En el vasto universo de la cocina internacional, los fideos se han erigido como los protagonistas indiscutibles de diversas recetas que gozan de gran prestigio global. Estas preparaciones, que abarcan desde recetas milenarias hasta interpretaciones regionales modernas, han sido recopiladas en un listado donde cada nación aporta su identidad culinaria a través de este ingrediente tan polivalente. La mixtura de vegetales, carnes, caldos y salsas permite que estos platos superen las barreras geográficas, convirtiéndose en auténticos símbolos de su cultura de origen.
A través de la reconocida guía Taste Atlas, se ha estructurado un ranking con las mejores propuestas de fideos en el mundo, basándose en la calificación de miles de usuarios internacionales. Esta selección pone de manifiesto la amplia gama de tradiciones, sabores y técnicas que enriquecen la mesa de distintos continentes. Cada plato no solo destaca por sus componentes específicos, sino que narra la historia del contexto social en el cual fue concebido.
1. Yokohama-Style Ramen

Conocido popularmente como iekei ramen, esta variante tuvo su origen en la ciudad de Yokohama, Japón, específicamente en el año 1974. La receta se caracteriza por el uso de fideos de gran grosor sumergidos en un caldo que logra un equilibrio perfecto entre la intensidad de la salsa de soja y la cremosidad del tonkotsu (base de cerdo). Entre sus ingredientes de acompañamiento destacan el chashu de cerdo, puerros, espinaca y alga nori, permitiendo además añadiduras como sésamo, pimienta negra, ajo y vegetales encurtidos.
El nombre de este estilo suele traducirse como “ramen casero”, haciendo alusión a sus raíces humildes de la mano de Mr. Yoshimura, un antiguo transportista que decidió abrir su local para ofrecer esta creación personal. Con el paso de las décadas, el plato se ha transformado en un pilar de la gastronomía urbana japonesa, fomentando la creación de numerosas versiones en todo el país asiático gracias a la versatilidad de su caldo y sus complementos.
2. Khao Soi

El khao soi es el estandarte gastronómico del norte de Tailandia, una sopa que es el resultado directo de la fusión de diversas influencias culturales en la zona. Su base líquida se elabora con una mezcla de curry rojo y leche de coco, lo que le otorga una textura cremosa con notas picantes. Se sirve habitualmente con fideos de huevo planos y puede incluir proteínas como cerdo, res o pollo. Para añadir contraste, se incorporan fideos fritos crujientes y hojas de cilantro.
Es frecuente que los comensales personalicen su tazón con chiles, chalotas, repollo fermentado y un toque de lima. Además de ser un plato esencial en el norte tailandés, su consumo se extiende a Laos, presentando variaciones interesantes según la localidad.
3. Ramen

El ramen tradicional se ha posicionado como uno de los máximos representantes de Japón desde finales del siglo XIX. Un hito fundamental en su historia fue el lanzamiento de la primera versión instantánea en 1958, un suceso que aceleró su popularización en todo el globo.
Para una experiencia óptima, los expertos recomiendan consumirlo de inmediato mientras los fideos mantienen su textura al dente, ya que el contacto prolongado con el caldo caliente puede ablandarlos demasiado. Entre sus variantes más famosas se encuentran el estilo Hokkaido, que utiliza miso rojo, y el de Kyushu, basado en caldo de huesos de cerdo. Las opciones de ingredientes son amplias, abarcando desde mariscos y hongos hasta pollo y diversos vegetales.
4. Tonkotsu Ramen

Proveniente de Fukuoka, esta especialidad resalta por un caldo sumamente denso y opaco. Dicha textura se consigue mediante la cocción lenta y extendida de huesos de cerdo, proceso que permite la liberación de grasa y colágeno. Los fideos frescos se sirven acompañados de panceta de cerdo, brotes de bambú, cebollín, maíz dulce, alga nori y un huevo con la yema en su punto de fluidez.
En la actualidad, es común el uso de mayu (aceite de ajo quemado o sésamo) para potenciar la profundidad del sabor. Debido a su perfil gustativo tan marcado, el tonkotsu ha dejado de verse como una simple variante para ser considerado un plato con identidad propia y gran demanda mundial.
5. Lanzhou Lamian

