La Embajada de Estados Unidos en Haití ha ratificado de manera oficial su respaldo a la gestión del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé. Este pronunciamiento surge en un momento determinante para la nación caribeña, donde se busca consolidar un Estado “fuerte, próspero y libre”, mientras se aproxima la fecha límite del 7 de febrero, día en que expira legalmente el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT).
Como parte de esta estrategia de acompañamiento, la delegación diplomática informó sobre el despliegue de naves militares en territorio haitiano. Las embarcaciones USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence han arribado al país bajo el marco de la denominada Operación Lanza del Sur. De acuerdo con las autoridades estadounidenses,
“su presencia refleja el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la seguridad, la estabilidad y un futuro más prometedor para Haití”
.
Tanto la Guardia Costera como la Marina de los Estados Unidos han reiterado su determinación de mantener alianzas que permitan pacificar la región y fomentar la prosperidad económica. Estas maniobras militares y diplomáticas coinciden con un clima de alta tensión institucional. Recientemente, el Departamento de Estado de EE. UU. tomó medidas drásticas al revocar los visados de dos integrantes del CPT y sus núcleos familiares, tras detectar presuntos nexos con estructuras criminales y bandas organizadas.

El panorama político se ha visto enturbiado por los intentos del CPT de remover a Fils-Aimé de su cargo para instaurar a un funcionario interino en un periodo de un mes. No obstante, la postura de la administración estadounidense ha sido clara en rechazar modificaciones en la estructura gubernamental actual. El subsecretario del Departamento de Estado, Christopher Landau, advirtió que dichas alteraciones podrían perjudicar los avances logrados en materia de estabilidad básica.
Una crisis humanitaria sin precedentes
La situación de orden público es calificada como crítica. Según reportes de la ONU, el balance de violencia durante el año 2025 dejó un saldo trágico de 5.915 víctimas mortales y al menos 2.708 personas lesionadas, producto de los enfrentamientos entre bandas armadas y operativos policiales.
Por su parte, el organismo Human Rights Watch (HRW), en su informe anual de 2026, detalló que la crisis en Haití ha escalado a niveles alarmantes. El dominio de los grupos delictivos alcanza ya el 90 % de Puerto Príncipe y su periferia, expandiéndose hacia zonas previamente estables como el Centro, Noroeste y Artibonite. Esta situación ha provocado que el desplazamiento interno afecte a 1,4 millones de ciudadanos, agravando la escasez de alimentos y el colapso de servicios públicos.

Las estadísticas de Naciones Unidas citadas por HRW indican que, solo entre enero y septiembre de 2025, se registraron 4.384 asesinatos y se perpetraron 13 masacres multitudinarias. Estos indicadores sitúan a Haití con la tasa de homicidios más elevada a nivel mundial en la actualidad.
Finalmente, el reporte subraya una realidad devastadora: el reclutamiento forzado de menores de edad. Se estima que los niños y adolescentes conforman el 30 % de las filas de las pandillas, donde son obligados a participar en secuestros y ejecuciones. En el caso de las niñas, HRW alerta sobre niveles extremos de abuso sexual y violaciones sistemáticas, convirtiéndolas en el grupo más vulnerable dentro de este conflicto interno.
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