Lograr una disminución de masa corporal es una meta frecuente para muchos individuos, no obstante, este proceso raras veces se ejecuta de una manera equilibrada o perdurable en el tiempo. El médico Joaquín Puerma, quien se desempeña como endocrinólogo especializado en el ámbito de la obesidad y el metabolismo, analiza constantemente cómo se repiten ciertos patrones erróneos entre sus pacientes. Comprender estas fallas resulta vital para establecer un método que sea verdaderamente funcional y beneficioso para el organismo.
Por medio de su plataforma en TikTok, el profesional resalta que estas equivocaciones suelen pasar desapercibidas, lo que entorpece el progreso a largo plazo. No se trata únicamente de un asunto de autodisciplina ni de perseguir alternativas milagrosas; el secreto reside en asimilar cómo funciona el cuerpo y evitar los caminos cortos que solo aseguran efectos momentáneos. El doctor Puerma recalca que carecer de una planificación personalizada y soporte especializado incrementa notablemente las posibilidades de sufrir desánimo y desistir del objetivo.
Basándose en su amplia trayectoria en el sector clínico, el experto ha identificado cinco fallas fundamentales que detienen una reducción de peso constante. Al ordenar estos fallos según su nivel de relevancia, es posible ahorrar tiempo y energía, permitiendo que la persona se enfoque en los pilares fundamentales para alcanzar su meta de salud de forma integral.
¿Por qué la fuerza de voluntad no basta para adelgazar?
Una de las creencias más arraigadas es suponer que el éxito en el adelgazamiento reside exclusivamente en la fuerza de voluntad. Existe una tendencia a culpabilizar a la persona, asumiendo que el estancamiento se debe a una supuesta falta de esfuerzo. Joaquín Puerma argumenta que esta visión es sumamente limitada y genera frustración, pues ignora que la biología, el entorno social y los hábitos diarios tienen un peso igual o superior a la determinación individual.

El endocrinólogo sostiene que existen diversos elementos físicos, emocionales y del entorno que condicionan el peso de cada individuo. Reducir un proceso tan complejo a la simple voluntad puede desembocar en sentimientos de culpa y en el abandono del tratamiento. Analizar la pérdida de peso desde una perspectiva integral facilita la adopción de planes más coherentes y menos punitivos.
El riesgo de las dietas restrictivas y poco realistas
El segundo fallo más recurrente es el uso de regímenes alimenticios excesivamente estrictos con la intención de ver cambios inmediatos. Estas pautas suelen ser imposibles de sostener y frecuentemente provocan fatiga, estados de ansiedad o una percepción de fracaso cuando no se logran cumplir al pie de la letra.
Según explica Puerma, las limitaciones alimentarias severas no solo deterioran el estado anímico, sino que también elevan las probabilidades de recuperar la masa perdida una vez que se retoman las costumbres previas. El médico aconseja priorizar modificaciones paulatinas que se puedan mantener, permitiendo que los nuevos hábitos se asienten sin comprometer el bienestar general.
Intentar compensar la alimentación con ejercicio excesivo
Otra falla habitual es la pretensión de neutralizar las ingestas calóricas elevadas mediante una carga desmesurada de actividad física. Muchos consideran que es posible «quemar» lo ingerido simplemente entrenando más, sin observar la globalidad de su estilo de vida. El endocrino advierte que el ejercicio intenso no puede reemplazar una dieta deficiente ni la ausencia de un descanso reparador. El organismo requiere una armonía precisa entre nutrición, actividad física y recuperación.
La búsqueda de atajos y la falta de supervisión profesional
Los errores más críticos, bajo la perspectiva de Joaquín Puerma, ocurren cuando se intentan aplicar soluciones mágicas sin entender la fisiología humana y al emprender el camino sin guía. La urgencia por ver resultados rápidos lleva a muchos a confiar en productos milagrosos, sin considerar las demandas reales de sus cuerpos. Estos intentos de acortar el proceso suelen perjudicar seriamente la relación con la comida y la salud general.
El especialista es enfático al respecto:
“El error número uno, y que más veo en consulta, es intentar hacer esto solo, sin acompañamiento y sin un plan real”.
La carencia de un seguimiento profesional y de una hoja de ruta adaptada a cada caso suele derivar en el abandono prematuro y la recuperación del peso que se había logrado perder inicialmente.
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