En la provincia de Gansu, China, nació el lanzhou lamian, cuya fama reside en la técnica manual aplicada a sus fideos de trigo. El término lamian significa literalmente “fideos estirados”, una práctica artesanal donde la masa es trabajada hasta obtener tiras elásticas y largas con una mordida firme.
La preparación se basa en un caldo de res transparente y muy aromático, que se complementa con finas láminas de carne, aceite de chile, cilantro y rábano blanco. Visualmente, el plato debe cumplir con la regla de los cinco colores: fideos amarillos, aceite rojo, cilantro verde, rábano blanco y caldo traslúcido.
6. Ensalada vietnamita de fideos con carne

El bun bo nam bo es una muestra de la frescura culinaria del sur de Vietnam. A diferencia de las sopas calientes, este plato se estructura sobre fideos de arroz servidos con carne de res salteada, abundante ajo y una mezcla de hierbas como menta y cilantro. Se añaden también vegetales frescos, incluyendo lechuga, pepino, brotes de soja y zanahoria.
La presentación por capas es fundamental, coronando la mezcla con maní tostado y chalotas fritas para aportar un toque crujiente. Su carácter versátil y la ausencia de caldo lo convierten en una opción ligera y distinta dentro del repertorio vietnamita.
7. Beef Pho

El pho bo se ha convertido en el icono gastronómico por excelencia de Vietnam. Para su elaboración se utilizan diversos cortes de res, tales como lomo, falda o tendones, los cuales se cocinan en un caldo enriquecido con especias como canela y anís estrellado. Los fideos de arroz se presentan en un recipiente caliente con cebolla y cebolleta finamente picada.
Es tradición que cada persona ajuste el sabor en la mesa mediante el uso de chiles frescos, lima y brotes de soja. Además, se suelen servir salsas sriracha y hoisin por separado para que el comensal adapte el picante y el dulzor a su preferencia.
8. Biáng Biáng Noodles

Originarios de la provincia china de Shaanxi, los fideos biáng biáng son reconocidos por su gran anchura y su textura notablemente masticable. Son un ejemplo destacado de la cultura del trigo en el noroeste de China, elaborándose de forma manual.
Se sirven de manera sencilla pero potente, utilizando salsa de soja clara, ajo, cebollín y hojuelas de chile. La relevancia del trigo en esta región ha permitido el perfeccionamiento de estas técnicas que dan lugar a fideos con dimensiones únicas.
9. Kasspatzln

Desde el Tirol austriaco llega el kasspatzln, una receta que une fideos caseros de masa blanda, conocidos como spätzle, con quesos regionales de sabor intenso como el graukäse o el bergkäse. Tras hervir los fideos, estos se mezclan con queso y cebolla salteada para ser gratinados hasta obtener una textura fundente.
Para servir, se decora con aros de cebolla frita y perejil fresco. Es común encontrar este plato acompañado de ensaladas de papa, ensaladas verdes o incluso una compota de manzana, siendo un pilar fundamental de la alimentación en las zonas alpinas.
10. Miso Ramen

El miso ramen surgió en la etapa de posguerra en Sapporo. Su rasgo distintivo es que la base de miso se cocina en un wok junto con vegetales y caldo, creando un sabor robusto. Se acompaña usualmente de cerdo picado, maíz dulce, ajo y brotes de soja, y en ciertas áreas se incluyen productos del mar locales.
Se dice que esta creación nació de manera fortuita en el establecimiento Aji no Sanpei, cuando un cliente solicitó fideos dentro de su sopa de miso con cerdo. Durante los años 60, este plato alcanzó tal notoriedad que convirtió a Sapporo en un punto de peregrinación para los entusiastas del ramen a nivel internacional.
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