La organización internacional Human Right Watch (HRW) ha emitido una alerta global mediante su reporte anual, instando a la consolidación de una «alianza estratégica» con el fin de proteger el orden internacional fundamentado en reglas. Según la entidad, el mundo atraviesa un «punto de inflexión» detectado en 2025, debido a las amenazas representadas por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, y las acciones de otros «líderes autocráticos».
«Bajo la presión implacable del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el embate incesante por parte de China y Rusia, el orden internacional basado en normas se está haciendo añicos, y podría arrastrar consigo la arquitectura en la que se han apoyado las defensoras y defensores de Derechos Humanos para avanzar normas y proteger libertades»
Estas declaraciones, vertidas por Philippe Bolopion, quien se desempeña como director ejecutivo de HRW, forman parte del prefacio del Informe Mundial 2026. Bolopion sostiene que el año 2025 marcó un hito negativo, donde el gobierno estadounidense ejecutó una ofensiva sistemática contra los pilares fundamentales de la democracia interna y la estabilidad global.
Políticas de exclusión y retórica radical
El documento de HRW denuncia que la gestión de Trump ha utilizado discursos que coinciden con la ideología del supremacismo blanco, recurriendo a estereotipos racistas y argumentando un supuesto peligro de «borrado de civilización» en el continente europeo. Si bien se reconoce la potestad del Estado para resguardar sus fronteras, la organización enfatiza que el gobierno no puede «denegar las garantías de debido proceso legal a solicitantes de asilo, maltratar a migrantes indocumentados ni discriminar ilegalmente» a las personas.
A nivel institucional, el reporte destaca ataques frontales contra la independencia del sistema judicial y el uso del aparato estatal para perseguir e intimidar a críticos, profesionales del derecho y medios de comunicación. La política exterior de Washington se describe como una muestra de «desprecio explícito» hacia las instituciones internacionales y los derechos fundamentales.
«La política exterior de Trump ha socavado los cimientos del orden basado en normas que busca promover la democracia y los derechos humanos. Trump se ha jactado de que no ‘necesita el derecho internacional’ como límite, sino únicamente su ‘propia moral'»
Como ejemplos críticos de esta postura, HRW menciona el respaldo total a Israel a pesar de las investigaciones internacionales por genocidio en la Franja de Gaza, y la posición ante el conflicto en Ucrania, donde se habría coaccionado a Kiev para entregar territorios a Rusia, restando importancia a las violaciones de derechos cometidas por el Kremlin.
Crisis de derechos civiles y electorales
El Informe Mundial 2026 dedica un extenso apartado a la situación interna en territorio estadounidense, subrayando retrocesos significativos en las siguientes áreas:
- Derecho al sufragio y transparencia electoral.
- Políticas de migración y derecho al asilo.
- Libertad de expresión y reunión.
- Derechos de las mujeres y salud reproductiva, incluyendo el acceso al aborto.
- Garantías para la población LGTBIQ+ y derecho a la privacidad.
- Normativas de protección ambiental.
Entre las medidas más polémicas del segundo mandato de Trump se encuentra la intención de eliminar la ciudadanía por nacimiento para descendientes de inmigrantes irregulares, un principio constitucional vigente desde el siglo XIX. Asimismo, se han impulsado restricciones al voto, como la supresión del voto por correo y el retiro de máquinas de votación, justificadas en las denuncias de fraude del 2020 frente a Joe Biden.
Desde que asumió el cargo en enero, la administración ha intensificado los arrestos masivos dirigidos mayoritariamente contra ciudadanos latinos y negros, vulnerando el debido proceso. Aunque el sistema judicial ha frenado casos de deportaciones abusivas, como las de menores no acompañados hacia Guatemala, el gobierno ha reactivado la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para agilizar la expulsión de ciudadanos de Venezuela hacia El Salvador, vinculándolos con supuestas redes delictivas.
Las intervenciones de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han sido calificadas como «innecesariamente violentas», provocando manifestaciones que, a su vez, fueron reprimidas con un «uso excesivo y, en muchos casos, totalmente injustificado, de la fuerza». Además, se ha desplegado a la Guardia Nacional en estados con gobiernos demócratas bajo la excusa de combatir el crimen, y se ha retirado el Estatus de Protección Temporal (TPS) a diversas nacionalidades.
Impacto en minorías y organismos multilaterales
La persecución política ha alcanzado a estudiantes universitarios inmigrantes, procesados por su defensa de los derechos en Palestina. En materia social, se han eliminado programas de diversidad e inclusión, se prohibió el lenguaje relacionado con el género y se excluyó a personas transgénero de las fuerzas armadas, limitando también su acceso a servicios de salud en las escuelas.
En la esfera global, el informe lamenta la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y el desmantelamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). La falta de pago de cuotas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) compromete seriamente las misiones de paz y la ayuda humanitaria mundial.
Finalmente, HRW denuncia «ejecuciones extrajudiciales» en el Caribe contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico y concluye que el uso de chivos expiatorios raciales, la represión a opositores y el debilitamiento de los controles institucionales confirman un «decidido giro hacia el autoritarismo» en la potencia norteamericana.
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