En un momento clave de su más reciente producción cinematográfica, la protagonista se entrega al placer de saborear un helado. Para la directora Isabel Coixet, este simple acto condensa el espíritu de su nueva obra y subraya la relevancia de disfrutar el presente de manera consciente. Tras una etapa académica en la Universidad de Nueva York, la realizadora catalana ha vuelto a territorio español para el lanzamiento de “Tres Adioses”, un largometraje fundamentado en relatos de origen italiano que profundiza en la gestión del tiempo y la trascendencia de la cotidianidad. La llegada oficial de la película a las carteleras de España está programada para el próximo 6 de febrero.
Durante la promoción del filme, Coixet profundizó en diversos temas de actualidad, vinculando la narrativa de su guion con su percepción del clima sociopolítico global. La cineasta no ocultó su inquietud ante el contexto que atraviesa actualmente Estados Unidos, citando específicamente las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) como un factor alarmante. En sus declaraciones, fue tajante al calificar la administración vigente en dicho país:
“Estados Unidos es en estos momentos un país donde hay un régimen fascista, un régimen que mata a los suyos por razones que no puede entender nadie”
. Asimismo, la directora dirigió críticas severas hacia la cúpula del poder estadounidense, manifestando que
“tienen a un loco muy peligroso al mando, está muy mal de la cabeza. No está bien y debería estar en una clínica psiquiátrica”
.
En el marco de esta reflexión sobre el liderazgo internacional, Isabel Coixet extendió sus preocupaciones hacia otras figuras de la política mundial, mencionando a Vladimir Putin en Rusia y a Viktor Orbán en Hungría como mandatarios que generan recelo. No obstante, marcó una distinción clara respecto al panorama norteamericano al afirmar que
“Trump es el más peligroso”
. Estas valoraciones surgen en un entorno de alta fricción social, donde la directora percibe una institucionalización de la violencia y una falta de entendimiento que afecta gravemente a las comunidades migrantes.
Un retorno a la esencia narrativa
“Tres Adioses” representa el regreso de la directora tras el éxito de su anterior propuesta, “Un Amor”. La estructura del guion se apoya en dos de los relatos incluidos en el volumen “Tres cuencos”, autoría de la escritora italiana Michela Murgia. El peso interpretativo recae en los actores Alba Rohrwacher y Elio Germano, quienes dan vida a una pareja que debe transitar por una separación desde ópticas radicalmente distintas. La trama se complica y se humaniza cuando un imprevisto problema de salud altera la normalidad de los personajes, forzándolos a reconfigurar sus vínculos y su futuro.
Pese a los matices dramáticos, la cineasta enfatizó que el núcleo de la película no es el deceso, sino la vitalidad.
“No estoy obsesionada con la muerte, estoy obsesionada con la vida”
, aclaró Coixet. Durante sus intervenciones, reflexionó sobre la carencia de formación emocional en la sociedad contemporánea, señalando que los sistemas educativos no dotan a los individuos de las herramientas necesarias para lidiar con el ciclo natural de la existencia. Según su visión,
“Pienso que no nos enseñan ni a vivir ni a morir y que el aprendizaje que hacemos (de la muerte y la vida) es a través de experiencias personales, de libros y de películas”
.
El objetivo principal de Isabel Coixet con esta cinta es generar una invitación a la audiencia para que reflexione sobre la brevedad de la existencia humana.
“Hay tiempo, pero hay que aprovecharlo”
, puntualizó con determinación. La directora hizo especial hincapié en la escena donde Marta, interpretada por Alba Rohrwacher, come un helado, describiéndola como un redescubrimiento sensorial. Para lograr este efecto, Coixet solicitó a la actriz que abordara dicho instante fundiendo la pureza de una niña con la sabiduría acumulada de una mujer de edad avanzada.
Finalmente, la realizadora confesó que existen matices autobiográficos en el personaje de Marta, reconociendo su propia inclinación hacia el aislamiento social y ciertos comportamientos que podrían considerarse irracionales. Como recomendación final para los espectadores, Coixet instó a no abandonar la sala hasta que se apaguen las luces por completo:
“La película no se acaba hasta que finalizan los títulos de crédito, donde hay algo que para mí es también un mensaje importante y divertido. Por favor se queden hasta el final porque ahí se cierra la película. Hay muchos post-it y mensajes que espero que la gente se lleve”
. Con este cierre, la directora busca que la experiencia cinematográfica perdure en el público más allá del desenlace convencional.
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