El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, comunicó este jueves que el arsenal atómico del gigante asiático se mantiene estrictamente en el nivel mínimo indispensable para garantizar la defensa nacional. Durante su intervención, el funcionario enfatizó que Pekín no tiene intenciones de involucrarse en una competencia armamentística con otros países. Estas declaraciones se dieron en el marco de una expresión de «pesar» por parte del gobierno chino ante la caducidad del tratado Nuevo START, un instrumento esencial para el control de armas estratégicas que vinculaba a Estados Unidos y Rusia.
Una postura de autodefensa mínima
Las autoridades de la nación asiática han sido enfáticas al señalar que no tienen previsto sumarse a las mesas de negociación sobre desarme nuclear que mantienen Washington y Moscú. Lin Jian sostuvo que la magnitud de las capacidades nucleares chinas presenta una diferencia abismal en comparación con las de las dos potencias líderes. Por esta razón, el vocero calificó como inapropiada y carente de viabilidad la iniciativa planteada anteriormente por el expresidente estadounidense Donald Trump, quien buscaba integrar a China en diálogos de carácter trilateral.
Lin Jian defendió la relevancia histórica del Nuevo START, catalogándolo como una pieza clave para preservar la estabilidad estratégica en todo el planeta. El portavoz manifestó la preocupación de su gobierno ante la inquietud de la comunidad internacional por el vacío que deja la expiración de este pacto, lo cual podría debilitar el sistema de control de armamento y el esquema de seguridad global actual.
Compromiso con el no uso de armas nucleares
Ante los medios de comunicación, el representante gubernamental reiteró que China se rige por una política de defensa nuclear responsable. Este enfoque normativo prohíbe taxativamente que el país sea «el primer país en recurrir al uso de armas nucleares», así como el empleo de amenazas nucleares contra naciones que no posean este tipo de tecnología bélica. Lin Jian contrastó la prudencia y cautela extrema de China frente a la compleja relación nuclear que sostienen los gobiernos de Estados Unidos y Rusia.
La desaparición de este marco legal ha generado ecos en diversos organismos. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, calificó como un hecho de gravedad la pérdida de límites vinculantes para los arsenales estratégicos de las dos potencias con mayor poderío atómico. Guterres advirtió que el escenario internacional actual presenta un incremento en los peligros de uso de armas nucleares, por lo que instó a establecer con urgencia nuevos mecanismos de supervisión.
Antecedentes y tensiones geopolíticas
Desde el Kremlin se describió como «negativa» la coyuntura originada por el término del Nuevo START, el cual representaba el último gran acuerdo de limitación de armas entre Moscú y Washington. Este tratado fue firmado originalmente en Praga en abril de 2010 por Barack Obama y Dimitri Medvedev, entrando en vigencia formalmente en febrero de 2011. No obstante, el contexto de la invasión de Rusia en Ucrania provocó que el mandatario Vladímir Putin suspendiera la participación de su nación en febrero de 2023, impidiendo la consolidación de una prórroga.
En este sentido, Lin Jian hizo un llamado a la administración de Estados Unidos para que evalúe favorablemente la posibilidad de mantener las restricciones vigentes, siguiendo la sugerencia de Moscú de extender los límites previos por un periodo de un año mientras se gestiona un nuevo pacto. Hasta el momento, dicha propuesta no ha contado con una respuesta formal por parte de Washington.
Hacia una estabilidad estratégica
Para el gobierno de China, cualquier paso hacia la reducción de armas atómicas debe cimentarse en el respeto mutuo y en asegurar que la seguridad de ninguna de las partes resulte vulnerada. El portavoz concluyó que Pekín mantendrá su política de contención y no asumirá compromisos de mayor escala mientras sus capacidades se consideren el mínimo indispensable para su soberanía.
El fin de la vigencia del Nuevo START abre un periodo de incertidumbre sin precedentes en más de cinco décadas, al no existir regulaciones bilaterales activas entre los mayores poseedores de ojivas nucleares en el mundo. Esta situación mantiene en alerta a las organizaciones internacionales que vigilan la evolución de la seguridad y el riesgo de proliferación estratégica.
«La ausencia de límites podría aumentar las tensiones y los riesgos relacionados con la proliferación o el uso de armamento nuclear», señaló António Guterres al pedir prioridad para el diálogo diplomático ante la rápida transformación del orden mundial.
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