En una jornada marcada por la diplomacia económica, Corea del Sur y Estados Unidos han consensuado el pasado martes la necesidad de administrar con equilibrio y estabilidad la ejecución de su tratado arancelario bilateral. Este movimiento busca mitigar las recientes fricciones que han surgido entre Seúl y Washington, amenazando la fluidez del intercambio comercial entre ambas potencias.
La tensión se intensificó tras las declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien lanzó una advertencia sobre elevar los gravámenes del 15% al 25% en productos estratégicos como automóviles, madera y fármacos. El argumento de la Casa Blanca reside en una supuesta dilación por parte de la legislatura surcoreana para ratificar el acuerdo que se pactó el año anterior.
Encuentros diplomáticos de alto nivel
Para abordar esta crisis, el canciller de la nación asiática, Cho Hyun, se trasladó a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio. Durante la cita, el representante surcoreano detalló los esfuerzos internos que se realizan en su país para dar cumplimiento a lo acordado, según reportó la cancillería de Seúl. Ambas autoridades subrayaron su compromiso de manejar los desentendimientos comerciales de una “manera estable”.
El núcleo del pacto, detallado en la Hoja Informativa Conjunta (JFS) firmada en noviembre, estipula que Corea del Sur realizará inversiones por un monto de USD 350.000 millones. A cambio, Estados Unidos se comprometió a reducir sus aranceles denominados “recíprocos” de un 25% a un 15%. No obstante, Trump ha supeditado el mantenimiento de estas tasas preferenciales a que el parlamento en Seúl apruebe formalmente la legislación correspondiente.

Por otro lado, el negociador jefe de comercio de Corea del Sur, Yeo Han-koo, confirmó desde territorio estadounidense que el equipo de Donald Trump mantiene consultas entre diversas agencias para determinar la viabilidad de aplicar el incremento de aranceles, citando fuentes de la agencia Yonhap. Yeo, tras dialogar con el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, ratificó que Seúl cumplirá con los puntos del convenio.
En esa misma línea, el ministro de Industria surcoreano, Kim Jung-kwan, sostuvo conversaciones en la capital de Estados Unidos con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Aunque estas charlas no arrojaron conclusiones definitivas de inmediato, el Gobierno surcoreano prometió intensificar el cabildeo legislativo para acelerar las leyes vinculadas al pacto.
Seguridad y Defensa: Una agenda paralela
A pesar de las disputas mercantiles, el diálogo oficial resaltó un punto de cooperación estratégica: el respaldo de Marco Rubio para progresar en asuntos de energía nuclear. Además, se discutió el apoyo de Washington para que Seúl desarrolle submarinos de propulsión nuclear, aspectos ya contemplados en la JFS. De este modo, las autoridades buscan que la agenda de seguridad no se vea empañada por los conflictos comerciales.

Respecto a la postura oficial emitida el 27 de enero, el gobierno de Seúl fue enfático en un comunicado sobre su disposición a honrar los términos:
“Dado que el aumento de aranceles solo entra en vigor tras procedimientos administrativos como su publicación en el Registro Federal, el Gobierno surcoreano planea transmitir a la parte estadounidense su voluntad de cumplir el acuerdo arancelario, al tiempo que responderá de manera serena y gradual”.
Cabe recordar que el proyecto de ley ingresado al Parlamento de Corea del Sur en noviembre pasado es el que garantiza la inversión de USD 350.000 millones en suelo estadounidense, una pieza fundamental para que el arancel base para sectores clave se mantenga en el 15%.
Contexto y reacciones del mercado
Analistas del sector internacional sostienen que la presión ejercida por Donald Trump busca forzar la mano del legislativo surcoreano antes de que se produzca una resolución del Tribunal Supremo de los Estados Unidos sobre la legalidad de los aranceles “recíprocos” implementados por su administración.
El impacto financiero no se hizo esperar. Transcurridas pocas horas desde la apertura de la Bolsa de Valores de Seúl, se registraron caídas notables en las acciones de gigantes automotrices como Hyundai Motor y Kia. El sector farmacéutico también sufrió el golpe, con descensos en las cotizaciones de Samsung Biologics y Celltrion, reflejando el temor de los inversores ante la incertidumbre comercial provocada por las advertencias de la semana pasada.
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