Considerado unánimemente como uno de los arquitectos del rock moderno, Jimmy Page ha forjado una trayectoria inigualable. Su influencia como pilar de Led Zeppelin y su capacidad innovadora en la guitarra eléctrica han dejado un rastro imborrable en la cultura popular. No obstante, lejos del esplendor de las giras mundiales y los estadios abarrotados, el músico británico atesora vivencias sombrías que contrastan con su estatus de leyenda.
A lo largo de las décadas, Page ha compartido diversas historias que revelan las dificultades de la fama: desde presentaciones accidentadas hasta extenuantes jornadas de viaje y, en los momentos más críticos, episodios de violencia física ocurridos en el entorno del escenario. Entre estos recuerdos, sobresale uno que el artista califica como su peor experiencia en vivo, un evento que tuvo lugar en Filadelfia durante los primeros pasos de Led Zeppelin.
De músico de sesión a estrella global
Mucho antes de que su nombre fuera sinónimo de éxito masivo, Jimmy Page consolidó sus habilidades como un respetado músico de sesión en la vibrante escena londinense. Nacido en 1944, su talento le permitió grabar junto a agrupaciones y artistas de renombre como The Who, The Kinks y Donovan. Aquella etapa fue crucial para refinar su versatilidad técnica, una herramienta que más tarde lo transformaría en un referente absoluto de la industria discográfica.
Tras la disolución de The Yardbirds en 1968, Page tomó la iniciativa de formar Led Zeppelin, convocando a Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham. La banda no tardó en revolucionar el panorama musical mediante una amalgama de blues, psicodelia y folk, logrando ventas millonarias y rompiendo récords de asistencia en todo el planeta. La imagen de Page empuñando su emblemática Gibson de doble mástil se convirtió en un símbolo de genialidad creativa.
Sin embargo, los primeros años del cuarteto no estuvieron exentos de desafíos. La banda solía presentarse en recintos pequeños con logísticas deficientes y frente a audiencias impredecibles. Fue precisamente en ese entorno donde Page vivió una de las noches más perturbadoras de su vida profesional.
Tensión y caos en el escenario de Filadelfia
En una conversación con el célebre escritor William S. Burroughs, el guitarrista rememoró el incidente que definió como el peor lugar en el que se ha presentado. La ciudad de Filadelfia fue el escenario de una jornada marcada por la hostilidad y un aire de peligro inminente. De acuerdo con el músico:
“No solo detestaba tocar en la ciudad, sino que el ambiente fue uno de los peores que me tocó vivir en mi vida”
.
El conflicto se desató cuando un asistente intentó aproximarse a la tarima con el fin de capturar una fotografía. La respuesta de los presentes fue desproporcionada y brutal. Page describió la escena con crudeza:
- Un espectador se acercó para tomar una foto.
- Alguien le ordenó que se retirara, pero el individuo no se movió.
- De inmediato, varias personas saltaron las barreras de seguridad.
- La situación derivó en un ataque físico colectivo.
Sobre aquel momento, el artista recordó de forma textual:
“Alguien vino al frente del escenario para tomar una foto o algo así, y obviamente alguien dijo: ‘Vete de aquí’. Y él no se movió. Luego otra persona cruzó la barrera, y después otra, y otra, y otra, y todos se amontonaron encima. Podías ver los puños contra esa persona. Lo arrastraron por el pelo. Lo estaban pateando”
.

El impacto de ver aquel nivel de violencia a tan poca distancia afectó profundamente al guitarrista. Page admitió que su primer instinto fue intentar defender a la víctima, llegando a considerar el uso de su instrumento para detener la agresión. No obstante, un pensamiento pragmático lo detuvo: “Mi guitarra tenía dos mástiles y, si la rompía, iba a tener que esperar para que la marca hiciera una nueva”.
Finalmente, el músico manifestó que aquel concierto en Filadelfia quedó grabado en su memoria por el malestar físico que le produjo la situación. Según sus propias palabras, fue una experiencia
“completamente fuera de control, con un público que parecía más interesado en el caos que en la música”
, cerrando así uno de los capítulos más oscuros de su biografía artística.
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