Las conmemoraciones institucionales programadas por el Día de la Amistad Peruano-China se han visto empañadas por una deserción masiva de altos funcionarios y representantes públicos. Diversos representantes del Ejecutivo, junto con autoridades de gobiernos regionales y municipalidades que previamente habían confirmado su participación, decidieron declinar la invitación tras la difusión mediática del caso conocido como ‘Chifagate’. Esta crisis política no solo paralizó la agenda de trabajo prevista, sino que obligó a la anulación de eventos de alto nivel que fueron gestionados con meses de antelación.
La efeméride del Día de la Amistad Peruano-China, la cual se celebra cada 1 de febrero bajo amparo legal, contemplaba un cronograma de actividades protocolares bajo la tutela de la Liga Parlamentaria de Amistad Perú–China. No obstante, el acto principal que debía realizarse el 31 de enero en las instalaciones del Ministerio de Cultura fue suspendido de forma definitiva luego de que los invitados de honor desistieran de su asistencia.
La explicación técnica de esta cancelación fue ofrecida por la defensa legal del congresista Luis Cordero Jon Tay, actual presidente de la mencionada liga parlamentaria, quien subrayó que todos los preparativos logísticos se encontraban listos con suficiente anterioridad.
“La Liga de la Amistad Peruano-China iba a realizar la actividad el día 31 en el Ministerio de Cultura y hemos tenido que suspender. Desde noviembre se le hizo invitación al Ejecutivo, al Consejo de Ministros, a los alcaldes, a presidentes regionales para celebrar el Día de la Amistad Peruano-China. Y una vez que ha salido el escándalo del ‘Chifagate’ han retirado su asistencia”
La falta de acompañamiento oficial dejó a la liga sin el necesario soporte político, en una coyuntura delicada donde los vínculos entre el presidente José Jerí y diversos empresarios de origen chino ya estaban bajo el escrutinio de la opinión pública y de las autoridades fiscales.
El ‘Chifagate’ y su efecto en la agenda Perú–China
La magnitud del caso se incrementó cuando el propio mandatario relacionó sus encuentros con inversionistas asiáticos con la organización de los festejos por la confraternidad bilateral. Esta argumentación terminó perjudicando una fecha diseñada para exaltar más de cinco décadas de fructíferas relaciones diplomáticas entre Perú y China.
Desde la Liga Parlamentaria de Amistad Perú–China se ha manifestado una profunda preocupación, advirtiendo que las repercusiones del escándalo han trascendido el terreno meramente político. Se enfatizó que el Perú, como destino estratégico para la inversión extranjera, podría ver afectada su imagen internacional debido a estas controversias.
“Hay un tema de gobernabilidad que golpea, que golpea no solamente al Perú, sino también afecta a la comunidad china”

Alertan sobre discursos discriminatorios tras la polémica
Una consecuencia colateral y preocupante del ‘Chifagate’ ha sido la proliferación de narrativas discriminatorias tanto en redes sociales como en distintos espacios informativos.
“Yo siento que muchos medios de comunicación y influencers se han convertido en jueces de la Corte Suprema y han sentenciado a la comunidad china como que si fuera una gran mafia de crimen organizado y se ha convertido en sinofobia”

En este sentido, se denunció la existencia de una corriente de opinión cargada de prejuicios que cuestiona la operatividad de empresas chinas en sectores clave de la economía nacional. El abogado del congresista lamentó la presencia de comentarios xenofóbicos dirigidos a la presencia de capitales asiáticos en áreas críticas.
“Ha habido comentarios xenofóbicos… como diciendo de dónde acá un chino puede tener una hidroeléctrica”
Finalmente, sobre la decisión de anular las celebraciones, se defendió la postura como una medida de prudencia ante el clima de inestabilidad actual. En palabras de la defensa parlamentaria, suspender los actos fue una respuesta necesaria:
“Parte del éxito también está en suspender actividades que no van a salir bien”
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