A la edad de 74 años, y tras haber consolidado una trayectoria que supera el centenar de producciones cinematográficas, el reconocido intérprete sueco Stellan Skarsgård realizó un balance de su vida y carrera profesional durante un encuentro con CBS Sunday Morning. Con una mezcla de carisma y autocrítica, el artista detalló cómo su perspectiva personal se infiltra en sus roles y los desafíos de equilibrar el oficio con una familia numerosa.
Al ser consultado sobre las razones por las cuales los cineastas lo buscan constantemente, respondió con humor: “Soy bello”. Posteriormente, el actor profundizó en su compromiso laboral: “Obedezco lo que me piden, pero no sé si eso es tan bueno”. En ese sentido, calificó su profesión de una forma tajante, afirmando que “Actuar es el trabajo más aterrador del mundo”.
El veterano actor defendió que cada colega posee una voz irrepetible, señalando que: “Mi visión de la humanidad y la sociedad se refleja en mis personajes”. Según su criterio, los rasgos de su propia personalidad están presentes en cada interpretación, aunque admitió que “es tan sutil que solo alguien muy atento podría rastrearlo”.
El arte y la familia: desafíos y autocrítica

En la mencionada conversación, Skarsgård reflexionó sobre cómo la labor artística conlleva una obsesión difícil de disociar del entorno hogareño. Para él, un artista no solo disfruta de lo que hace, sino que vive obsesionado, lo que complica la posibilidad de desconectarse totalmente para estar presente con sus seres queridos.
Respecto a su dinámica familiar como padre de ocho hijos, abordó con sinceridad los comentarios que ha recibido. “Desde 1989, paso ocho meses al año en casa, cambio pañales y limpio traseros. Solo estoy frente a la cámara cuatro meses”, explicó para ilustrar su compromiso doméstico.
No obstante, el actor no ocultó que ha enfrentado reproches por parte de su descendencia: “Algunos de mis hijos me dicen que no les presto suficiente atención. Recibo muchas críticas por no ser un padre suficientemente atento”.

Ante estas situaciones, Skarsgård recalcó que la perfección en la paternidad es una meta inalcanzable. “Nunca puedes ser un padre perfecto; tienes que aceptar que eres imperfecto y que los hijos también lo acepten”. En un tono más ligero, confirmó que ha cerrado ese capítulo biológico: “Me hice una vasectomía. Es una buena razón para parar”.
Variedad, éxitos y anécdotas en la industria
Al repasar su currículum, mencionó que cuenta con “150 entradas en IMDb”, aunque matizó que muchas corresponden a participaciones breves. Sobre su preferencia por alternar entre el cine de autor y las grandes franquicias, comparó su trabajo con la alimentación: “No puedes comer panqueques todos los días, necesitas variedad”.

Entre sus recuerdos más memorables, destacó la filmación de Mente indomable. Lo que inició como un proyecto de corte independiente terminó siendo un fenómeno mundial. Según relató, disfrutó enormemente trabajando los diálogos con Matt Damon y Ben Affleck, recordando que tras las jornadas de rodaje solían salir a compartir en South Boston.
Su incursión en el universo cinematográfico de Marvel también fue un punto alto, especialmente bajo la dirección de Kenneth Branagh en la primera entrega de Thor. Aunque guarda aprecio por sus compañeras Natalie Portman y Kat Dennings, admitió que con el tiempo se le dificultó seguir los guiones debido a que “las escenas de acción estaban tan exageradas que me era imposible conectar”.
Asimismo, recordó cómo en sus inicios en Estados Unidos tuvo que lidiar con los prejuicios hacia los actores extranjeros. Explicó que, en aquel entonces, poseer un acento extranjero te convertía automáticamente en el villano de la historia, una tendencia que vinculó con la xenofobia de una industria que aún no se había internacionalizado del todo.
El impacto del ictus: adaptación y fortaleza

Un episodio de salud reciente, un ictus cerebral, supuso un cambio significativo en su vida cotidiana. “Me hizo olvidar el idioma y las palabras. Me volvió menos divertido, menos listo y menos gracioso”, confesó, bromeando sobre cómo siente que perdió parte de su chispa previa al incidente.
Para mantenerse vigente en los sets de grabación, Skarsgård ha recurrido al uso de un auricular electrónico. A través de este dispositivo recibe sus líneas y responde en tiempo real, una técnica que considera incluso más exigente que la memorización tradicional. “Mientras el otro actor habla, escucho mi próxima línea y la contesto en vivo”, detalló sobre su método actual.
Pese a las secuelas, el actor se siente el mismo de siempre frente al espejo y mantiene una postura estoica frente a la finitud de la vida. “No temo morir, pero sí quedar reducido a un vegetal”, manifestó. Al recordar que su padre también sufrió un evento similar a su edad, concluyó que no vive con preocupación: “Si pasa, está bien”.
La evolución actoral y el presente

Con el paso de las décadas, Stellan Skarsgård siente que ha evolucionado hacia una interpretación mucho más instintiva y despojada de tecnicismos. Se define hoy como un actor más libre y rico en matices, que prefiere no mirar atrás ni revisar sus películas antiguas para enfocarse exclusivamente en el presente.
Su vínculo con el equipo técnico también es especial, describiendo a la cámara como una entidad viva dentro del set: “La cámara es como otro actor para mí, es una parte viva de la escena”. Incluso llegó a comparar esa cercanía con una sensación casi sexual, como la de un amante que se aproxima.
Finalmente, rememoró que en sus etapas tempranas el miedo escénico fue tan abrumador que lo mantuvo alejado de los rodajes durante cinco años. “Actuar es el trabajo más aterrador del mundo. Finges ser otra persona y la gente paga mucho dinero por verte”, reiteró sobre el pánico que logró superar para reencontrarse con su pasión artística.
En el cierre de su charla con CBS Sunday Morning, el actor dejó claro que, por encima de los galardones y los contratiempos de salud, su prioridad ha sido valorar cada momento y persistir en su vocación.
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