En las últimas jornadas, la tecnología de DeepSeek ha vuelto al centro del debate internacional, pero no precisamente por sus hitos en innovación abierta. El legislador John Moolenaar, quien preside el Comité Selecto sobre China en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, ha emitido una alerta formal a través de una misiva dirigida al secretario de Comercio, Howard Lutnick. En el documento, se denuncia que la gigante tecnológica Nvidia habría colaborado con DeepSeek en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial que, posteriormente, fueron adoptados por el ejército chino.
La advertencia de Moolenaar se fundamenta en reportes técnicos que sugieren una cooperación estrecha por parte de Nvidia hacia la firma controlada por el régimen de Xi Jinping. Según el legislador, especialistas de la firma estadounidense facilitaron avances determinantes a través de un
“codiseño optimizado de algoritmos, marcos y hardware”
.
Uno de los puntos más alarmantes expuestos en la carta es la extraordinaria eficiencia de la infraestructura china. Se detalla que el modelo DeepSeek-V3 requiere solo 2.788 millones de horas de GPU H800 para su entrenamiento completo. Esta cifra es notablemente menor a la que suelen consumir los desarrolladores en Estados Unidos para entrenar modelos de una escala comparable, lo que evidencia una ventaja estratégica en el uso de recursos.
La expansión de DeepSeek en la seguridad nacional
Más allá de la eficiencia técnica, la verdadera preocupación para los analistas internacionales es cómo el régimen de Beijing está desplegando esta herramienta. La incorporación de DeepSeek en las estructuras militares y en los aparatos represivos de China marca un cambio profundo hacia la autosuficiencia tecnológica y la modernización operativa.
Para finales del año 2025, la integración de este sistema en el sector público ya mostraba un alineamiento total con los intereses del Estado. Pruebas piloto realizadas en áreas de defensa y seguridad pública sugieren una transición rápida hacia un modelo de gestión de seguridad nacional basado en el análisis automatizado y la ejecución de decisiones en tiempo real.
Este desarrollo ha sido delegado a compañías privadas bajo la órbita del Partido Comunista de China (PCC). Entre ellas destaca Shanxi 100 Trust Information Technology, una empresa que ha logrado asegurar contratos estratégicos con el Ejército Popular de Liberación (EPL). Esta firma, con sede en el norte del país, posee la distinción de ser la única entidad privada dentro del esquema de innovación de la Asociación China para la Estandarización de la Electrónica.
Informes de mediados de 2023 confirman que 100 Trust cuenta con las credenciales necesarias para operar en proyectos clasificados, permitiéndole competir en licitaciones de defensa junto a grandes corporaciones estatales. Su base tecnológica se apoya en procesadores Huawei Kunpeng y chips Ascend, consolidando una cadena de suministro puramente nacional.

De acuerdo con análisis de centros de pensamiento especializados, una parte sustancial de la facturación de 100 Trust deriva de contratos militares valorados en decenas de millones de renminbis. Sus servicios incluyen la provisión de hardware de inteligencia artificial para el Ejército y la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), vinculada directamente al Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan.
Hacia una «guerra inteligentizada»
El EPL busca que DeepSeek sea la piedra angular de lo que denominan “guerra inteligentizada”, aprovechando una arquitectura de IA de bajo costo. Expertos de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (NUDT) señalan que este sistema no es una herramienta estática, sino una estructura dinámica capaz de adaptarse a diversos campos operativos.
Según la NUDT, la arquitectura de esta IA es sumamente eficiente:
“la arquitectura optimizada de DeepSeek reduce el consumo energético en un 40 % respecto a sistemas equivalentes, como GPT-4”
. Además, mantiene una precisión elevada durante la inferencia, lo que resulta vital en el campo de batalla.
Esta capacidad es crítica para sistemas que operan en condiciones extremas o desconectados de la red central. DeepSeek utiliza una técnica denominada “poda de atención”, que prioriza la información vital bajo presión táctica. Además, su tamaño es aproximadamente una octava parte del de GPT-4, facilitando su instalación en plataformas pequeñas como drones.
Las aplicaciones prácticas incluyen:
- Vehículos aéreos no tripulados (UAV) de ataque y reconocimiento.
- Embarcaciones autónomas para misiones marítimas.
- Nodos de control de fuego de alta precisión.
- Sistemas de guerra electrónica para procesar datos de radar y satélite en tiempo real.
Riesgos, inestabilidad y control social
A pesar de los elogios de ingenieros aeronáuticos chinos, existen voces de cautela. La Academia de Artillería y Defensa Aérea del Ejército ha indicado que el modelo R1 es demasiado grande para equipos autónomos compactos, mientras que la versión V3, aunque más portátil, muestra falta de profundidad en su razonamiento y puede generar respuestas tácticas inestables o excesivamente agresivas.
Asimismo, el carácter de código abierto de ciertos componentes de DeepSeek genera miedos sobre la exposición del código y la manipulación externa. También existe el peligro de que la IA cree procesos de decisión tan opacos que se pierda la supervisión humana necesaria en operaciones de combate letales.
En el ámbito civil, DeepSeek está transformando la vigilancia policial. El sistema permite el reconocimiento en tiempo real de rostros, vehículos y patrones de comportamiento en multitudes. La policía china ya utiliza estos modelos para redactar informes y analizar flujos de datos demográficos con el fin de detectar puntos de riesgo para el orden público. En la Academia de Policía de Guangzhou, se describe a la herramienta como un pilar fundamental para fortalecer la estabilidad y el control bajo la dirección del Partido Comunista.
Mientras China avanza hacia un modelo de “soberanía tecnológica”, otros países han comenzado a reaccionar. Naciones como Italia, Reino Unido, Canadá, Japón y Corea del Sur han restringido o prohibido el uso de DeepSeek en instituciones gubernamentales por motivos de seguridad. En América Latina, donde la influencia tecnológica china crece con rapidez, surge la interrogante sobre si se adoptarán regulaciones similares para proteger la privacidad y los datos de los ciudadanos frente a herramientas controladas por regímenes autoritarios.
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