La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una advertencia sobre la imperante necesidad de incrementar el financiamiento en sistemas de alerta temprana. Esta solicitud surge tras el impacto de una intensa ola de frío polar que afecta a naciones del Mediterráneo y Norteamérica, sumado a los eventos climáticos devastadores, como incendios forestales, inundaciones y olas de calor, que golpean simultáneamente al hemisferio sur en este arranque de año.
Según el organismo dependiente de las Naciones Unidas, el comienzo del año 2026 se ha caracterizado por un panorama de contrastes extremos. En un comunicado oficial, la agencia reportó que el mundo enfrenta actualmente un escenario de
«intenso calor e incendios, récords de nevadas y frío, lluvias e inundaciones devastadoras, que han impactado a países de todas las regiones del mundo»
.
La secretaria general de la organización, la científica argentina Celeste Saulo, puntualizó que la cifra de personas damnificadas por catástrofes ligadas al clima mantiene una tendencia ascendente año tras año. Saulo también hizo énfasis en que los peligros medioambientales siguen posicionándose como las mayores amenazas globales a largo plazo, de acuerdo con el último Informe de Riesgos Globales difundido por el Foro Económico Mundial.
En el informe técnico, la OMM aclara que el fenómeno del calentamiento global no erradica la posibilidad de que ocurran episodios de frío extremo. No obstante, se destaca que la intensidad de estas ondas gélidas ha experimentado un descenso a nivel planetario si se compara con los registros obtenidos desde la mitad del siglo XX.
Respecto a las condiciones actuales en el hemisferio norte, los expertos detallan que la situación es producto de la distorsión y el debilitamiento del vórtice polar. Esta es una corriente de aire masiva con temperaturas gélidas y vientos potentes que circula usualmente sobre el Polo Norte, pero que, al perder estabilidad, tiende a desplazarse hacia regiones situadas más al sur.
Este desequilibrio atmosférico
«favoreció amplias irrupciones de aire gélido en las latitudes medias, contribuyendo a episodios de frío intenso en Norteamérica, Europa y Asia, y preparando la atmósfera para tormentas invernales disruptivas en enero»
, detalló el equipo técnico de la agencia meteorológica.
Simultáneamente, la OMM recordó que, mientras el norte se congela, en el hemisferio sur se han documentado temperaturas sofocantes, sequías críticas e incendios forestales de gran magnitud en territorios como Chile, Argentina y Australia.
Finalmente, el continente africano también atraviesa una crisis bajo la influencia del fenómeno de La Niña, el cual está vinculado con el descenso de las temperaturas. En Mozambique, las inundaciones han dejado un saldo de al menos 300.000 damnificados, mientras que en Sudáfrica las autoridades se vieron obligadas a declarar la emergencia nacional debido a lluvias torrenciales que han cobrado la vida de al menos 30 personas.
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