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El origen oscuro de Pinocho: 86 años del estreno que cambió el cine

Hacia septiembre de 1937, en un momento en que Walt Disney se encontraba puliendo los detalles finales de su histórica obra Blanca Nieves y los siete enanos, el animador Norman Ferguson arribó a las oficinas con una copia en inglés de Las aventuras de Pinocho. Esta obra, escrita por el periodista italiano Carlo Collodi, había sido publicada por fragmentos entre julio de 1881 y enero de 1883 en el Giornale per i bambini. Aunque Disney desconocía el relato, tras leerlo de forma ininterrumpida quedó impactado por su potencial. Al respecto, Ferguson comentaría tiempo después:

“A Walt se le reventaron las tripas del entusiasmo”

Para ese entonces, el líder del estudio ya planeaba llevar Bambi a la gran pantalla como su segundo proyecto de larga duración. Sin embargo, cautivado por la historia del títere, decidió que Pinocho ocuparía el tercer lugar en su lista de producciones. Tras el éxito masivo de Blanca Nieves en diciembre de 1937, las complicaciones técnicas para animar de forma realista a los animales de Bambi forzaron a Disney a priorizar la historia de la marioneta de madera.

El relato planteado por Collodi era lineal en su superficie: Geppetto, un carpintero, crea a Pinocho, un muñeco que cobra vida por la intervención de un hada azul. Esta le impone la condición de ser “bueno, sincero y generoso” para transformarse en un niño real, un camino lleno de tentaciones y desaciertos. No obstante, la ejecución técnica fue titánica: se realizaron cerca de dos millones de bocetos, de los cuales solo se emplearon 300.000. El presupuesto, inicialmente estimado en 500.000 dólares, se disparó hasta alcanzar los 2.500.000 dólares, posicionándose como una de las cintas más costosas de la época.

Un debut difícil y su legado cultural

La película tuvo su premiere el 7 de febrero de 1940 en el Central Theatre de Nueva York. Pese a la expectativa, inicialmente representó un duro golpe financiero que solo logró recuperarse tras su reestreno en 1945, al concluir la Segunda Guerra Mundial. En Latinoamérica, su llegada fue paulatina: se proyectó en Argentina el 13 de marzo de 1940, en México el 19 de julio y en Uruguay el 10 de octubre del mismo año.

Al cumplirse hoy 86 años de aquel estreno, el imaginario colectivo asocia a Pinocho casi exclusivamente con la estética de Disney, desplazando la visión original de Collodi. Este fenómeno lo vincula a otros íconos como Mary Poppins o Frankenstein, cuyas versiones cinematográficas han eclipsado las fuentes literarias que pocos conocen a profundidad.

La verdadera naturaleza de la marioneta

Carlo Collodi era en realidad el alias de Carlo Lorenzini, un periodista de Florencia nacido en 1826. Su versión de Pinocho distaba mucho de ser el personaje tierno de la película; era un ser oscuro y contradictorio, moldeado por las vivencias de Collodi en una Italia marcada por la hambruna y la alta mortalidad infantil. El autor fue testigo de la muerte de seis de sus nueve hermanos menores, una realidad que permeó su obra.

En la novela, la muerte es un tema recurrente. Un ejemplo crudo es la relación con el grillo: harto de sus consejos, el muñeco lo asesina con un martillo de madera. Originalmente, Collodi planeaba finalizar la historia en el capítulo 15 con la ejecución del protagonista. El texto narraba cómo la Zorra y el Gato lo colgaban de un árbol para robarle:

“Y no tuvo aliento para decir más. Cerró los ojos, abrió la boca, estiró la pata y, dando una gran sacudida, se quedó tieso”

Fue la insistencia de su editor lo que permitió que la trama se extendiera 17 capítulos adicionales hasta alcanzar un desenlace más amable.

La obra original es un balance entre el moralismo y el humor negro, reflejando la desprotección infantil del siglo XIX. Como señala Roberto Vezzani de la Fundación Nacional Carlo Collodi, el libro captura los problemas sociales de una Italia recientemente unificada. En aquel tiempo, la literatura no suavizaba la crueldad para los niños, pues no se hacía una distinción clara entre la psicología de un infante y la de un adulto.

En la historia de Collodi en la que se basó Disney un carpintero llamado Geppetto talla una marioneta de madera llamada Pinocho que cobra vida gracias a un hada azul, que le promete que puede convertirse en un niño de verdad si prueba ser “bueno, sincero y generoso”, lo que le implicará grandes desafíos (Imagen de Pinocho cedida por la editorial Taschen)

La metamorfosis hacia el estilo Disney

La transición del papel a la pantalla no fue sencilla. Los primeros diseños de Ollie Johnston y Frank Thomas presentaban a un títere rígido con nariz puntiaguda y manos de madera, imagen que Disney rechazó por carecer de carisma. La solución llegó con Milt Kahl, quien propuso modelar al personaje como un niño real y añadir los elementos de madera posteriormente.

Con este nuevo enfoque, se le otorgó a Pinocho un aspecto más humano, incluyendo el icónico sombrero tirolés y guantes similares a los de Mickey Mouse. Además, su personalidad fue suavizada, convirtiéndolo en un ser ingenuo. Para equilibrar el relato, rescataron al grillo asesinado en el libro y lo transformaron en Pepe Grillo, la guía moral del protagonista. Al final, la versión fílmica guardaba muy poca relación con el texto de Collodi, estableciendo una tendencia de edulcorar clásicos que el estudio mantendría por décadas.

Lejos de ser la figura ingenua y despistada que muestra la película, el Pinocho original del escritor italiano Carlo Collodi era un personaje oscuro y contradictorio, que reflejaba las desgracias y vicisitudes que Collodi vio y vivió desde su infancia. Disney ordenó transformarlo por completo, en su aspecto y carácter, para que se ganara el corazón del público

El vínculo con la Argentina

Dentro de la historia de esta producción, destaca un dato relevante para el Cono Sur: Pinocho es el único filme clásico de Disney doblado íntegramente fuera de los Estados Unidos. Walt Disney seleccionó personalmente al director Luis César Amadori para liderar el proceso en los estudios de Argentina Sono Film.

El elenco de voces incluyó a:

  • Mario González “Cielito” como Pinocho.
  • Pablo Palitos interpretando a Pepito Grillo.
  • Miguel Gómez Bao como Geppetto.
  • Norma Castillo en el papel del Hada Azul.
  • Actores como Carlos Casaravilla y Lalo Malcolm en roles secundarios.

Gracias a este trabajo realizado en Argentina, la película mantiene hasta el día de hoy su doblaje original, consolidándose como una pieza única en el archivo histórico de la animación.

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