No data was found

Trabajadores, no criminales: La defensa de los ecuatorianos ante las acciones de ICE

La promesa de detener delincuentes ha dado paso a una realidad distinta para la comunidad migrante en Estados Unidos: trabajadores de la construcción, pintores y choferes están siendo interceptados en plena jornada laboral o durante trámites legales. Este es el testimonio de varios ecuatorianos que arribaron al país en vuelos de deportados a finales de enero de 2026, tras ser procesados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Detenidos con las herramientas en la mano
Francisco (24 años) y su hermano Brandon (26), oriundos de Cuenca, se encontraban armando el techo de una vivienda en Maine junto a otros cuatro latinos. Su jornada terminó abruptamente cuando patrulleros estatales bloquearon la calle, seguidos inmediatamente por agentes de la Border Patrol.

Tras su detención, Francisco pasó cinco días en Maine y más de dos meses en Texas. A pesar de tener una solicitud de asilo en curso, fue deportado. A su llegada a Ecuador, expresó su frustración ante la política migratoria actual:

“Estoy de acuerdo con la campaña de Trump al principio de detener delincuentes, pero gente trabajadora como yo, que no hacía más que hacer el bien y pagar sus impuestos, estoy aquí de retorno. Me parece mal que no nos den una oportunidad”, lamentó Francisco.

El joven denunció además la precaria atención médica en los centros de detención, donde su hermano sufrió complicaciones de salud que tardaron en ser atendidas. Ahora en Cuenca, Francisco intenta retomar la carpintería, aunque asegura que no volvería a EE. UU. a menos que sea de forma legal.

Una historia similar vivió Yoza, un mantense de 53 años radicado en Nueva Jersey. Mientras se dirigía a una obra para realizar labores de pintura, fue sorprendido por una redada de ICE que ya lo esperaba en el lugar.

“Es desesperante. No hay criminales como dicen. Somos trabajadores; lo que pasa es que uno no tiene documentos y no sabe inglés”, explicó Yoza, quien tras ocho años fuera, regresó a Manta encadenado en un vuelo hasta Guayaquil, dejando atrás las tumbas de su padre y tíos fallecidos durante su ausencia.

Separación familiar y reincidencia
El caso de Ramiro, un quiteño de 43 años, expone otra faceta de los controles: fue detenido durante una cita regular con ICE en Nueva York, a la que acudía con su abogado mientras tramitaba su asilo.

Dueño de una pequeña flota de transporte de material de construcción, Ramiro pasó cuatro meses detenido en varios estados, sufriendo maltrato físico —una muñeca rota por las esposas— antes de ser expulsado. A diferencia de Francisco, Ramiro ya planea su regreso irregular, dispuesto a pagar los 17.000 dólares (o «17 manzanas verdes») que cobran los coyotes.

“Allá hice mi vida y está mi familia (una esposa y una hija). Aquí tendría que empezar de cero. Voy porque me toca de emergencia”, confesó.

Cifras al alza
El inicio de 2026 ha marcado una intensificación en los operativos. Solo entre el 1 y el 25 de enero, 742 ecuatorianos fueron deportados, sumándose a cientos más en días posteriores.

Según datos de la Cancillería, en los últimos cinco años (2021-2025), un total de 51.817 ecuatorianos han sido devueltos. Aunque 2023 marcó un récord con más de 18.000 deportaciones, la tendencia bajo la nueva administración estadounidense sugiere un endurecimiento de las medidas contra migrantes, independientemente de sus antecedentes penales.

Fuente: El Universo

ra

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER