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Trump demanda un nuevo acuerdo nuclear tras el fin del New START

Tras el vencimiento oficial del pacto New START este 5 de febrero, el presidente Donald Trump ha manifestado la necesidad urgente de establecer un marco regulatorio nuclear inédito que reemplace al antiguo acuerdo con Rusia. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense desestimó cualquier posibilidad de extender el convenio firmado originalmente en 2010 por Barack Obama, describiéndolo como un compromiso “mal negociado por Estados Unidos” que actualmente es “groseramente violado”.

Trump argumentó que la nación debe enfocarse en una normativa que se adapte a las exigencias tecnológicas actuales y garantice la supremacía militar.

“En lugar de prorrogar el tratado New START, deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”

, sentenció el líder republicano. Asimismo, defendió su gestión en la reestructuración de las Fuerzas Armadas, destacando el desarrollo de armamento atómico de vanguardia y equipos modernizados.

La culminación del New START, que tuvo una vigencia de 15 años y una prórroga previa en 2021, significa un punto de inflexión histórico, pues desmantela la estructura de control de armas que Washington y Moscú mantuvieron por más de medio siglo. Bajo este régimen, el límite establecido era de 1.550 ojivas estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento operativos. El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó este suceso como un “grave hito para la paz y la seguridad internacional”, enfatizando que es la primera vez desde los años 60 que no existen restricciones obligatorias para estas potencias nucleares.

ARCHIVO - Esta imagen tomada de un video distribuido el 9 de diciembre de 2020 por el servicio de prensa del Ministerio ruso de Defensa muestra el despegue de un cohete dentro de una prueba de misiles balísticos intercontinentales en la instalación de Plesetsk en el noroeste de Rusia (Servicio de prensa del Ministerio ruso de Defensa via AP, Archivo)

Aunque el presidente ruso Vladímir Putin sugirió en septiembre de 2025 una extensión voluntaria de los límites por un año adicional, la administración estadounidense no ha formalizado una aceptación. La postura de la Casa Blanca es firme: cualquier pacto futuro debe integrar obligatoriamente a China. Sin embargo, Beijing ha declinado estas invitaciones tripartitas, alegando que su arsenal es sustancialmente menor al de los estadounidenses y rusos, quienes concentran casi el 90% de las armas nucleares globales.

Expansión del arsenal chino y tensiones globales

No obstante, el crecimiento del poderío atómico chino es una preocupación central para la seguridad de Occidente. Datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) indican que China contaba con unas 600 ojivas en 2025, duplicando su capacidad desde 2020. Las proyecciones del Pentágono son todavía más severas, estimando que el gigante asiático superará las 1.000 ojivas para 2030 y podría alcanzar las 1.500 para el año 2035, manteniendo un ritmo de expansión de 100 cabezas anuales.

En su declaración, Donald Trump también puso de relieve el rol de la Fuerza Espacial y su impacto en la estabilidad global. Según sus palabras, su intervención evitó conflictos atómicos en regiones críticas como Pakistán e India, Irán e Israel, y entre Rusia y Ucrania. Dentro de esta estrategia de defensa se incluye la Cúpula Dorada, un ambicioso proyecto de escudo antimisiles en órbita terrestre baja anunciado en mayo de 2025. Mientras el Ejecutivo proyecta un gasto inicial de 175.000 millones de dólares, la Oficina de Presupuesto del Congreso advierte que el costo real de desarrollo podría elevarse hasta los 831.000 millones de dólares en las próximas dos décadas.

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