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Inteligencia estonia advierte que Putin busca engañar a EE. UU.

La actual postura de Vladímir Putin sugiere que no tiene un interés genuino en finalizar la invasión de Ucrania, un conflicto bélico que inició hace ya cuatro años. De acuerdo con evaluaciones recientes, la participación de Moscú en las mesas de negociación mediadas por Estados Unidos es meramente instrumental, diseñada para dilatar el tiempo sin una voluntad real de cooperar con la administración de Washington.

Esta perspectiva fue presentada este martes por Kaupo Rosin, quien se desempeña como jefe del servicio de inteligencia exterior de Estonia. Durante una conferencia de prensa virtual previa al lanzamiento del informe anual de seguridad nacional, el funcionario detalló que estas conclusiones derivan de información interna recopilada por la inteligencia estonia sobre las comunicaciones del Kremlin, aunque los detalles técnicos de la obtención se mantuvieron bajo reserva por motivos de seguridad estatal.

La percepción rusa sobre Washington

Según los hallazgos de Rosin, los altos mandos rusos identifican a Estados Unidos como su “principal enemigo”. A pesar de que el discurso público de Rusia enfatiza el deseo de alcanzar un acuerdo diplomático, en la práctica no muestran intenciones de realizar concesiones y mantienen sus demandas originales de forma inalterable. El jefe de inteligencia estonio sostiene que el mandatario ruso “todavía piensa que en algún momento podrá ganar militarmente”, operando bajo la premisa de que es capaz de “burlarse” de la contraparte estadounidense en el proceso de diálogo.

Esta estrategia implica que el Kremlin utiliza los vínculos diplomáticos como una simple maniobra de distracción mientras prosigue con sus operaciones militares en el terreno. Por su parte, Fiona Hill, quien fuera asesora experta en Rusia durante la primera gestión de Donald Trump, ha coincidido parcialmente con este diagnóstico. Hill observó que tanto el presidente estadounidense como su homólogo ruso están forjando narrativas que favorecen sus propios intereses políticos: Trump como un pacificador y Putin como un triunfador en territorio ucraniano.

En esta imagen, tomada de un video distribuido por el Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia el 4 de febrero de 2026, un lanzacohetes múltiple ruso TOS-1A dispara hacia posiciones ucranianas en una ubicación no revelada en Ucrania (Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia vía AP)

“necesitan que su versión de los eventos se desarrolle”

Según explicó Hill en declaraciones recogidas por la agencia AP, ambos líderes sostienen sus versiones de los hechos sin considerar evidencias que los contradigan. Desde el punto de vista de la analista, la Casa Blanca parece reacia a cuestionar la idea de que Putin está buscando seriamente la paz.

Contradicciones en los avances diplomáticos

El reporte de la inteligencia de Estonia se contrapone directamente con el optimismo mostrado por el equipo de Donald Trump. Portavoces de la administración estadounidense han defendido que se ha logrado un “progreso tremendo” en las conversaciones, citando como ejemplo el reciente intercambio en Abu Dabi que resultó en la liberación de más de 300 prisioneros.

Asimismo, se ha dado a conocer que Trump estableció el mes de junio como el límite temporal para concretar un pacto, información que fue confirmada la semana pasada por el mandatario ucraniano Volodímir Zelensky. No obstante, se recuerda que a lo largo del último año el presidente estadounidense ha fijado diversos plazos que finalmente expiraron sin resultados concretos.

Fiona Hill también manifestó sus dudas sobre la fiabilidad de la información manejada por los enviados de Washington. Las figuras de Steve Witkoff, enviado especial, y Jared Kushner, yerno de Trump, son las piezas clave en este diálogo. Hill advirtió que estos intermediarios podrían estar subestimando la resiliencia de Putin, quien parece dispuesto a sacrificar la estabilidad económica de su nación con tal de no ceder en Ucrania.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin (izquierda), saluda a los enviados de su homólogo estadounidense Steve Witkoff (centro, izquierda), Jared Kushner (segundo por la derecha) y Josh Gruenbaum, jefe del Servicio Federal de Adquisiciones de la Administración de Servicios Generales, en el Palacio del Senado, en el Kremlin, Moscú, el 22 de enero de 2026 (Alexander Kazakov/Sputnik, Kremlin Pool Foto vía AP)

La experta también puso el foco en la falta de supervisión profesional, mencionando informes sobre reuniones entre Witkoff y el líder ruso sin la presencia de traductores oficiales del Departamento de Estado. Esto, según Hill, genera incertidumbre sobre si los enviados comprenden la totalidad de los diálogos o si están procesando la información de manera “selectiva” para confirmar sus propias expectativas.

La obsesión del Kremlin y el impacto en el terreno

Kaupo Rosin enfatizó que el presidente ruso mantiene una fijación absoluta con el control total de Ucrania, una meta que prevalece sobre el bienestar de la economía de Rusia. Según sus proyecciones, la guerra se extenderá por varios años más, y un cambio de postura solo ocurriría ante una situación “catastrófica” en las líneas de combate o una crisis interna que ponga en riesgo la continuidad de Putin en el poder.

Adicionalmente, el informe estonio revela que el líder ruso opera bajo una burbuja de información distorsionada. Sus subordinados le entregan reportes mucho más optimistas de lo que dicta la realidad en el campo de batalla. Existe una brecha significativa entre los funcionarios de menor rango, que comprenden la complejidad de la situación, y la alta cúpula que presenta éxitos ficticios a su superior.

Residentes fuman cerca de una ventana rota de su apartamento, dañada durante el ataque de un dron ruso, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Kiev, Ucrania. 9 de enero de 2026
REUTERS/Anatolii Stepanov

Esta problemática es compartida por Hill, quien señala que tanto los líderes en Washington como en Moscú suelen ser informados por personas que validan sus deseos, lo que dificulta enormemente la consecución de acuerdos basados en datos objetivos.

En el plano humanitario, la violencia no cesa. Este martes, un ataque de artillería rusa en Sloviansk (Donetsk) cobró la vida de una niña de 11 años y su madre. La agresión dejó un saldo de 16 heridos, incluyendo a otra menor de 7 años. Simultáneamente, bombardeos con drones en diversos puntos del país causaron heridas a cinco personas, de las cuales tres son niños.

Finalmente, el reporte de seguridad advierte que, aunque Rusia no cuenta con los recursos operativos para iniciar una agresión contra la OTAN en el corto plazo (2024-2025), sí tiene planes para duplicar o triplicar su contingente militar en las fronteras de la alianza atlántica. Rosin concluyó señalando que el Kremlin observa con preocupación el proceso de rearme de las potencias europeas y su futura capacidad de respuesta militar.

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