El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) emitió una contundente advertencia este viernes dirigida a la Guardia Revolucionaria de Irán, subrayando que «no tolerará» conductas que pongan en riesgo la seguridad de las fuerzas norteamericanas en aguas internacionales. Este pronunciamiento oficial surge como respuesta al anuncio de Teherán sobre la realización de maniobras navales de 48 horas con fuego real en el estratégico estrecho de Ormuz, previstas para iniciar el próximo domingo.
A pesar de que las autoridades militares estadounidenses admitieron el derecho de Irán a «operar profesionalmente en el espacio aéreo y las aguas internacionales», instaron al cuerpo de élite iraní a conducirse de «forma segura y profesional» para prevenir la generación de «riesgos innecesarios». Desde el CENTCOM se recordó que el estrecho de Ormuz es fundamental como «un corredor comercial vital que garantiza la prosperidad económica de la región».
En una declaración difundida a través de canales oficiales, el mando militar señaló lo siguiente:
«Cualquier comportamiento inseguro o poco profesional cerca de las fuerzas estadounidenses, socios regionales o buques comerciales aumenta el riesgo de colisión, escalada e inestabilidad».
La institución castrense fue categórica al manifestar que “no toleraremos acciones inseguras por parte de la Guardia Revolucionaria”, asegurando que se mantendrá la protección del personal y de todos los activos de Estados Unidos que se encuentran operativos en la zona de Medio Oriente.
El departamento de defensa detalló una lista de acciones que considera como peligrosas e inaceptables:
- El sobrevuelo de embarcaciones militares estadounidenses por parte de aeronaves de Irán.
- El acercamiento de lanchas rápidas en rutas que sugieran una colisión.
- El uso de armamento o la ejecución de maniobras tácticas a altitudes excesivamente bajas.
- El acto de apuntar con sistemas de armas a las fuerzas de Estados Unidos.

Antes de finalizar su comunicado, el CENTCOM hizo hincapié en que Estados Unidos posee «la fuerza más altamente entrenada y letal del mundo» y que sus operaciones continuarán desarrollándose bajo los principios de profesionalismo y estricto apego a las leyes internacionales.
Este incremento en la tensión dialéctica ocurre en un marco de fragilidad diplomática entre ambas naciones, luego de que el mandatario estadounidense Donald Trump confirmara este viernes un ultimátum enviado a Irán. El objetivo es forzar un nuevo acuerdo respecto a su programa nuclear antes de que se considere una intervención militar contra Teherán. Trump enfatizó la relevancia de la flota naval que ha sido posicionada recientemente en el área.
Por su parte, el régimen iraní ha manifestado su rechazo a entablar nuevos diálogos con Washington sin contar con garantías previas de seguridad. No obstante, Abbas Araqchi, ministro de Exteriores de Irán, reafirmó este viernes la intención de su gobierno de alcanzar un pacto nuclear que sea considerado «justo» y que salvaguarde los intereses nacionales.

“Irán nunca ha buscado armas nucleares y está dispuesto a aceptar un acuerdo nuclear justo y equitativo que satisfaga los intereses legítimos de nuestro pueblo; esto incluye asegurar el ‘no a las armas nucleares’ y garantizar el levantamiento de las sanciones”
, declaró Araqchi tras una serie de reuniones con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el canciller turco Hakan Fidan.
Despliegue de la flota naval estadounidense en Medio Oriente
El gobierno de Estados Unidos ha reforzado significativamente su presencia militar en las inmediaciones de Irán, destacando un grupo naval de combate liderado por el portaaviones Abraham Lincoln en aguas del mar Arábigo. Esta maniobra, impulsada por la administración de Donald Trump, mantiene a los efectivos en un estado de alerta máxima, aunque hasta el momento no se ha reportado una orden de ataque directo.

Informes de inteligencia señalan que el portaaviones Abraham Lincoln navega escoltado por tres buques de guerra equipados con misiles Tomahawk. Esta agrupación naval se integró recientemente al área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos tras cruzar el sector occidental del océano Índico. Datos de rastreo aéreo han confirmado la actividad del portaaviones, registrando vuelos de aviones de soporte logístico entre el mar Arábigo y Omán durante el transcurso de la semana.
Dicho contingente naval posee además una fuerte capacidad ofensiva compuesta por cazas F-35 y aviones de ataque F/A-18 estacionados en la cubierta del portaaviones. Este armamento otorga a la flota la capacidad necesaria para impactar diversos objetivos estratégicos dentro de Irán en caso de que se reciba una orden presidencial, lo que consolida la postura de presión de Washington sobre Teherán en el complejo panorama regional.
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