel global. Se considera un reto de salud pública que afecta prioritariamente a niños pequeños, mujeres en edad fértil, embarazadas y personas mayores.

Estadísticas y prevalencia de la enfermedad

De acuerdo con las estimaciones proporcionadas por la SEHH, la incidencia de la anemia es alarmante en diversos grupos demográficos a escala mundial:

  • Cerca del 40 por ciento de los niños con edades entre los seis meses y los cuatro años padecen esta condición.
  • Un 37 por ciento de las mujeres gestantes se ven afectadas.
  • El 30 por ciento de las mujeres entre los 15 y 49 años también presentan este cuadro clínico.

Si bien la deficiencia de hierro (anemia ferropénica) es el motivo más habitual, la enfermedad no excluye a los varones. En hombres jóvenes, la frecuencia se sitúa entre el 5 y el 6 por ciento, mientras que en personas mayores de 80 años, la cifra se dispara hasta el 50 por ciento.

«La anemia no es solo una cifra baja en una analítica; es la manifestación de que algo no está funcionando correctamente en el organismo y siempre debe investigarse su causa»

La doctora Morado recalcó que la anemia ferropénica es un daño gradual: inicialmente se agotan los depósitos de hierro y, de no corregirse la causa, la patología acaba consolidándose. Según la experta,

«detectarla a tiempo evita complicaciones y mejora claramente la calidad de vida del paciente»

.

Causas diversas y sintomatología habitual

Es importante destacar que no toda anemia tiene su origen en la falta de hierro. Existen múltiples factores detonantes que no están relacionados con este déficit, tales como procesos inflamatorios, enfermedades autoinmunes, cuadros neoplásicos, insuficiencias medulares o alteraciones congénitas vinculadas a la formación de los eritrocitos.

Entre las señales de alerta que los pacientes deben identificar se encuentran el cansancio persistente, la debilidad, la palidez y las dificultades para mantener la concentración. Estos síntomas, que a menudo no se reconocen como avisos médicos, son responsables directos de altos índices de absentismo laboral y de una marcada limitación funcional, especialmente en la población femenina.

Finalmente, la SEHH hace un llamado a la sociedad para no normalizar el agotamiento. Se recomienda acudir a consulta médica ante síntomas persistentes para obtener un diagnóstico adecuado que incluya la valoración de los depósitos de hierro y el estudio de la causa subyacente.

«Un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto mejoran la calidad de vida y, en muchos casos, salvan vidas»

, concluyó la doctora Morado.

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