La organización guerrillera Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha manifestado un contundente rechazo hacia la administración del presidente Gustavo Petro, tras la ejecución de un operativo militar en la zona del Catatumbo. Dicha acción armada resultó en el fallecimiento de siete individuos, entre los cuales se reportó la presencia de un menor de edad.
A través de un comunicado emitido en sus plataformas digitales, el grupo insurgente denunció que el Ejecutivo colombiano ha retomado tácticas bélicas que responden a los intereses de Estados Unidos. Según el ELN, este cambio de postura pone en duda los acercamientos previos que se habían gestado dentro del proceso de diálogo de paz.
El documento oficial, con fecha del 8 de febrero de 2026 y respaldado por el Comando Central del ELN, cuestiona seriamente la dirección de la denominada política de «paz total». La guerrilla enfatiza que el incremento de las maniobras militares en territorios vulnerables por el conflicto ha deteriorado la confianza en el proceso.
Presuntas presiones desde Washington

El grupo armado sostiene que el endurecimiento de las operaciones militares coincide con el encuentro diplomático sostenido entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario estadounidense Donald Trump, ocurrido el pasado 3 de febrero de 2026. Para la insurgencia, esta reunión representó un cambio drástico en la estrategia del Estado frente a la guerra interna.
“El gobierno del presidente Petro ha decidido claudicar ante las órdenes del imperio de Estados Unidos”
En el mismo texto, se acusa al Gobierno de someterse a lo que llaman una “arremetida neocolonial” dirigida por la Casa Blanca. El ELN argumenta que la progresiva militarización de las regiones imposibilita cualquier conversación de paz y constituye una vulneración de la soberanía nacional.
Adicionalmente, recordaron un suceso previo donde Petro, en una visita oficial a territorio norteamericano, utilizó un megáfono para increpar públicamente a Trump e instar a las fuerzas armadas de ese país a no acatar órdenes que consideraba injustas. La guerrilla señala que aquella actitud choca frontalmente con la posición actual del presidente colombiano.
Consecuencias de los ataques en la mesa de negociación

El punto neurálgico del reclamo se centra en el bombardeo realizado en el Catatumbo, región estratégica ubicada al noreste de la nación. El ELN denunció que el ataque aéreo se efectuó contra el mismo campamento donde, pocas horas antes, se había desarrollado una reunión clave para reactivar la Mesa de Diálogos.
Según los detalles proporcionados, el 2 de febrero la organización recibió a un delegado presidencial, junto a representantes de la Conferencia Episcopal Colombiana y miembros de la Comunidad Internacional. El objetivo de dicha cita era encontrar rutas políticas para superar el estancamiento de las negociaciones actuales.
“La gravedad de lo acontecido no es que Petro haya ordenado acciones de guerra, sino que estas nieguen las alternativas de paz que estaban en curso”
La guerrilla puntualizó que, a pesar de haber ratificado su compromiso con la paz durante dicha reunión, la ofensiva posterior invalidó los esfuerzos realizados por la Iglesia y los observadores internacionales.
Críticas al Ministerio de Defensa y proyecciones futuras

El comunicado también dirigió críticas hacia el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, desmintiendo categóricamente las acusaciones oficiales que asocian al ELN con el narcotráfico. La organización reiteró que no obtiene beneficios económicos de dicha actividad ilícita y acusó al Gobierno de favorecer alianzas con grupos remanentes de las antiguas Farc.
Finalmente, la insurgencia manifestó que, a pesar del escenario actual, mantendrá sus canales abiertos con organizaciones sociales, comunidades y la sociedad civil, en tanto se produce una transición de mando. Aunque el ELN reafirmó su intención de buscar un Acuerdo Nacional, subrayó que el actual mandato de Gustavo Petro ha perdido su coherencia ideológica en relación con la paz.
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