Ribera prioriza pactos con Mercosur e India para fortalecer a Europa

La estructura del abastecimiento energético en el Viejo Continente ha dado un giro drástico en los últimos años. La dependencia del gas ruso se ha desplomado significativamente, pasando de representar un 45% del consumo total en 2022 a apenas un 12% en la actualidad. Durante su intervención, Teresa Ribera, vicepresidenta para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, explicó que este cambio responde a una estrategia de diversificación que permitió, entre otros hitos, cuadruplicar la compra de gas natural licuado (GNL) proveniente de los Estados Unidos. En este contexto, la alta funcionaria remarcó que los tratados comerciales con el Mercosur y la India son vitales, pues demuestran

“que Europa escoge la cooperación frente al aislamiento”

, situando estos vínculos como ejes centrales de la diplomacia europea.

Estas declaraciones se dieron en el marco de la inauguración del XIV Simposio Empresarial de Funseam, titulado ‘Europa ante la crisis climática, económica y geopolítica’, el cual tuvo lugar en la sede de Foment del Treball en Barcelona. En su discurso, Ribera hizo una retrospectiva sobre cómo la energía fue el pilar fundacional de la Unión Europea (UE) y analizó su peso determinante en la soberanía y el desarrollo futuro de la región. La vicepresidenta sostuvo que estos pactos no solo buscan asegurar suministros, sino mitigar peligros geopolíticos, enviando

“un mensaje en el que elegimos la cooperación frente al aislamiento, la reducción de riesgos y la creación de oportunidades para las empresas locales y para las de los países de Mercosur e India”

.

Desafíos geopolíticos y autonomía estratégica

Al examinar el panorama mundial, la vicepresidenta describió un entorno de alta fricción donde las normas de convivencia y paz pactadas tras la Segunda Guerra Mundial están bajo presión. Ribera advirtió que factores como la energía y las materias primas se están empleando como instrumentos de presión política.

“el uso de la energía, de las materias primas y de las dependencias entre continentes y potencias se convierte en arma geopolítica”

, sentenció. Aunque celebró la rápida respuesta del bloque europeo para desvincularse del gas de Rusia, insistió en que cualquier tipo de subordinación externa conlleva peligros, por lo que instó a robustecer la autonomía estratégica.

“La dependencia venga de donde venga, sigue siendo dependencia y es deseable que esa dependencia no se convierta en vulnerabilidad”

, enfatizó.

La defensa del ‘softpower’ o poder blando fue otro de los puntos fuertes de su alocución. Ribera instó a activar las herramientas del mercado único de forma pacífica, a pesar de los escenarios donde se cuestiona su utilidad. Según la funcionaria,

“el orden político no ha caído. Evoluciona”

, y es responsabilidad de la UE cimentar su porvenir sobre sus propios pilares. Asimismo, recalcó que la estabilidad europea depende de su capacidad para conectar con otros actores globales:

“Es imposible pensar que en un mundo con tantas otras geografías, estas vayan a tener en cuenta a Europa si no fijamos lazos de amistad y progreso con ellos”

.

Rumbo a la industria limpia y sostenibilidad

En cuanto a la agenda climática y de transformación energética, se identificaron pilares como la electrificación, la gestión hídrica y la sostenibilidad corporativa como áreas que demandan una gestión conjunta. La vicepresidenta destacó que en el último año se ha consolidado un marco de incentivos para la industria limpia, impulsando una transición ágil en el sistema energético de los Estados miembro. Entre las iniciativas clave mencionadas se encuentran:

  • Nuevas regulaciones para fomentar el desarrollo de flotas corporativas verdes.
  • Estímulos dirigidos a empresas para que alcancen sus metas de sostenibilidad.
  • La instauración de un banco de descarbonización destinado a financiar procesos fabriles sostenibles.

Ribera fue enfática al señalar que la transición ecológica debe traducirse en ventajas competitivas reales para las compañías europeas y no en obstáculos adicionales. Por ello, abogó por una hoja de ruta comunitaria más flexible y adaptable, subrayando que es imperativo dinamizar el mercado a través de propuestas legales que incentiven la transición verde.

Por su parte, Antonio Llardén, quien preside Enagás y la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (Funseam), coincidió en que el multilateralismo y la descarbonización son rutas obligatorias en la actuación internacional de la Unión. Llardén destacó que las compañías energéticas en España están trabajando para que este proceso no comprometa la seguridad del suministro.

“La seguridad energética es fundamental para nuestras industrias y para la sociedad. Tenemos, por tanto, que seguir construyendo una verdadera y robusta Unión Europea de la energía, y para ello necesitamos proyectos y redes transfronterizas”

, manifestó el directivo, alineándose con la visión estratégica de Ribera.

Finalmente, se concluye que la estrategia de la Comisión Europea apunta a una mayor resiliencia frente a la volatilidad global. La combinación de alianzas comerciales con mercados clave, la diversificación de proveedores y el fomento de la autonomía energética se perfilan como las herramientas esenciales para garantizar un futuro sostenible y competitivo en un tablero internacional en constante transformación.

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