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Expansión del bosque boreal y su impacto en la captura de carbono

El bosque boreal, reconocido como la reserva forestal más vasta y preservada del mundo, desempeña una función vital en el almacenamiento de carbono y la regulación del clima. Situado en las latitudes septentrionales, este ecosistema es sumamente sensible a las fluctuaciones térmicas, lo que lo convierte en un termómetro natural de las transformaciones ambientales vinculadas al calentamiento global.

Un análisis científico difundido en la publicación especializada Biogeosciences profundizó en la trayectoria de la cobertura boscosa boreal desde 1985 hasta 2020. Mediante el uso de capturas satelitales de alta precisión, un equipo de expertos internacionales logró reconstruir la evolución de estos territorios con un detalle sin precedentes. La investigación evaluó las variaciones en la extensión y la localización geográfica, determinando cómo estos movimientos inciden en la capacidad de la Tierra para retener carbono.

Transformaciones en la extensión geográfica

El factor determinante tras el crecimiento de estas masas forestales es el alza de las temperaturas en el hemisferio norte. El clima más templado propicia el desarrollo arbóreo en regiones donde anteriormente el frío extremo lo impedía. Si bien este fenómeno incrementa la absorción de gases de efecto invernadero, también conlleva peligros potenciales como la alteración de biomas locales, el impacto en la biodiversidad y el riesgo de que incendios o el deshielo del suelo liberen el carbono acumulado.

Los bosques boreales jóvenes ya ocupan el 15,4% del área total y almacenan hasta 5.900 millones de toneladas de carbono (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados arrojaron que el área de estos bosques se expandió en 0,844 millones de kilómetros cuadrados durante el periodo analizado, lo que representa un crecimiento del 12% respecto a su dimensión original. Paralelamente, el eje central de estos ecosistemas se movió 0,29 grados hacia el polo norte, registrándose el mayor avance entre las latitudes 64°N y 68°N.

Este fenómeno ocurrió a pesar de que las tasas de perturbación, tales como incendios, tormentas, plagas o intervención humana, permanecieron constantes en gran parte del territorio. El reporte indica que

“las ganancias se concentraron entre 64–68° N y excedieron las pérdidas en los márgenes meridionales, a pesar de las tasas de perturbación estables en la mayoría de las latitudes”

.

Los datos revelan que la expansión fue más agresiva en el norte, superando las pérdidas registradas en el sur por deforestación o fuego. Actualmente, los bosques jóvenes (con una edad de hasta 36 años) ya representan el 15,4% de la superficie total, almacenando entre 1.100 y 5.900 millones de toneladas de carbono en su estructura aérea, la cual comprende troncos y follaje. De alcanzar la madurez biológica, podrían secuestrar entre 2.300 y 3.800 millones de toneladas adicionales.

Si los bosques jóvenes alcanzan la madurez, podrían capturar entre 2.300 y 3.800 millones de toneladas adicionales de carbono (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador Min Feng, líder del proyecto, destaca que

“estos hallazgos confirman el avance al norte del bosque boreal y subrayan la futura importancia del reverdecimiento de la región para el presupuesto global de carbono”

. Esta respuesta biológica está directamente ligada al incremento de más de 1,4°C en las temperaturas de las latitudes altas durante el último siglo.

Tecnología satelital para el monitoreo ambiental

Para precisar estos cambios, se emplearon imágenes de los satélites Landsat, complementadas con datos de vuelos de reconocimiento y variables del relieve y clima local. El uso de un modelo informático de alta capacidad permitió procesar más de 224.000 imágenes satelitales registradas entre 1985 y 2020.

Este robusto banco de datos permitió:

  • Identificar zonas de incremento o reducción de densidad forestal.
  • Calcular la edad de las diversas áreas de bosque.
  • Estimar el impacto en el almacenamiento de carbono.

Para este estudio, se consideró como bosque cualquier área con una cobertura arbórea de al menos el 30%. Los autores aclaran que el método detecta patrones generales y diferencias de edad, aunque advierten que la precisión puede variar en puntos individuales del mapa.

Desafíos y perspectivas de la nueva geografía forestal

El estudio aporta la evidencia más clara hasta ahora sobre el desplazamiento hacia el norte de los bosques boreales en el planeta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los bosques de reciente formación ya contienen entre el 1,35% y el 14,2% del carbono total acumulado sobre el suelo, a pesar de ocupar solo el 15,4% del territorio forestal. Las estimaciones sugieren que si estos ecosistemas maduran sin interrupciones, se sumarían miles de millones de toneladas a la reserva global de carbono. El informe añade que los bosques surgidos en este periodo guardan entre 800 y 3.500 millones de toneladas de carbono, superando lo retenido en zonas degradadas por talas recientes.

El informe concluye que la permanencia de esta expansión está sujeta a la viabilidad del suelo y a factores de riesgo como el deshielo del permafrost o el incremento de siniestros forestales provocados. Esta investigación constituye la prueba más sólida hasta ahora del desplazamiento boreal hacia el norte, proporcionando herramientas clave para la gestión del clima mundial.

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