La cuenta regresiva ha comenzado para la esperada cita entre el mandatario colombiano, Gustavo Petro, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, programada para el próximo 3 de febrero en la Casa Blanca. Este encuentro se produce en un contexto de alta sensibilidad diplomática, tras una serie de roces verbales que han tensionado el vínculo entre ambas naciones.
David Fernando Varela, quien posee un Doctorado en Asuntos Internacionales de la Universidad Johns Hopkins en Washington D. C. y de la Universidad Javeriana, analizó las implicaciones de este diálogo. Según el experto, se trata de una reunión profundamente atípica, donde la incertidumbre será la protagonista debido a las características de ambos líderes.
Un giro en la diplomacia convencional
Varela señala que este encuentro rompe con las estructuras tradicionales que suelen regir las visitas de Estado.
“En la diplomacia tradicional, las reuniones de jefes de Estado eran muy coreografiadas. Todo estaba previsto de antemano y se había preparado el comunicado oficial conjunto con el que se suelen cerrar estos encuentros”
, puntualizó el analista.

No obstante, la dinámica entre Petro y Trump será distinta. Varela advirtió que
“No es posible contar con esos parámetros. Ambos líderes suelen salirse del libreto. No van a seguir las instrucciones, entre comillas, que les den sus cancillerías, los talking points, los temas a tratar”
. Existe, por tanto, la constante
“posibilidad de que cualquiera de los dos decida irse por completo fuera de ese libreto”
debido a sus posturas disruptivas.
El experto recordó que el clima previo ha estado marcado por fricciones acumuladas.
“La reunión ocurre tras meses de confrontación verbal”
. Entre los factores de tensión figuran la restricción previa de la visa a Petro, el caso de Nicolás Maduro (que el presidente colombiano tildó de “secuestro”) y las discrepancias constantes sobre la eficacia en la lucha contra el narcotráfico. La entrega de una visa diplomática de corta duración al jefe de Estado colombiano es vista como una señal de la fragilidad del momento actual.

Temas críticos: Narcotráfico, migración y Venezuela
La agenda del encuentro estará dominada por tres ejes fundamentales que preocupan a ambos gobiernos:
- El combate al narcotráfico y la reducción de cultivos.
- La gestión y control de los flujos migratorios.
- La situación política y social en Venezuela.
Mientras que Trump exigirá compromisos firmes en seguridad y la disminución de hectáreas de coca, Petro defenderá una visión basada en la sustitución de tierras en lugar del enfoque de guerra tradicional. Varela estima que un acuerdo total es improbable:
“No creo que sea posible un alineamiento 100 por ciento, porque significaría abandonar los fundamentos ideológicos del presidente”
. Aunque el gobierno colombiano ha buscado este acercamiento para normalizar el diálogo, las concesiones de Petro no deberían comprometer su autonomía.
“esas concesiones no van a ser extremas”
, añadió el docente.
Escenarios y límites de la negociación
Respecto a los resultados, el académico plantea diversos escenarios.
“Puede ser muy favorable y puede llegar a haber una buena química personal”
, comentó Varela, aunque aclaró que esto dependería de cuánto se alinee Colombia con los intereses internacionales de Trump. 
Lo más factible es un punto medio donde ambos expresen sus diferencias manteniendo una agenda de trabajo básica. Para el analista, la magnitud del triunfo diplomático
“va a ser el que determine en qué punto del espectro intermedio se sitúa el éxito”
. Advirtió además que:
“Si es un éxito muy limitado, será porque las transacciones en Colombia fueron limitadas”
.
Un punto que no parece estar en la mesa de negociación son los pilares de la gestión de Petro, como la Paz Total. Varela considera que esta es una bandera inamovible para el mandatario colombiano. En cambio, percibe mayor flexibilidad en la cooperación sobre la frontera venezolana y una posible transición política en dicho país.
Estrategia internacional y el futuro bilateral
Además de la cita en la Casa Blanca, Petro tiene previsto hablar ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) el 4 de febrero. Este movimiento es interpretado como un intento de ampliar su red de apoyo internacional fuera del eje Washington-Caracas. El origen de este acercamiento fue la llamada telefónica del pasado 7 de enero de 2026, que abrió la puerta a la reunión actual. 
Finalmente, el analista concluyó que, a pesar de las controversias, no se espera una ruptura absoluta ni una sumisión total, sino un rango de acuerdos pragmáticos.
“La reunión está marcada por la imprevisibilidad. Ningún analista puede anticipar completamente lo que ocurrirá cuando dos líderes tan disruptivos y poco previsibles se sienten cara a cara sin un libreto definido”
, sentenció el experto de la Universidad Johns Hopkins.
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