No data was found

Prevención del derrame cerebral: hábitos clave y riesgos evitables

En la actualidad, los accidentes cerebrovasculares se han posicionado como una de las preocupaciones más críticas para la salud pública a nivel global. Las estimaciones de los expertos sugieren que habrá un incremento constante en la cantidad de casos durante los próximos años, una tendencia que genera inquietud por su impacto en la población activa y en la sostenibilidad de los sistemas médicos.

Contrario a la creencia popular de que estos eventos son una parte inevitable del proceso de envejecimiento, diversos estudios científicos y organizaciones especializadas enfatizan que la mayoría de estos episodios podrían eludirse a través de intervenciones preventivas constantes y bien definidas.

Este panorama cobra especial relevancia ante las recientes proyecciones de la Stroke Association. La entidad advierte que la disminución de los riesgos no está necesariamente ligada a tecnologías médicas de alta complejidad, sino que depende de decisiones diarias fundamentales, tales como el manejo de la presión arterial, la realización de actividad física y la supervisión de problemas cardíacos preexistentes.

De acuerdo con las previsiones de la organización, para el año 2035, el Reino Unido podría enfrentar más de 151.000 accidentes cerebrovasculares anuales, lo que equivale a unos 414 casos por día. Esta cifra representa un crecimiento aproximado del 42% en comparación con las estadísticas vigentes, que registran unos 106.565 episodios al año (aproximadamente 280 diarios).

Las proyecciones apuntan a un aumento del 42% en los accidentes cerebrovasculares anuales en el Reino Unido para 2035, alcanzando más de 151.000 casos al año (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aumento esperado resalta la necesidad de implementar estrategias de prevención tanto personales como comunitarias. En este marco, Alexis Kolodziej, quien se desempeña como director ejecutivo adjunto y líder de investigación en la citada organización, comentó en una entrevista que todavía persisten mitos peligrosos sobre esta condición.

“Some members of the public think strokes are an inevitable consequence of older age, but that’s not at all the case”

afirmó Kolodziej al referirse a la percepción errónea de que el derrame cerebral es una consecuencia obligatoria de la vejez.

La importancia de la prevención activa

La Stroke Association sostiene un dato contundente: nueve de cada diez accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse. Lograrlo requiere un enfoque integral que incluya chequeos médicos frecuentes, la adopción de un estilo de vida saludable y la identificación temprana de patologías cardiovasculares.

La detección y el control de afecciones cardíacas, junto con hábitos saludables, constituyen pilares centrales en la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular (Crédito: Freepik)

Sobre este punto, Kolodziej enfatizó lo siguiente:

“If you take action on blood pressure, follow healthy living advice and make sure heart conditions are spotted and managed, all of these things can have a significant positive impact on your risk of stroke”

Factores que no se pueden modificar y nuevas tendencias

Aunque existen elementos que no están bajo nuestro control, como el paso del tiempo, es vital comprender su peso. La edad es el factor de riesgo no modificable número uno. La mayoría de las incidencias ocurren en individuos que superan los 70 años. Sin embargo, el experto alertó sobre una tendencia preocupante: un aumento acelerado de casos en adultos jóvenes.

“Lo que estamos observando actualmente es que la tasa de incidencia está aumentando más rápido en personas jóvenes que en personas mayores”, señaló el especialista. Detalló además que los eventos cerebrovasculares en menores de 55 años suelen estar vinculados con mayor frecuencia a factores derivados del estilo de vida.

El rol crítico de la hipertensión

La hipertensión arterial está presente en casi el 50% de todos los accidentes cerebrovasculares. Su impacto se manifiesta tanto en cuadros isquémicos como hemorrágicos.

La hipertensión arterial está involucrada en el 50% de los accidentes cerebrovasculares, tanto de tipo hemorrágico como isquémico (Crédito: Freepik)

Alexis Kolodziej explicó la mecánica de este riesgo:

“Blood pressure increases the pressure on arteries throughout the body, but specifically in the brain, which can cause a bleed”

. Por otro lado, cuando el flujo de sangre se ve comprometido por daños arteriales, se facilita la creación de coágulos, los cuales pueden obstruir una arteria en el cerebro y provocar un accidente isquémico.

Detección temprana y valores de referencia

El control periódico de la tensión es una de las herramientas de prevención más poderosas. El experto fue enfático al declarar que

“It’s never too early to start having your blood pressure checked”

. En términos clínicos, se considera presión arterial elevada cuando las lecturas son iguales o superiores a 140/90 mm Hg.

Para la mayoría de los adultos, una presión óptima se sitúa en los 120/80 mm Hg. Si los valores sistólicos oscilan entre 120 y 129 mm Hg con una diastólica de 80 mm Hg, se clasifica como presión normal alta, lo cual sirve como una alerta temprana para realizar cambios inmediatos en los hábitos y evitar desarrollar hipertensión crónica.

Ejercicio, dieta y sustancias nocivas

Mantener una actividad física constante es esencial para promover una circulación sana y prevenir coágulos. No se requieren esfuerzos extremos para ver beneficios. Según el especialista:

“Getting out for a walk around the block or doing the gardening goes a long way towards reducing your risk of a stroke”

.

La actividad física regular y la reducción en el consumo de sal y tabaco son claves para minimizar el riesgo de accidente cerebrovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a la alimentación, el consumo excesivo de sal repercute directamente en la subida de la tensión. Se recomienda vigilar el etiquetado de los productos procesados. Asimismo, el tabaquismo es señalado como uno de los factores de mayor peligro.

“As soon as you stop smoking, your risk of a stroke starts to reduce”

, recalcó Kolodziej.

Por último, el consumo de alcohol y estupefacientes debe evitarse o moderarse estrictamente, dado su efecto perjudicial sobre la salud cardiovascular general.

Condiciones cardíacas desatendidas

Un factor que a menudo pasa desapercibido es la fibrilación auricular (FA), un trastorno del ritmo del corazón que puede quintuplicar el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Esta afección frecuentemente es asintomática.

Se aconseja realizar chequeos del pulso y acudir a revisiones médicas para detectar esta anomalía. En caso de diagnóstico positivo de FA, el tratamiento suele incluir el uso de anticoagulantes orales, medicamentos diarios diseñados para prevenir la formación de coágulos y reducir drásticamente las probabilidades de un accidente cerebrovascular.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER