A escasas horas de que se produjera la captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, el desabastecimiento de crudo en la isla de Cuba se volvió más crítico, profundizando los fallos estructurales de su red de energía. Bajo este panorama, la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó este miércoles sobre un corte de suministro que ha dejado en total oscuridad a gran parte de la región oriental del país, incluyendo a la populosa ciudad de Santiago de Cuba.
El desperfecto técnico se originó exactamente a las 20:54 hora local, según los reportes de la UNE, tras registrarse una avería en la subestación Holguín de 220 kilovoltios. Dicho evento provocó una desconexión generalizada que afectó de forma parcial a la provincia de Holguín y de manera absoluta a las demarcaciones de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. La entidad estatal precisó mediante sus canales oficiales que la falla obligó a paralizar las operaciones de:
- La Unidad 1 de la Central Termoeléctrica (CTE) Lidio Ramón Pérez ‘Felton’.
- Los motores de generación de Moa.
- Las Unidades 3 y 5 de la CTE Antonio Maceo Renté.
En la actualidad, las labores de recuperación se centran en reestablecer el vínculo con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) para permitir el encendido progresivo de las plantas que quedaron fuera de servicio.
Un contexto de crisis y presión internacional
Las raíces de este apagón se encuentran en una crisis energética estructural, la cual se ha visto intensificada por el embargo de Estados Unidos y, recientemente, por la carencia extrema de hidrocarburos. La situación experimentó un deterioro notable tras la detención de Maduro el pasado 3 de enero, acontecimiento que ha dificultado todavía más el arribo de petróleo venezolano a tierras cubanas. A este factor se suma la advertencia de la administración de Donald Trump sobre la posible implementación de nuevos aranceles a los países que exporten crudo a la isla, una amenaza que ha elevado la presión diplomática y reducido las alternativas de abastecimiento para la nación caribeña.
Reacciones y apoyo humanitario
Frente a esta delicada coyuntura, diversos actores internacionales han emitido pronunciamientos y coordinado ayuda. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, manifestó su
“profunda preocupación”
respecto a las carencias energéticas que atraviesa Cuba y subrayó la urgencia de facilitar la importación de combustibles. Por otra parte, el gobierno de China ratificó que enviará asistencia financiera y humanitaria hacia La Habana para paliar los efectos de la crisis.
De igual manera, la administración de México, encabezada por Claudia Sheinbaum, anunció su disposición para colaborar con el gobierno cubano. Las autoridades mexicanas han iniciado gestiones ante Estados Unidos con el objetivo de analizar posibles rutas para el suministro de petróleo basándose en criterios estrictamente humanitarios.
Este apagón masivo no solo ha dejado al descubierto la vulnerabilidad extrema de la infraestructura eléctrica de la isla, sino que evidencia el peso de los factores geopolíticos y económicos sobre los servicios públicos esenciales. La UNE ha reiterado su compromiso con la estabilización de la red, priorizando la reconexión al SEN en la zona oriental. El impacto en Santiago de Cuba, la segunda ciudad de mayor importancia en el país, pone de relieve los desafíos que enfrenta la nación para gestionar la crisis energética bajo un entorno de fuertes tensiones comerciales y políticas externas.
Finalmente, la escasez crónica de insumos y los efectos acumulativos de las sanciones internacionales continúan impulsando una creciente vigilancia y solidaridad desde el exterior. Las estrategias de reconstrucción del sistema y las negociaciones diplomáticas para flexibilizar el acceso a recursos básicos son hoy elementos clave para intentar garantizar la estabilidad social de una población golpeada por interrupciones eléctricas de gran magnitud.
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