La emergencia energética se ha intensificado este sábado con la implementación de cortes eléctricos de urgencia que afectan a diversas localidades en Ucrania y la vecina Moldavia. Esta situación crítica ocurre en un contexto donde el Kremlin se ha comprometido con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a suspender los ataques sobre Kiev, mientras la nación enfrenta uno de los inviernos más implacables de los últimos tiempos.
El ministro de Energía de Ucrania, Denys Shmyhal, informó que las interrupciones del suministro fueron provocadas por un desperfecto técnico que afectó las líneas de alta tensión que vinculan los sistemas eléctricos de Ucrania y Moldavia.
De acuerdo con el funcionario, el fallo
“provocó un apagón en cascada en la red eléctrica de Ucrania”
, lo que derivó en la activación inmediata de los mecanismos de protección automática del sistema.
Se han reportado cortes significativos en Kiev, así como en las regiones de Zhitomir y Kharkiv, ubicadas en el centro y noreste del territorio ucraniano, respectivamente. El desabastecimiento eléctrico impactó el suministro de agua en la capital y obligó a suspender temporalmente el servicio de metro debido a la inestabilidad de la tensión en la red.

Por su parte, Moldavia también sufrió apagones de gran escala que alcanzaron a su capital, Chisináu. Dorin Junghietu, ministro de Energía moldavo, explicó la situación a través de su cuenta de Facebook.
“Due to the loss of power lines on the territory of Ukraine, the automatic protection system was activated, which disconnected the electricity supply. Animo a la población a mantener la calma hasta que se restablezca la electricidad”
, señaló el funcionario.
El crudo invierno como estrategia de guerra
Este apagón masivo se produce tras varias semanas de bombardeos rusos dirigidos contra la ya deteriorada infraestructura energética de Ucrania, provocando prolongados periodos de carencia de servicios básicos.
Las autoridades ucranianas han denunciado que Moscú busca privar a la población civil de servicios vitales como calefacción, luz y agua corriente, en una táctica que califican como el uso del “invierno como arma”.
A pesar de que Rusia ha empleado métodos similares durante los casi cuatro años que dura el conflicto, las temperaturas actuales han descendido a niveles inusuales, agravando el sufrimiento de los ciudadanos.

Los pronósticos meteorológicos indican que Ucrania enfrentará un frente ártico brutal que se prolongará hasta la próxima semana. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania advirtió que en algunas zonas los termómetros podrían marcar hasta -30 grados Celsius (-22 grados Fahrenheit).
En este escenario, Donald Trump anunció el jueves por la noche que el presidente Vladímir Putin aceptó una tregua temporal en los bombardeos contra Kiev y otros centros urbanos debido a las condiciones climáticas extremas.
“Le pedí personalmente al presidente Putin que no disparara sobre Kiev y las ciudades y pueblos durante una semana durante este frío extraordinario”
, declaró Trump durante una sesión de gabinete en la Casa Blanca. Según el mandatario estadounidense, Putin
“aceptó eso”
, aunque no se especificó cuándo se realizó formalmente dicha petición.
Desde la Casa Blanca no se han brindado detalles adicionales sobre la duración exacta o el alcance de este cese al fuego temporal. No obstante, Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, confirmó que la solicitud de Trump fue personal y que la pausa en los ataques a Kiev se mantendría hasta el domingo para intentar establecer un clima propicio para el diálogo.

Hacia una mesa de negociación
Se ha programado que representantes de Estados Unidos, Rusia y Ucrania mantengan conversaciones el próximo 1 de febrero en Abu Dabi. Previamente, los equipos ya habrían sostenido encuentros a finales de enero, marcando la primera interacción simultánea conocida entre la administración de Trump y los negociadores de ambos países en conflicto.
A pesar de estos acercamientos, el camino hacia la paz sigue siendo incierto. El presidente Volodímir Zelenski subrayó que el destino de los territorios ocupados y las exigencias de Moscú sobre áreas aún no capturadas constituyen los principales obstáculos para un acuerdo.

Por otro lado, Kirill Dmitriev, enviado presidencial de Rusia, informó mediante redes sociales que se encontraba en Miami, ciudad que ya ha servido de sede para diálogos previos entre delegaciones rusas y estadounidenses. Medios estatales rusos indicaron que Dmitriev tiene previsto reunirse con una delegación del país norteamericano.
Respecto a la situación en el terreno, Zelenski confirmó que, si bien hubo ataques rusos contra activos energéticos en varias regiones el jueves, la noche del viernes transcurrió sin ofensivas contra dichas instalaciones.
Sin embargo, el mandatario ucraniano advirtió que Rusia ha redirigido su enfoque hacia las redes logísticas y que los drones y misiles han seguido impactando zonas residenciales durante las noches.

Mientras Trump presenta la disposición de Putin como un avance diplomático, Zelenski mantiene una postura escéptica. Ante la proximidad del cuarto aniversario de la invasión el 24 de febrero, el líder ucraniano no percibe una voluntad real de paz por parte de Moscú.
“No creo que Rusia quiera terminar la guerra. Hay una gran cantidad de evidencia en contrario”
, sentenció Zelenski el pasado jueves.
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