A escasas 48 horas de que el acuerdo de control de armas nucleares más importante entre las potencias mundiales llegue a su fin, el gobierno de Rusia ha reiterado la trascendencia del pacto START III, también denominado Nuevo START. Las autoridades moscovitas han expresado su preocupación por la nula retroalimentación desde Washington respecto a la continuidad de este tratado firmado originalmente en 2010.
Dimitri Peskov, secretario de prensa del Kremlin, subrayó en un encuentro con los medios que para la administración de Moscú este convenio mantiene una vigencia crítica. Asimismo, recordó que la propuesta de renovación impulsada por el mandatario Vladimir Putin ya ha sido comunicada a los Estados Unidos y permanece a la espera de una resolución formal.
Un escenario de riesgo global
La urgencia de la situación es evidente para la diplomacia rusa, que ve cómo el cronograma se agota sin avances significativos. Según declaraciones recogidas por la agencia Interfax, Peskov advirtió sobre las consecuencias inmediatas de la inacción internacional:
«Todavía no hemos recibido una respuesta por parte de los estadounidenses a esta iniciativa. De hecho, se está acabando el tiempo, y en tan solo unos días el mundo estará ante una situación mucho más peligrosa que la que teníamos hasta ahora»
De no concretarse una extensión, Rusia y Estados Unidos —naciones que concentran los mayores depósitos de ojivas nucleares en el planeta— se encontrarán sin un marco regulatorio por primera vez desde la conclusión de la Guerra Fría. Esta ausencia de restricciones podría desencadenar una competencia tecnológica y militar sin precedentes.
Peskov enfatizó que este vacío legal representa una amenaza directa para la estabilidad estratégica y la seguridad internacional. «Esto es muy malo para la seguridad global y la estrategia en materia de seguridad. Durante los días que quedan, esta propuesta seguirá estando en nuestra agenda», puntualizó el vocero oficial.
Advertencias desde la comunidad internacional
A las voces de alerta se sumó recientemente el exmandatario estadounidense Barack Obama, quien fuera uno de los signatarios del acuerdo junto al entonces líder ruso Dimitri Medvedev. Obama alertó que el desmantelamiento de este sistema de control de armas estratégicas convertiría al mundo en un sitio vulnerable, abriendo la puerta a que otras naciones, como China, se involucren en una escalada armamentística.
«Si el Congreso no interviene, expirará el último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Sería un sinsentido acabar con décadas de diplomacia y podría provocar otra carrera armamentística que haría que el mundo fuera menos seguro»
El Nuevo START, rubricado en la ciudad de Praga en 2010, estableció el compromiso de ambas potencias para disminuir sus arsenales atómicos en dos tercios. Aunque el pacto se vio severamente afectado tras el inicio del conflicto en Ucrania, momento en que Putin optó por suspender la participación activa de su país sin abandonar formalmente el tratado, su estructura sigue siendo el último pilar de control mutuo.
Por su parte, Dimitri Medvedev ha abogado por rescatar el pacto como una herramienta fundamental de transparencia y verificación de capacidades militares. Sobre la inminente caducidad del acuerdo, señaló lo siguiente:
«No quiero decir que esto signifique inmediatamente una catástrofe y una guerra nuclear, pero debería alertar a todo el mundo. El reloj que está corriendo, en este caso, sin duda volverá a acelerarse»
Con este panorama, la comunidad internacional observa con cautela la expiración de este símbolo de confianza entre Washington y Moscú, que ha servido durante más de una década para monitorear las intenciones defensivas de ambas superpotencias.
Fuente: Fuente