Pocas sensaciones en la vida se comparan con el entusiasmo que demuestran las mascotas cuando sus cuidadores regresan al hogar. Esta asombrosa capacidad para detectar el momento exacto de la llegada ha sido calificada con frecuencia como un sexto sentido en perros y gatos. No obstante, este fenómeno tiene una explicación científica fundamentada en sus facultades sensoriales altamente desarrolladas y su estrecha relación con el entorno y las rutinas diarias.
Especialistas en comportamiento animal coinciden en que tanto los canes como los felinos cuentan con sentidos que les permiten percibir señales imperceptibles para el oído o el olfato humano. En el caso de los perros, por ejemplo, poseen una estructura nasal dotada de hasta 300 millones de receptores olfativos, una cifra que contrasta drásticamente con los apenas seis millones presentes en las personas.
Esta superioridad sensorial les otorga una capacidad olfativa única, permitiéndoles reconocer el aroma de sus dueños incluso a largas distancias. Según las investigaciones del veterinario John Bradshaw, de la Universidad de Bristol, los perros podrían utilizar el rastro de olor que queda en la casa como un reloj biológico. Los canes analizan cuánto se ha desvanecido el aroma del propietario en el ambiente para determinar el tiempo transcurrido y predecir su inminente retorno.
La audición y los hábitos: claves en la conducta de los gatos
Para los felinos, la estrategia de anticipación se basa en otras facultades. La veterinaria Mikel Delgado, experta en comportamiento de la Universidad de California, señala que los gatos se apoyan principalmente en su prodigioso sentido del oído. Ellos son capaces de distinguir sonidos específicos vinculados a sus humanos, como el tintineo de las llaves, el motor de un vehículo o ruidos cotidianos que forman parte de la dinámica doméstica, permitiéndoles reaccionar mucho antes de que la persona cruce el umbral.
Por otro lado, la constancia en los horarios y la rutina diaria resultan determinantes. El profesor de psicología Stanley Coren, de la Universidad de Columbia Británica, explica que los perros se orientan mediante patrones temporales; si los dueños vuelven siempre a la misma hora, el animal aprende a esperar ese momento exacto. En cuanto a los gatos, la ciencia maneja la hipótesis de que pueden percibir el paso de las horas a través de sus biorritmos internos, como los ciclos naturales de hambre y sueño, lo que facilita su adaptación a las costumbres del hogar.
El lazo emocional y la armonía al volver a casa
Además de los sentidos, el vínculo afectivo es decisivo en la respuesta de las mascotas. El biólogo Rupert Sheldrake, quien ha documentado múltiples casos de animales que parecen presentir el regreso de sus dueños, sugiere que, si bien no hay pruebas de telepatía, la conexión profunda entre ambas especies fomenta una sensibilidad extrema. Esta cualidad permite a los animales captar la postura corporal, el rastro químico y hasta el estado anímico de sus personas de referencia.
La estabilidad en las rutinas es fundamental, ya que proporciona tranquilidad y seguridad a los animales de compañía ante la ausencia de sus cuidadores.
Para fomentar un ambiente sano, la entrenadora y productora de televisión Victoria Stilwell recomienda establecer horarios constantes y mantener una actitud relajada al entrar a la vivienda. En el caso de convivir con gatos, Stilwell sugiere permitir que el animal se acerque por iniciativa propia para realizar su reconocimiento olfativo, iniciando la interacción de forma pausada. Se aconseja tomarse un momento de calma antes de entrar, asegurando así un recibimiento cálido, natural y libre de estrés para los integrantes de cuatro patas de la familia.
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