La profunda crisis energética y la carencia generalizada de insumos esenciales en Cuba han generado un estallido de protestas sociales, alimentando la percepción de que el régimen de la isla se encuentra en un punto de quiebre definitivo. Estas declaraciones fueron ofrecidas por el antiguo preso político y actual referente sindical, Iván Hernández Carrillo, quien describe un panorama desolador desde el interior del país.
Presión internacional y el factor energético
Un elemento determinante en este escenario es la reciente medida ejecutiva de la Administración Trump, la cual establece la imposición de aranceles a las naciones que provean petróleo a La Habana. Esta presión diplomática y económica surge en un momento de vulnerabilidad extrema, tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela el mes pasado, un evento que ha cortado el flujo vital de carburante hacia territorio cubano.
Para Hernández Carrillo, el efecto acumulado de estas sanciones y el deterioro progresivo de la calidad de vida de los ciudadanos es algo que “no tiene precedentes”. El dirigente subraya que la población se encuentra desprotegida ante la falta de respuestas estatales.
En diversas provincias, los apagones superan las 20 horas al día, mientras que el acceso a alimentos y combustible se ha vuelto una tarea casi imposible.
“Los cubanos vivimos al límite, no puede haber peores consecuencias que las que estamos sufriendo”
, sentenció el líder sindical al describir la desesperación que impera en las calles.

Denuncias sobre el manejo de recursos y corrupción
Iván Hernández Carrillo, en su rol como secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba, sostiene que la reducida cantidad de petróleo que aún ingresa a la isla no se destina a cubrir las necesidades de la gente. Por el contrario, asegura que los recursos son desviados para mantener el aparato represivo, favorecer a las cúpulas militares o para ser comercializados ilegalmente en el mercado internacional.
Esta postura es compartida por los activistas Rolando Cartaya y Javier Larrondo, quienes denuncian que la administración de Miguel Díaz-Canel ha priorizado el control social sobre el bienestar económico. Según Hernández Carrillo, las ganancias derivadas de estas operaciones opacas no se inyectan en la economía nacional, sino que son enviadas a cuentas privadas en paraísos fiscales.
Un sistema hospitalario y económico en cuidados intensivos
El diagnóstico del dirigente es tajante:
“El país está al borde del colapso, afectado por una escasez energética sin precedentes, apagones, falta de petróleo para el transporte y dificultades en los hospitales por la falta de recursos”
. Las proyecciones que indican que la isla podría quedarse sin combustible en apenas 15 días son consideradas una posibilidad real, debido a la caída drástica de importaciones provenientes de México y Venezuela.
En ciudades clave como La Habana y Matanzas, la indignación ciudadana ha escalado debido a la interrupción de servicios básicos como el agua potable, la electricidad y la falta de medicinas. Hernández Carrillo enfatiza que el régimen percibe su estabilidad en peligro y que la ciudadanía ha llegado a un punto de saturación:
“La única salida a la crisis económica e inflacionaria es cambiar el modelo socialista”
.

Represión y un futuro incierto
Ante el temor de un nuevo levantamiento masivo, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha incrementado la vigilancia policial. Se reporta el traslado de cientos de jóvenes reclutados en la zona oriental del país hacia La Habana, con el fin de sofocar cualquier intento de manifestación, una estrategia similar a la empleada durante las históricas protestas del 11 de julio de 2021. No obstante, el sindicalista cree que el resultado será distinto:
“Pienso que, de suceder, esta vez el régimen caerá definitivamente porque la gente no regresará a sus casas hasta que no se vayan”
.
Finalmente, la parálisis del sector turístico, la ausencia de inversiones extranjeras y el colapso de la infraestructura eléctrica terminan de dibujar un cuadro de inviabilidad. Para el entrevistado, los argumentos oficiales que culpan al bloqueo estadounidense son meros “absurdos pretextos” que ya no cuentan con el respaldo de la mayoría. La posibilidad de un apagón general total podría ser, según su visión, el detonante final de un cambio radical en la isla.
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