El influyente empresario de medios de comunicación en Hong Kong y férreo crítico del régimen chino, Jimmy Lai, ha sido condenado a una pena de 20 años de prisión. Esta sentencia representa la sanción más drástica impuesta hasta la fecha bajo la ley de seguridad nacional que Pekín instauró tras las movilizaciones prodemocracia del año 2019, las cuales en ocasiones derivaron en episodios de violencia.
La resolución judicial constituye el golpe final contra este multimillonario hecho a sí mismo, quien rehusó guardar silencio tras la represión gubernamental en la excolonia británica. A sus 78 años, el magnate ha continuado su labor de denuncia sobre los peligros que el autoritarismo representa tanto para su región como para la comunidad internacional.
Conocido por su complexión robusta y un temperamento inquebrantable, Jimmy Lai destinó gran parte de su fortuna personal a financiar el movimiento liberal en Hong Kong. Su diario de corte sensacionalista, Apple Daily, fue una plataforma fundamental para la defensa de causas democráticas y no dudó en cuestionar a las autoridades hasta que la policía forzó su cierre definitivo en 2021 tras una serie de allanamientos.
Dichas intervenciones se produjeron después de que se implementara la normativa de seguridad nacional, resultando en la detención inmediata de Lai bajo acusaciones de sedición y presunta colusión con potencias extranjeras. Antes de ser recluido, el empresario manifestó que
“lucharía hasta el último día”
. Actualmente, ha permanecido bajo custodia por más de cinco años, gran parte de los cuales ha transcurrido en régimen de aislamiento, lo que ha deteriorado notablemente su estado de salud.

De profundas convicciones católicas, se ha reportado que Lai permanece en una celda mínima con escasa ventilación. Según sus allegados, su fe ha sido el pilar fundamental para sostener su resistencia en los tribunales frente al Partido Comunista Chino. En este contexto, ha contado con el apoyo constante del cardenal Joseph Zen, de 94 años, destacado clérigo y defensor de las libertades civiles, quien solía visitarlo en la cárcel.
La trayectoria de Jimmy Lai es un reflejo de la identidad de Hong Kong, territorio devuelto al dominio chino en 1997. Su paso de la pobreza extrema al éxito empresarial simboliza el espíritu emprendedor de la ciudad, pero su firme defensa de los valores liberales occidentales terminó por resultar inaceptable para el gobierno de Pekín.
Orígenes y ascenso al poder mediático
La historia de Lai comenzó en 1961, cuando huyó de Cantón, en el sur de China, escondido en la bodega de un pesquero con destino a Hong Kong. Aquel adolescente que llegó sin recursos logró prosperar hasta dirigir su propia fábrica y fundar Giordano, una reconocida cadena de tiendas de ropa.
Sin embargo, la matanza de manifestantes en la Plaza de Tiananmen en 1989 a manos del Ejército Popular de Liberación marcó un punto de inflexión radical en su vida, impulsándolo hacia el activismo político y el periodismo. En 1990 fundó el semanario Next Magazine. Tras ser incluido en listas negras en China continental debido a su postura política, vendió su negocio textil y utilizó los fondos para lanzar Apple Daily en 1995.
Este tabloide combinaba noticias sobre crímenes y escándalos con investigaciones rigurosas sobre las élites de Hong Kong y China, convirtiéndose en un éxito comercial inmediato.

En su labor editorial, Lai fue implacable. Se refirió a Li Peng, el primer ministro chino vinculado a la represión de Tiananmen, como un
“hijo de un huevo de tortuga”
, una expresión sumamente ofensiva en el idioma local. De igual manera, tildó al actual líder máximo, Xi Jinping, de
“dictador”
. Durante el juicio, el empresario defendió su filosofía:
“Cuanta más información tienes, más sabes lo que pasa. Cuanto más libre eres”
.
Aunque tras la entrega de la soberanía en 1997 se prometió autonomía bajo el modelo de “un país, dos sistemas”, activistas como Lai denuncian que la ley de seguridad nacional ha borrado dichas garantías. En 2014, durante la ocupación de autopistas conocida como el “Movimiento de los Paraguas”, ya había sido arrestado, aunque logró evitar la prisión en esa oportunidad.
Durante las protestas de 2019, mientras millones de ciudadanos se manifestaban, la prensa estatal china lo calificó como
“una fuerza del mal, no un héroe de la democracia”
. Ante la presión, Lai sostuvo:
“Tenemos que ser flexibles, innovadores y pacientes, pero persistir”
. Al dictar la condena, el tribunal consideró probado que él era el “cerebro” detrás de las conspiraciones extranjeras.
La condición de “preso político” y el apoyo familiar
En el año 2008, Lai figuraba en la lista Forbes con una fortuna estimada en 1.200 millones de dólares de Hong Kong (aproximadamente 154 millones de dólares americanos). Sin embargo, en 2021, sus activos en la compañía Next Digital fueron congelados por las autoridades, lo que asfixió económicamente a su imperio mediático y lo llevó a la quiebra.
En el transcurso de las audiencias, el empresario se definió a sí mismo en repetidas ocasiones como un
“preso político”
. Esta afirmación generó la reprensión de uno de los magistrados, quien insistió en que el proceso era de carácter penal. Lai, no obstante, mantuvo que su sacrificio por la democracia era un
“honor”
.
Su círculo familiar, que incluye a su esposa Teresa y sus seis hijos, ha permanecido a su lado. El pasado mes de octubre, Teresa fue vista en la Plaza de San Pedro reuniéndose con el Papa, mientras se incrementaba la alarma internacional por la salud del magnate.
Su hija Claire detalló que, aunque su padre mantiene su fortaleza mental, físicamente está muy debilitado. Según informó a Reuters, Lai padece de diabetes, hipertensión, dolores lumbares y palpitaciones cardíacas.
“Lo único que demostraron es que mi padre es un hombre que ama a Dios, ama la verdad, ama la libertad y ama a su familia”
, concluyó la hija del sentenciado.
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