La crisis alimentaria en el oeste de Sudán ha alcanzado un punto de inflexión devastador. Según los datos más recientes de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC), la desnutrición aguda ha escalado hasta niveles de hambruna en dos puntos críticos de Darfur Norte. Esta situación se enmarca en el conflicto armado que inició en abril de 2023, enfrentando al Ejército sudanés contra las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
El reporte técnico de la IPC especifica que la localidad de Um Baru presenta una tasa de desnutrición del 52,9%, una cifra que prácticamente duplica el límite establecido para declarar una hambruna. Por otro lado, en la zona de Kernoi, el índice alcanza el 34%.
«Estas tasas alarmantes sugieren un aumento del riesgo de exceso de mortalidad y genera preocupaciones sobre que las zonas de los alrededores sufran condiciones catastróficas similares»
, señala el organismo internacional.
Impacto del desplazamiento masivo
El deterioro de las condiciones de vida se vincula directamente con la caída de El Fasher, capital de Darfur Norte, en manos de las RSF a finales de octubre de 2025. Este evento bélico provocó que una multitud de residentes y personas que ya estaban desplazadas huyeran hacia las comunidades periféricas, saturando los limitados recursos locales y disparando la inseguridad alimentaria.
Además, el informe advierte sobre un declive similar en Kordofán, región que se ha convertido en el nuevo núcleo de los enfrentamientos. Actualmente, se estima que 4,2 millones de personas padecen desnutrición aguda en el país, un incremento significativo frente a los 3,7 millones registrados en 2025.
El documento enfatiza que «se prevé que el desplazamiento prolongado, los conflictos y la erosión de los sistemas de salud, agua y alimentación aumenten la desnutrición aguda y la inseguridad alimentaria». Ante este escenario, la IPC recalca que
«se necesitan medidas urgentes para poner fin a las hostilidades y abrir corredores seguros para quienes huyen del conflicto»
.
Crisis infantil y desplazados en zonas remotas
La organización World Vision reportó este jueves que la violencia reciente ha forzado el desplazamiento de más de 22.600 personas, de las cuales casi el 66% son menores de edad. Muchos de estos refugiados han llegado a áreas de difícil acceso, como las montañas de Yebel Marra en Darfur Sur. En el campamento de Fina Dar Omo, aproximadamente el 90% de los nuevos habitantes provienen de El Fasher y sectores aledaños como Zamzam y Shangel.
Uno de los hallazgos más preocupantes de los equipos de verificación es la llegada de cerca de 200 niños y niñas no acompañados. Estos menores cruzaron zonas de combate activo a pie, exponiéndose a robos, intimidación y violencia de género sin la protección de adultos. Simon Mane, director de World Vision en Sudán, declaró:
«El número de niños y niñas no acompañados que llegan de El Fasher es profundamente alarmante. Estos niños y niñas huyeron solos de la violencia y ahora se enfrentan al hambre, las enfermedades y la explotación. Por ahora han escapado del fuego cruzado, pero sin una intervención urgente para proporcionarles alimentos, agua y protección, siguen estando en peligro. Si no se toman medidas urgentes, sus vidas y su futuro corren un grave riesgo»
.
La ONG ha instado a la comunidad internacional a coordinar ayuda humanitaria en las siguientes áreas críticas:
- Suministro de agua potable y saneamiento de emergencia.
- Entrega de asistencia alimentaria y transferencias de efectivo.
- Dotación de refugios y kits térmicos para el invierno.
- Fortalecimiento de la protección infantil y reunificación familiar.
- Servicios médicos especializados para combatir la desnutrición infantil.
El frente militar y ataques a la infraestructura sanitaria
En el ámbito político-militar, el general Abdelfatá al Burhan, líder del Consejo Soberano de Transición, manifestó recientemente que la derrota de la insurgencia es inevitable. Durante una visita a Al Takina, el jefe militar afirmó que «los traidores serán derrotados y la rebelión será eliminada», asegurando que «la victoria es inminente» y que el país no permitirá a quienes generan crisis internas.
En Kordofán Sur, el Ejército logró romper el asedio que las RSF y el SPLM/N-Al Hilu mantenían sobre Kadugli desde hace dos años. No obstante, la respuesta paramilitar mediante ataques con drones dejó un saldo de más de 16 fallecidos en la urbe. Asimismo, la organización Sudan Doctors Network denunció una masacre en la localidad de Al Kueik, donde 22 personas perdieron la vida, incluyendo al director del Hospital Militar local y tres empleados del sector salud.
Dicha red médica calificó el bombardeo contra el centro asistencial como un crimen de guerra y una violación al Derecho Internacional Humanitario. Según sus comunicados, estos ataques sistemáticos han dejado fuera de servicio a múltiples hospitales en Kordofán Sur, profundizando el colapso sanitario regional. Por ello, responsabilizan directamente a las RSF y exigen a las Naciones Unidas acciones inmediatas para detener las agresiones contra instalaciones médicas.
La guerra civil sudanesa tiene su origen en las disputas por la integración de las RSF en la estructura formal del Ejército, lo que truncó el proceso de transición democrática iniciado tras la caída de Omar Hasán al Bashir en 2019 y el posterior golpe contra el primer ministro Abdalá Hamdok en 2021. Actualmente, Sudán enfrenta una de las catástrofes humanitarias más profundas del planeta, agravada por la interferencia de potencias extranjeras y la destrucción total de infraestructuras básicas.
Fuente: Fuente