El reconocido actor y productor Jason Momoa ha compartido reflexiones profundas sobre el significado de su identidad cultural y sus raíces familiares en una reciente conversación en el podcast This Past Weekend, conducido por Theo Von. Durante este encuentro, el protagonista de grandes éxitos cinematográficos profundizó en sus vínculos con Hawái y los valores que guían sus proyectos actuales.
En plena promoción de su largometraje más reciente, titulado Equipo demolición, Momoa puso énfasis en la conexión espiritual y cultural que mantiene con su tierra.
“Mi familia es de la costa oeste de Oahu, en tierra ancestral. Ser hawaiano es un orgullo y también una gran responsabilidad”
, expresó con firmeza ante Theo Von. El intérprete detalló que su formación estuvo marcada por una infancia itinerante entre las islas de Hawái, el estado de Iowa y Colorado, una experiencia que le permitió abrazar su herencia del pueblo kanaka maoli sin olvidar su ascendencia europea. Según sus palabras:
“Mi padre es hawaiano y mi madre es básicamente alemana e irlandesa”
.
Herencia cultural y rescate de tradiciones
Jason Momoa no fue ajeno a las dificultades que han enfrentado las comunidades originarias en las islas del Pacífico. El actor señaló la pérdida progresiva de las tradiciones y el esfuerzo actual por revertir esta situación.
“Nuestro idioma ancestral nos fue arrebatado, como ocurre con muchos pueblos originarios. Ahora estamos haciendo un esfuerzo por recuperarlo”
, manifestó.
Asimismo, reconoció que su familia ha sido pilar fundamental en su aprendizaje, mencionando a su tío abuelo, Buffalo Keaulana, quien es considerado una auténtica leyenda del surf. Para Momoa, la vida vinculada estrechamente al mar y la transmisión oral de la cultura son elementos vitales que definen su cotidianidad.
Trayectoria actoral y el fin de los encasillamientos
El camino de Jason Momoa hacia la fama no fue premeditado. Según relató, su ingreso al mundo del espectáculo ocurrió fortuitamente mientras laboraba en una tienda de artículos de surf en el archipiélago hawaiano.
“Un programa de televisión llegó, y terminé siendo elegido. Tenía 19 años y antes de eso solo había trabajado como camarero”
, recordó durante su intervención en el espacio de Theo Von.

Sin embargo, la industria no siempre fue sencilla. Tras su paso por Guardianes de la bahía, tuvo que luchar contra los estereotipos para obtener roles de mayor peso actoral, como su icónica interpretación de Khal Drogo en Game of Thrones o su papel protagónico en Aquaman.
“Después de interpretar a Drogo, nadie sabía en qué ponerme. No hablaba inglés en la serie, así que se preguntaban qué más podía hacer”
, comentó el actor. Ante esta situación, Momoa decidió tomar las riendas de su carrera:
“La mayor satisfacción fue escribir y producir una historia auténtica de Hawái, llevar nuestra cultura a la pantalla”
.
Colaboraciones y el proyecto ‘Equipo demolición’
Al hablar sobre su presente profesional, el actor destacó la química laboral con su colega Dave Bautista en la película Equipo demolición. Momoa enfatizó la importancia del respeto mutuo en el set de grabación.
“Dave es un gran actor y nos entendemos sin egos de por medio. Nuestra relación en el set es de total apoyo. Trabajar con gente que pone el foco en la historia y no en la fama es fundamental”
, aseguró.

Sobre la génesis de esta producción, reveló que se trata de un relato que ha madurado por dos décadas.
“Tenía este guion guardado desde hace 20 años. Él lo subió a internet y de pronto todo el mundo se sumó”
. Para él, esta película cumple un sueño personal:
“Siempre quise hacer una historia auténticamente hawaiana para mi pueblo”
.
Liderazgo ambiental: El proyecto Mananalu
Otro de los pilares en la vida de Jason Momoa es su activismo ecológico. A través de su empresa Mananalu powered by Boomerang, busca erradicar la crisis del plástico mediante el uso de botellas de aluminio infinitamente reciclables.
“No quiero ver más plástico en nuestros océanos. Fundé Mananalu porque toda mi vida vi cómo el turismo y las grandes compañías dejan toneladas de desechos en islas que tienen agua increíble”
, explicó.

El modelo propuesto por el actor se basa en la economía circular para reducir el impacto ambiental en zonas sensibles.
- Consumir el agua de la botella.
- Devolver el envase para su esterilización.
- Reutilizar el recipiente en un ciclo continuo.
El plan inicial de Momoa es implementar este sistema en instituciones clave como hospitales, escuelas y hoteles en Hawái, logrando así que se consuma el agua local sin generar residuos externos.
Idioma ancestral y legado familiar
El compromiso con su cultura también se refleja en la educación de sus hijos y en sus proyectos artísticos más personales. Destacó el reto de rodar El gran guerrero íntegramente en ‘Ōlelo Hawai‘i.
“Rodamos El gran guerrero en ‘Ōlelo Hawai‘i, la lengua ancestral. Fue necesario aprender mucho y resultó lo más difícil, incluso para mí. La cultura hawaiana se había dejado de enseñar por generaciones”
, confesó.
En el ámbito familiar, Jason Momoa se mostró orgulloso del crecimiento de sus hijos en ambientes creativos. Mencionó que Nakoa Wolff ya participa junto a él en la saga Duna, mientras que su hija Lola tiene aspiraciones musicales.

Además, compartió una experiencia transformadora en Guatemala junto a su actual pareja, donde tuvo la oportunidad de conocer las raíces centroamericanas y entablar una relación cercana con la familia de Ricardo Arjona, figura clave de la música latina.
Prioridades y filosofía de vida
Finalmente, Momoa reflexionó sobre la importancia de la salud mental y el equilibrio personal frente a la intensa carga de trabajo. Aunque admite su dificultad para rechazar proyectos por el amor que siente por su profesión, su enfoque ha cambiado con la madurez.
“Tal vez antes trabajaba solo para sobrevivir, pero ahora mis hijos pueden ver que su padre hace lo que le gusta. Es difícil cuidar de uno mismo con tanto trabajo, pero la prioridad es encontrar alegría y gratitud en lo cotidiano”
.
Como referente de los kanaka maoli, Jason Momoa concluyó en el podcast de Theo Von que su éxito no se mide por la taquilla, sino por el bienestar propio y el ejemplo de integridad que deja para las próximas generaciones.
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