Se estima que la soledad golpea aproximadamente al 30% de la población de adultos mayores a nivel global. Este fenómeno se define como una percepción profunda de carencia de compañía o soporte afectivo, una realidad que persiste incluso cuando el individuo está rodeado de otras personas.
Recientemente, un equipo multidisciplinario de científicos pertenecientes a instituciones de Alemania, Estados Unidos y Hong Kong puso a prueba diversas tácticas para combatir este aislamiento. Los resultados de su investigación fueron difundidos a través de la prestigiosa publicación JAMA Network Open.

El estudio se centró en un grupo de adultos mayores residentes en Hong Kong que vivían en condiciones de soledad, poseían bajos ingresos económicos y no contaban con herramientas de acceso a internet. Los participantes fueron sometidos a programas de acompañamiento telefónico, meditación mindfulness y estrategias de activación conductual.
Tras el análisis de los datos, los expertos determinaron que las intervenciones basadas en mindfulness y activación conductual fueron las únicas capaces de generar los siguientes beneficios:
- Una disminución real del sentimiento de soledad.
- Un incremento notable en el bienestar psicológico general.
- Una mejora significativa en la calidad del descanso nocturno.
- El fortalecimiento de la percepción de poseer un respaldo emocional sólido.
En el caso de la activación conductual, el proceso consistió en sesiones guiadas por teléfono donde diversos consejeros brindaron apoyo a los adultos mayores para planificar tareas diarias que resultaran tanto útiles como placenteras.
El eje de esta estrategia era motivar a cada individuo a retomar actividades que incentivaran sus intereses personales o que ayudaran a reconstruir sus vínculos sociales.
Por otro lado, la instrucción en mindfulness incluyó la enseñanza remota de ejercicios prácticos como el escaneo corporal, la relajación profunda y el desarrollo de una postura de serenidad frente a situaciones de estrés cotidiano.
El peligroso impacto del aislamiento social

La situación de aislamiento en la vejez es un tema de alta preocupación para la salud pública, ya que incide directamente en el deterioro físico y mental, eleva las probabilidades de padecer patologías crónicas y acorta la esperanza de vida.
Asimismo, quienes transitan por esta soledad no deseada son más propensos a desarrollar cuadros de deterioro cognitivo, alteraciones severas del estado de ánimo y un incremento en el riesgo de mortalidad prematura.
Anteriormente, se habían explorado otros métodos de ayuda como la psicoterapia tradicional, programas de ejercicio físico y encuentros grupales, ya sea de forma presencial o a través de medios digitales.
No obstante, la gran mayoría de estas investigaciones previas se limitaban a observar efectos inmediatos, sin lograr esclarecer por qué se producían dichas mejorías o cómo mantenerlas en el tiempo.

Los especialistas identificaron un vacío en la literatura científica respecto a evaluaciones de largo alcance que explicaran los procesos internos que reducen la soledad.
También se subrayó la barrera tecnológica, puesto que una gran parte de la población de la tercera edad no maneja dispositivos digitales, lo cual restringe sus opciones de asistencia en un mundo cada vez más virtualizado.
Llamadas telefónicas para recuperar la conexión emocional

Para este experimento en particular, se reclutó a un total de 1.151 personas mayores en Hong Kong que vivían solas y en situación de vulnerabilidad económica.
Todos los sujetos de estudio tenían al menos 65 años y manifestaron padecer sentimientos constantes de soledad al momento de iniciar el proceso investigativo.
La muestra se separó de forma aleatoria en tres ramas: el primer grupo recibió llamadas de activación conductual, el segundo grupo fue instruido en mindfulness telefónico y el tercero actuó como control recibiendo únicamente acompañamiento verbal.
El tratamiento completo consistió en ocho llamadas individuales de 30 minutos de duración, distribuidas a lo largo de un periodo de cuatro semanas.
Dichas llamadas fueron ejecutadas por consejeros voluntarios debidamente capacitados para cumplir con los protocolos del estudio clínico.

Es importante señalar que los participantes no presentaban trastornos mentales severos y carecían de recursos digitales, garantizando que el contacto telefónico fuera la variable principal de soporte recibido.
Para validar los hallazgos, los científicos emplearon escalas internacionales reconocidas para medir el bienestar psicológico, el sueño y el soporte social en fases previas, intermedias y posteriores a las intervenciones.
Los datos finales revelaron que el mindfulness y la activación conductual no solo redujeron la soledad de inmediato, sino que sus efectos positivos se mantuvieron vigentes durante un año completo (doce meses).
Quienes integraron estos grupos específicos no solo se sintieron más acompañados, sino que reportaron una optimización de su ciclo de sueño y un mejor ánimo diario.

Por el contrario, el grupo que solo recibió acompañamiento telefónico estándar no mostró avances de relevancia en ninguna de las áreas evaluadas.
Este estudio confirma que la transmisión de habilidades psicosociales mediante una simple línea telefónica tiene el poder de transformar la calidad de vida de los adultos mayores aislados.
Los investigadores enfatizaron la necesidad de profundizar en
“la aplicabilidad de estas intervenciones fuera del contexto de Hong Kong”
para entender si los resultados son replicables en otras culturas.
En sus conclusiones, instaron a
“evaluar la rentabilidad y la viabilidad de implementación de esos enfoques en diversas poblaciones y perfeccionar las secuencias de intervención adaptativas para mejorar y mantener los resultados a largo plazo”
.
Asimismo, sugirieron que este tipo de estrategias
“podrían ser particularmente beneficiosas durante una pandemia o para poblaciones en riesgo que experimentan inmovilización física o social”
.

Sobre este tema, la doctora Tami Guenzelovich, quien coordina el equipo Socio Sanitario del Adulto Mayor Frágil del Hospital Italiano y es experta en Gestión en Gerontología, puntualizó que la atención médica debe evolucionar. Ella sostiene que, de la misma forma en que se indican fármacos, los profesionales de la salud deben empezar a “prescribir vínculos”.
Para la especialista, el afecto y la construcción de amistades son procesos posibles en cualquier etapa vital. “La soledad es un problema de salud pública y es clave invitar a las personas mayores a integrarse activamente en la sociedad”, concluyó.
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