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Secretos de Shakespeare: El enigma de Hamnet y su vida privada

Considerado por muchos como una de las figuras más trascendentales de las letras universales, William Shakespeare continúa siendo un enigma que oscila entre la realidad histórica y el mito. El crítico Harold Bloom sentenció en su momento:

“Si algún autor se ha convertido en un dios mortal, es sin duda William Shakespeare”.

Esta afirmación sostiene la importancia de un dramaturgo cuyas creaciones, tales como Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth o La tempestad, han definido lo que Bloom denominó como “la invención de lo humano” debido a su inigualable profundidad emocional y estética.

Sin embargo, la identidad real detrás de estas obras sigue siendo objeto de debate siglos después. A pesar de su fama mundial, los detalles sobre su cotidianidad son escasos, lo que ha alimentado diversas teorías conspirativas y ha inspirado obras de ficción como las cintas Anonymous, El último acto y, más recientemente, Hamnet, la adaptación literaria de la escritora Maggie O’Farrell que explora las lagunas de su biografía.

Sobre esta falta de información, Patricia García Santos, investigadora de la Universidad de Córdoba, explica que la autora O’Farrell aprovecha magistralmente los vacíos históricos.

“Se sabe muy poco sobre su vida personal: se sabe quiénes eran sus padres, a qué se dedicaban y quién fue su mujer, pero el resto… Con respecto a su vida íntima, su relación con su familia o cómo él se sentía respecto a eso, todo es especulación”

, señala la experta. Incluso la figura de su hijo, Hamnet, suele quedar reducida a una breve mención en los libros de historia, indicando únicamente que falleció por causas desconocidas.

Paul Mescal interpreta a William Shakespeare en 'Hamnet', de Chloé Zhao.

Las múltiples facetas del dramaturgo

En sus estudios académicos, García Santos ha contrastado diversas biografías de Shakespeare con el relato de Maggie O’Farrell. La investigadora analiza cómo la novela se vincula con la realidad del escritor y con su obra cumbre, Hamlet, donde supuestamente canalizó el duelo por la pérdida de su hijo. Según la docente, la autora utiliza las escasas referencias familiares de Shakespeare para construir una narrativa desde la perspectiva de su esposa, Anne (o Agnes) Hathaway.

A pesar de las sombras, se han confirmado datos geográficos y logísticos: nació en Stratford-upon-Avon y, años más tarde, se trasladó a Londres para forjar su carrera teatral, dejando atrás a su cónyuge e hijos. Aunque se sabe que regresaba cada verano a la lujosa villa que adquirió para ellos, el motivo de su partida original sigue siendo un misterio. Existen pruebas de que intentó llevar a su familia a la capital, pero la salud de una de sus hijas lo impidió. Detalles menores, como su vida social y hábitos de bebida con colegas, siguen siendo puntos de desacuerdo entre historiadores.

Tras la muerte de su hijo, el bardo escribió Hamlet, pieza en la cual García Santos identifica un profundo sentimiento de culpa. La experta cita un fragmento clave:

“To put an antic disposition”

, refiriéndose al momento en que el protagonista decide fingir locura. Patricia interpreta esto como el uso de máscaras: Shakespeare era un hombre de éxito que sacrificó su vida familiar y su pueblo para cumplir sus ambiciones, reflejando en sus textos la figura del padre ausente y el hijo huérfano.

Imágenes de 'Hamnet', de Chloé Zhao.

Reivindicando la figura de Anne Hathaway

El retiro de Shakespeare también genera interrogantes. Contrario a la idea de que huía de su entorno rural, al final de sus días regresó a Stratford con su esposa. María Estrella, docente de la Universidad del Mar del Plata, detalla que en su testamento dejó gran parte de su fortuna a sus hijas casadas, mientras que a su mujer le legó el “segundo mejor” lecho de la vivienda.

Este detalle fue interpretado por mucho tiempo como un desaire, pero María Estrella menciona que autoras como Germaine Greer sostienen una visión distinta:

“El mejor lecho de la casa siempre era para el cuarto de invitados, y el segundo mejor es el matrimonial. Lo que él le está dejando a Anne es un gesto de afecto simbólico, porque es el que compartieron”

. Además, el autor solicitó ser sepultado en su pueblo natal con la orden estricta de no remover sus restos.

La crítica contemporánea también está cambiando la percepción sobre Anne Hathaway. Tradicionalmente se decía que ella, siendo ocho años mayor y estando embarazada antes del enlace, lo había “atrapado” en el matrimonio. Esta versión la pintaba como un lastre para su genialidad, pero las nuevas investigaciones sugieren una relación más compleja y afectuosa, alejándose de la imagen de la mujer inculta que limitaba al artista.

Anne Hathaway pintada por Roger Brian Dunn.

¿Quién fue el verdadero autor de las obras?

La capacidad de un joven de provincia sin educación universitaria para crear tal legado ha dado pie a teorías sobre la verdadera autoría de sus textos. Se han postulado nombres como Francis Bacon o el Conde de Oxford, pero María Estrella aclara que para los especialistas estas son solo elucubraciones sin pruebas sólidas.

La existencia real de Shakespeare se apoya en el First Folio, la recopilación de sus obras realizada por sus amigos cercanos tras su muerte en 1616. En vida, ya gozaba de gran prestigio, formando parte de los King’s Men, la compañía oficial del rey Jacobo, para quien escribió Macbeth.

Aun así, subsiste el misterio sobre su formación intelectual y los “años perdidos” entre su salida de Stratford y su éxito en Londres. No existen manuscritos originales ni borradores que permitan rastrear su proceso creativo, lo que mantiene viva la fascinación por su figura.

La evolución del estudio biográfico

Debido a la carencia de registros, obras como Hamnet se clasifican como “bioficción”. María Estrella enfatiza que estas novelas plantean perspectivas basadas en los intereses del autor actual más que en documentos probatorios. Por su parte, Patricia García sugiere que hoy en día existe un interés renovado por la privacidad que no existía en el siglo XVII.

En la época isabelina, la intimidad de un intelectual no era tema de debate público. No fue sino hasta la llegada de mujeres periodistas y biógrafas que el enfoque de estudio se amplió hacia lo doméstico y personal. Esto ha dado lugar a que existan múltiples interpretaciones de Shakespeare según la época. Actualmente, la visión está fuertemente influenciada por la narrativa de O’Farrell, dejando pendiente aún el descubrimiento del detonante exacto que transformó a un hombre común en el artista más grande de su tiempo.

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