Tras la reciente ratificación de un ambicioso acuerdo comercial, las autoridades nacionales han enfatizado que Argentina se posicionará como la nación con menores costos arancelarios a nivel global para introducir productos en el mercado de Estados Unidos, gracias a los beneficios negociados en el pacto.
Portavoces del sector oficial destacaron la sustancial ventaja competitiva que este escenario otorga a los productores locales frente a la competencia internacional. Según detallaron, el convenio no solo contempla la supresión total del arancel recíproco del 10% para un listado de 1.675 productos, sino que además establece que el gobierno estadounidense utilizará ese porcentaje mínimo como techo máximo para la totalidad de las categorías del nomenclador comercial.
Al realizar una comparativa regional, se resalta que la administración de Donald Trump ha mantenido gravámenes recíprocos para naciones como Brasil que oscilan entre el 40% y el 50%. Desde el Ejecutivo argentino, se estima que esta brecha de costos incentivará a numerosas compañías brasileñas a trasladar sus operaciones a territorio argentino para aprovechar el esquema de gastos reducido.

Bajo este nuevo panorama, las proyecciones oficiales apuntan a que el flujo exportador adicional generado por el tratado inyectará más de USD 1.000 millones extra a la balanza comercial del país. Es importante recordar que durante el año 2025, la nación ya consiguió revertir una tendencia de déficit histórico con el gigante norteamericano, alcanzando un superávit de 1.232 millones de dólares.
De acuerdo con la visión del Gobierno, este dinamismo en las ventas internacionales impactará directamente en la calidad del mercado laboral. Se subrayó que las compañías vinculadas a la exportación suelen ofrecer remuneraciones considerablemente superiores —llegando incluso a triplicar los sueldos— respecto a las empresas que se limitan al mercado doméstico.
No obstante, los efectos integrales de esta medida no se percibirán de forma inmediata, debido a que todavía resta completar una serie de procedimientos normativos para que el convenio se encuentre plenamente operativo.
Proceso legislativo y plazos de ejecución
El camino hacia la implementación definitiva comienza con la necesaria aprobación en el Congreso de la Nación. Si bien el debate legislativo y la aplicación técnica de todas las cláusulas tomarán tiempo, el Poder Ejecutivo posee facultades para emitir decretos y resoluciones que activen de forma inmediata ciertos beneficios, como las reducciones de aranceles. No obstante, otros puntos como la eliminación de la tasa estadística y la estandarización de la calidad regulatoria podrían tardar hasta 3 años debido a su impacto en las arcas fiscales.

La perspectiva gubernamental sostiene que este tratado provee una estructura institucional sólida diseñada para potenciar la competitividad nacional, generando externalidades positivas en toda la cadena productiva. En esta línea, se confía en que el acuerdo funcione como un catalizador para reactivar diversas inversiones que se encontraban en pausa.
Asimismo, se prevén beneficios tangibles para los consumidores finales gracias a una diversificación de la oferta de productos. El Ejecutivo identifica sectores con un potencial de crecimiento extraordinario, tales como el farmacéutico, la industria metalmecánica, el rubro forestal y el sector autopartista. A esto se suma la posibilidad de adquirir maquinaria y bienes de capital a precios más competitivos, fortaleciendo la capacidad industrial.
Detalles sobre la exportación de carne y minerales críticos
Un aspecto que ha suscitado debate es la ausencia formal en el texto del cupo de 100.000 toneladas para el ingreso preferencial de carne bovina argentina (que suma 80.000 a las 20.000 ya existentes). En su lugar, existe un compromiso por parte de Estados Unidos para otorgar este beneficio mediante una orden ejecutiva.
Desde las oficinas gubernamentales se restó importancia a esta omisión técnica, calificándola como un procedimiento burocrático necesario. Según explicaron, los protocolos legales en la nación norteamericana harían que la inclusión directa en el tratado extendiera los tiempos administrativos por más de seis meses, mientras que el mecanismo alternativo acelera los plazos.
Sobre este tema, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, declaró en rueda de prensa:
“Argentina podría quintuplicar sus exportaciones de carne”
Esta expansión tendría un impacto directo en las regiones con fuerte tradición ganadera, como la provincia de Buenos Aires.

Por su parte, el canciller Pablo Quirno valoró la magnitud del acuerdo al señalar:
“Nos da entrada a un mercado de 340 millones de habitantes, donde nuestros productos van a ser muy bien recibidos”
Adicionalmente, se informó que Estados Unidos fomentará el financiamiento de proyectos en áreas estratégicas a través de entidades como la Corporación Financiera de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC) y el EXIM Bank (Banco de Exportaciones e Importaciones), trabajando en conjunto con capitales estadounidenses. Fuentes oficiales recalcaron que, previamente, el país no cumplía con los requisitos para acceder a estos fondos.
Finalmente, Quirno hizo hincapié en que este es el primer acuerdo en América Latina que integra de forma conjunta el comercio y las inversiones. En los apartados finales, se establece que Argentina dará prioridad a los inversores estadounidenses en la explotación de minerales estratégicos como el litio y el cobre. Esta preferencia se alinea con la estrategia de acelerar proyectos ante la etapa final del RIGI.
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