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Santa María, Boyacá: El nuevo epicentro paleontológico de Colombia

El municipio de Santa María, ubicado en el departamento de Boyacá, está consolidándose como un punto neurálgico para la investigación paleontológica en Colombia. Este reconocimiento surge tras el descubrimiento de más de 200 restos fósiles y rastros prehistóricos localizados en diversos afluentes y áreas circundantes de la zona. Lo que comenzó como una iniciativa pedagógica escolar se ha transformado en un proyecto de gran relevancia para la educación, el medio ambiente y la ciencia, con un alto potencial para el desarrollo de un turismo responsable y la preservación del patrimonio geológico.

El proceso investigativo tuvo su origen en las aulas del Colegio Técnico Jacinto Vega, donde docentes y alumnos realizaban labores académicas para la creación de un calendario solar astronómico. Al emplear rocas extraídas del río Batá para dicho fin, los participantes identificaron marcas y restos de organismos milenarios, lo que motivó un interés inmediato por explorar más a fondo la riqueza del territorio.

El alcalde de la localidad, Rubén Darío González, detalló que las exploraciones se han enfocado especialmente en el tramo que conecta Puente Amuros con el desvío hacia Caño Negro. En esta zona se han recolectado evidencias gráficas y físicas de gran importancia científica.

“Se ha dedicado a recolectar pruebas arqueológicas que se encuentran desde Puente Amuros hasta el cruce que conduce a Caño Negro, y ha sido un trabajo realmente interesante”

Expertos en geología, con experiencia previa en el rastreo de huellas de iguanodón en la zona oriental del país, han brindado asesoría técnica para sistematizar estos hallazgos y ampliar los recorridos por la región.

Especialistas evalúan nuevas huellas de dinosaurio encontradas en zonas aledañas, actualmente en proceso de validación científica. - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Diversidad de especies marinas y rastros de dinosaurios

Durante las expediciones realizadas en las riberas de los ríos Batá y Lengupá, se han registrado fósiles de amonitas, crinoideos, moluscos, bivalvos y un ejemplar de cangrejo fosilizado. Estos elementos confirman la existencia de ecosistemas oceánicos antiguos en la zona. Actualmente, especialistas de la Universidad de los Andes se encuentran en proceso de validación de nuevas pisadas de dinosaurio halladas en el sitio.

De acuerdo con los geólogos que acompañan el proceso, Santa María tiene el potencial de convertirse en una de las pocas áreas del territorio nacional donde convergen diversos tipos de fósiles marinos, otorgándole una jerarquía científica excepcional a nivel país.

Colaboración académica y desarrollo regional

La comunidad educativa ha sido el motor fundamental de este proyecto. Estudiantes y profesores participan directamente en la documentación y difusión de los descubrimientos, logrando un vínculo estrecho entre la educación rural y la ciencia aplicada. Julián Gutiérrez, docente de la institución educativa, manifestó su entusiasmo ante los avances logrados.

“Para mí es algo impresionante y maravilloso. Los estudiantes tienen mucha emoción y los profesores también”

El soporte institucional es clave para el éxito de la iniciativa. La administración municipal, junto con la corporación ambiental CorpoChivor, trabaja en la estructuración de un esquema de turismo científico que proteja los hallazgos. Además, el SENA ha iniciado procesos de capacitación y sensibilización ambiental, mientras que entidades como la UPTC, la Universidad Nacional y la Universidad de los Andes han manifestado su interés en realizar trabajos de campo en la región.

Los hallazgos impulsan procesos de educación ambiental y abren la posibilidad de desarrollar turismo científico responsable en el municipio. - crédito Caracol Radio

Hitos paleontológicos en Boyacá y el registro de tejidos blandos

Este avance en Santa María se integra a otros descubrimientos de gran envergadura en el departamento. En el mes de enero, investigadores confirmaron la preservación de piel fosilizada de un reptil marino que habitó la Tierra hace 120 a 125 millones de años. Este hallazgo ocurrió en la Formación Paja, también en Boyacá.

El espécimen, catalogado como CIP-0107 y resguardado en el Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva, es un ictiosaurio del Cretácico Temprano. Este descubrimiento es histórico por ser el primer registro confirmado de tejidos blandos en un reptil marino en la zona norte de Sudamérica.

Un descubrimiento que cierra brechas científicas

El análisis científico detallado reveló la presencia de estructuras flexibles identificadas como restos de piel y patrones microscópicos de la epidermis. Estas formaciones no son impresiones superficiales, sino residuos orgánicos que atravesaron una transformación química durante millones de años.

Los estudios indican que las proteínas originales se convirtieron en polímeros orgánicos estables, un tipo de conservación extremadamente inusual, especialmente en entornos marinos tropicales. Este hallazgo es fundamental para cerrar el llamado “Lower Cretaceous Gap”, un periodo que carece de registros globales sobre la preservación de tejidos blandos.

Vista general del ictiosaurio CIP-0107, un reptil marino del Cretácico Temprano hallado en la Formación Paja, Boyacá, que conserva restos excepcionales de tejidos blandos- Crédito Pixabay

Boyacá como laboratorio natural del pasado

Los investigadores atribuyen esta preservación excepcional a condiciones específicas como un entierro veloz, ambientes con bajo oxígeno, la actividad microbiana temprana y la formación de concreciones carbonatadas que protegieron los tejidos. En conjunto, estos descubrimientos en Santa María y otras zonas de Boyacá posicionan a la región como un laboratorio natural invaluable para la ciencia, ampliando el conocimiento sobre la vida prehistórica y situando a Colombia en el mapa científico internacional.

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