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Especialistas: 90% de accidentes cerebrovasculares son prevenibles

Los accidentes cerebrovasculares se han consolidado como una de las causas más críticas de discapacidad permanente y mortalidad en el ámbito global. Diversas proyecciones internacionales señalan que, si no se fortalecen los mecanismos de control y las estrategias preventivas, el número de afectados experimentará un crecimiento constante en los años venideros. Aunque históricamente se ha vinculado esta patología con la tercera edad, se observa una tendencia preocupante: un incremento de casos en adultos jóvenes, situación que ha generado alerta en las autoridades sanitarias.

Impacto en la salud pública y el reto de la prevención

Estimaciones recientes, compartidas por organizaciones como la Stroke Association del Reino Unido, sugieren que para el año 2035, la cifra de accidentes cerebrovasculares podría elevarse en casi un 42%. Solo en territorio británico, ya se registran más de 151.000 episodios cada año, una realidad que se proyecta de forma similar en otras regiones del mundo. No obstante, frente a estas estadísticas, existe un dato esperanzador: nueve de cada diez casos podrían prevenirse actuando directamente sobre los factores de riesgo modificables.

La detección temprana mejora las probabilidades de recuperación tras un ACV (Imagen Ilustrativa Infobae)

La necesidad de priorizar la prevención se hace evidente al analizar el aumento de la incidencia en individuos menores de 55 años. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este fenómeno no se atribuye únicamente al envejecimiento biológico, sino que está estrechamente vinculado a estilos de vida poco saludables. A pesar de que la edad es un factor de riesgo que no se puede alterar, la mayoría de los eventos cerebrovasculares derivan de causas controlables.

Alexis Kolodziej, director ejecutivo adjunto de la Stroke Association, enfatizó la necesidad de cambiar la percepción pública sobre esta enfermedad al declarar:

“Algunos miembros del público creen que los accidentes cerebrovasculares son una consecuencia inevitable de la edad avanzada, pero ese no es en absoluto el caso”.

El papel de la hipertensión y el control médico

Uno de los factores determinantes es la presión arterial alta, la cual está presente en aproximadamente la mitad de los casos de accidentes cerebrovasculares. Alexis Kolodziej detalló que esta condición

“ejerce más presión sobre las arterias de todo el cuerpo, pero específicamente en el cerebro, lo que puede causar una hemorragia”

. Esta presión excesiva no solo eleva el riesgo de derrames, sino que favorece la aparición de coágulos que obstruyen el flujo de sangre al cerebro.

Para contrarrestar este riesgo, la recomendación fundamental de los profesionales es el monitoreo constante de la presión arterial. Este seguimiento puede realizarse a través de chequeos médicos, en farmacias o mediante tensiómetros domésticos. Kolodziej recalca que iniciar estos controles a temprana edad es vital para detectar anomalías antes de que ocurra un evento grave.

La presión arterial se puede controlar fácimente con tensiómetros de muñeca )Foto: Christin Klose/dpa)

La importancia de las revisiones periódicas es un estándar internacional. En diversos países se promueven programas de salud para adultos que facilitan la identificación precoz de riesgos vasculares. Acudir a estas citas médicas es, según el experto, una acción decisiva para evitar complicaciones futuras.

Nutrición, actividad física y eliminación de tóxicos

Mantener una actividad física regular funciona como un escudo protector para el sistema vascular. Actividades cotidianas recomendadas por la OMS, tales como caminar o realizar labores de jardinería, contribuyen a una circulación óptima y disminuyen la probabilidad de rupturas arteriales. En cuanto a la alimentación, la reducción del consumo de sal es indispensable para estabilizar la presión. Es aconsejable limitar la ingesta de alimentos ultraprocesados y verificar el contenido de sodio en las etiquetas, siguiendo las directrices de la World Stroke Organization.

Por otro lado, la cesación tabáquica se perfila como una de las intervenciones más beneficiosas. Respecto a esto, Kolodziej advirtió que

“Fumar es una de las peores cosas que puede hacer en cuanto a su riesgo de sufrir un derrame cerebral, porque las toxinas que introduce en su cuerpo obstruyen sus arterias”

. La American Stroke Association ratifica que abandonar el cigarrillo ofrece ventajas inmediatas para la salud de las arterias, sin importar cuánto tiempo se haya fumado previamente.

Composición visual que muestra ejercicio, alimentos, tabaco, alcohol y síntomas cardíacos para ilustrar riesgos y prevención de salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes eleva considerablemente las posibilidades de sufrir un ataque cerebral, por lo que la OMS insta a evitar su uso. Finalmente, es prioritario identificar y tratar la fibrilación auricular. Esta arritmia, que suele pasar desapercibida, incrementa hasta cinco veces el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular según la World Stroke Organization. Se recomienda que los pacientes verifiquen su pulso regularmente y, en caso de diagnóstico, sigan tratamientos con anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos.

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