Situación del mpox en 2025: nuevas variantes y alerta en África y Europa

A pesar de que las declaratorias de emergencia internacional de años previos han concluido, el mpox —denominado anteriormente como viruela del mono— mantiene una presencia activa en el panorama sanitario global. Durante el transcurso de 2025, el virus ha continuado su propagación, especialmente en el continente africano, mientras los científicos monitorean cambios genéticos que podrían alterar su comportamiento. Recientemente, se han registrado brotes puntuales en regiones de España, confirmando que la amenaza no ha desaparecido por completo.

Datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que el balance del año 2025 cerró con una cifra superior a los 50.000 casos y un total de 206 fallecimientos a nivel mundial. El informe destaca que el 68% de los contagios se concentraron en África, mientras que en regiones como Europa y Estados Unidos las estadísticas se mantuvieron en niveles inferiores, asociadas principalmente a casos importados o transmisiones en grupos muy específicos.

Específicamente en el mes de noviembre de 2025, se notificaron 2.150 contagios nuevos distribuidos en 48 naciones. No obstante, la tasa de letalidad global se posiciona en un 0,2%, un dato que indica que, si bien la enfermedad es persistente, su peligrosidad actual es menor comparada con otros patógenos de alta mortalidad.

La crisis sanitaria en el continente africano

Entre los meses de noviembre y diciembre de 2025, al menos 19 países de África reportaron una transmisión activa del virus, sumando más de 1.400 casos confirmados y siete decesos. La situación es particularmente compleja en la República Democrática del Congo, donde coexisten dos grupos genéticos diferenciados (Ia e Ib), cuya prevalencia varía según la zona geográfica.

El surgimiento de nuevos linajes y variantes recombinantes de mpox preocupa a expertos y refuerza la necesidad de vigilancia genómica (REUTERS/Dado Ruvic)

Los especialistas en epidemiología advierten que el subregistro es una posibilidad real, dado que las limitaciones en el acceso a pruebas de diagnóstico y la falta de sistemas de vigilancia robustos impiden conocer la magnitud total de la epidemia. Mientras países como Ghana, Kenia y Guinea muestran un descenso en los contagios, otras naciones como Liberia enfrentan un repunte en los diagnósticos.

Otro foco de preocupación es Madagascar, donde se decretó un brote a finales de 2025. En este territorio se han contabilizado cientos de casos en diversas regiones, con la confirmación técnica de la presencia del clado Ib tras el análisis de las muestras recolectadas por organismos internacionales.

Vigilancia sobre las nuevas mutaciones genéticas

La comunidad científica mantiene bajo observación la aparición de linajes inéditos y las denominadas variantes recombinantes. Este fenómeno ocurre cuando un individuo contrae simultáneamente dos variantes distintas del virus, permitiendo que estas intercambien fragmentos de su material genético.

En el Reino Unido, durante diciembre de 2025, se identificó un caso importado provocado por una de estas variantes recombinantes. Aunque el paciente solo presentó una sintomatología leve y no se detectaron más contagios derivados, la UK Health Security Agency (UKHSA) ha señalado que:

«Este tipo de hallazgos no es inesperado cuando el virus circula de forma sostenida»

No obstante, la agencia subrayó la importancia de seguirlos de cerca para entender cualquier cambio en el patógeno.

En noviembre de 2025, 2.150 casos nuevos de mpox se registraron en 48 países, con una letalidad global del 0,2% (NIAID/Cedida a REUTERS)

Según los registros de la UKHSA, hasta el 31 de diciembre de 2025 se habían confirmado 21 casos del clado Ib en territorio británico. La agencia también advirtió que desde octubre de ese mismo año se ha verificado la transmisión de persona a persona de este clado específico fuera del territorio africano, lo que eleva el riesgo de importación de casos hacia el resto de Europa.

En los primeros días de enero de 2026, la República Checa reportó su primer caso del clado Ib. Las autoridades investigan este suceso como una posible transmisión local, ya que el afectado no contaba con un historial de viajes recientes a zonas endémicas. Por su parte, en España, las autoridades de Galicia confirmaron un brote en la provincia de A Coruña, con siete casos recientes y un total de nueve infectados entre el 15 de diciembre de 2025 y el 25 de enero de 2026. A pesar de estos datos, no existe evidencia de que las nuevas variantes posean mayor virulencia o capacidad de contagio.

Identificación de síntomas y mecanismos de contagio

Por lo general, el mpox se manifiesta con un cuadro clínico de intensidad leve a moderada. Los signos más comunes incluyen:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Dolor de cabeza y dolores musculares.
  • Sentimiento de agotamiento.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Aparición de lesiones en la piel que pueden extenderse por diversas zonas del cuerpo.

La transmisión sostenida de mpox en África contrasta con la baja incidencia en Europa y Estados Unidos, donde predominan casos importados (REUTERS/Justin Makangara/File Photo)

En entornos con sistemas de salud funcionales, la recuperación suele ser favorable. Sin embargo, la OMS resalta que existen casos donde los síntomas son escasos o incluso inexistentes, lo cual complica la interrupción de las cadenas de contagio de manera oportuna.

En cuanto a la propagación, esta se produce principalmente por el contacto físico estrecho y prolongado. El riesgo se incrementa al tocar directamente las heridas cutáneas, fluidos biológicos o materiales contaminados como ropa de cama. Se enfatiza que el virus no se transmite fácilmente por vía aérea, lo que diferencia al mpox de otras enfermedades infecciosas respiratorias.

¿Persiste el riesgo de una nueva pandemia?

Para los expertos, el mpox no presenta las características biológicas necesarias para provocar una pandemia similar a las de alto impacto histórico. La naturaleza de su transmisión facilita que las medidas de rastreo de contactos, la detección temprana y las campañas de vacunación focalizada sean efectivas para controlar los focos de infección.

El mpox se transmite principalmente por contacto físico directo y prolongado, lo que reduce su potencial de propagación pandémica

En naciones como Inglaterra, la vigilancia es rutinaria y los laboratorios reportan semanalmente cualquier detección positiva como parte de un protocolo de notificación obligatoria. Este control constante permite actuar antes de que los casos aislados se conviertan en brotes incontrolables. El consenso es que el riesgo para la población general fuera de las zonas más afectadas permanece bajo.

Desafíos en la inmunidad y la vacunación

Un factor determinante en la persistencia del virus es la brecha inmunológica generada tras el cese de la vacunación contra la viruela humana hace décadas. Al no recibir más esta inmunización, gran parte de la población actual es vulnerable a los ortopoxvirus, familia a la que pertenece el mpox.

Las vacunas contra mpox muestran eficacia, pero la producción limitada y la baja inmunidad global dificultan el control total del virus (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque las vacunas actuales ofrecen protección eficaz, su producción no es masiva y el acceso a nivel global es desigual. Ante este panorama, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan intensificar el monitoreo específico por clado, el aislamiento de los enfermos y el seguimiento de los contactos estrechos. En conclusión, el virus ha pasado a ser una patología endémica vigilada, que requiere de cooperación técnica y respuestas coordinadas para evitar escaladas futuras.

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