Durante el inicio del presente año, el sector manufacturero de China experimentó un retroceso en su dinamismo operativo. De acuerdo con los datos suministrados este sábado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el Índice Gerente de Compras (PMI) se situó en las 49,3 unidades. Esta cifra representa una disminución de ocho décimas en comparación con el reporte del mes previo, consolidando una tendencia de contracción en la potencia asiática.
Es fundamental recordar que, dentro de la métrica del PMI, cualquier registro inferior a la barrera de los 50 puntos es interpretado como una contracción respecto al periodo anterior. Al desglosar los cinco componentes de este indicador, se observa que únicamente los rubros de producción y plazos de entrega lograron mantenerse en terreno de expansión. Por el contrario, los segmentos de nuevos pedidos, inventarios de materias primas y empleo se ubicaron por debajo del umbral crítico.
El vocero de la ONE, Huo Lihui, explicó que esta desaceleración responde principalmente a dos factores: el ingreso de diversas industrias en su temporada baja tradicional y la persistencia de una demanda efectiva insuficiente. Pese a este escenario, el funcionario remarcó que la producción industrial de la nación no ha dejado de mostrar señales de crecimiento.
Un dato alentador dentro del informe es que las expectativas empresariales se mantienen en niveles positivos. Esto sugiere que un porcentaje significativo de las firmas mantiene su confianza en la recuperación del mercado en el corto plazo.
Simultáneamente, la ONE presentó los resultados del PMI no manufacturero, el cual monitorea la salud de los sectores de servicios y construcción. Este indicador también mostró signos de debilidad al retroceder hasta los 49,4 puntos durante enero, entrando formalmente en zona de contracción.

Dentro del área no manufacturera, la construcción fue uno de los sectores más golpeados, cayendo a 48,8 puntos. Esta baja se atribuye a las condiciones climáticas adversas y al cese de actividades por la proximidad del Año Nuevo lunar. Por su parte, el sector de servicios tuvo un descenso marginal hasta los 49,5 puntos, aunque se reportó un dinamismo considerable en el área financiera.
En términos globales, el PMI compuesto —que integra tanto la industria manufacturera como la no manufacturera— descendió a 49,8 puntos en el primer mes del año. Esta caída de nueve décimas respecto a diciembre confirma una ralentización generalizada en la estructura económica del gigante asiático.
La metodología de la ONE para elaborar estos informes se basa en encuestas mensuales directas a los responsables de compras. El PMI es vital porque analiza etapas críticas como la adquisición de insumos, la producción y la cadena de distribución en todos los sectores productivos.
Este indicador goza de un amplio reconocimiento internacional como herramienta predictiva de las tendencias macroeconómicas. Su capacidad de alerta temprana permite a los analistas visualizar cambios integrales en la producción de todos los sectores económicos durante el tiempo de estudio analizado.

Complementando estas cifras, se informó que la producción industrial de China registró un crecimiento interanual del 5,9 % en 2025, superando levemente el registro del año previo. No obstante, otros pilares económicos muestran fisuras: la inversión en activos fijos sufrió un desplome del 3,8 %, tras haber crecido un 3,2 % en 2024. Este retroceso está vinculado directamente a la crisis que atraviesa el mercado inmobiliario.
La situación del sector de bienes raíces es compleja: la inversión inmobiliaria se hundió un 17,2 % en ese periodo. Asimismo, las ventas comerciales de propiedades bajaron un 8,7 % interanual en superficie. Aunque esta caída es menos drástica que en periodos anteriores, se suma a una racha negativa histórica mencionada por la ONE:
- 2022: descenso del 24,3 %
- 2023: descenso del 8,5 %
- 2024: descenso del 12,9 %
Finalmente, otros componentes de la inversión también reflejaron el impacto de la crisis. La inversión en manufactura creció apenas un 0,6 %, lo que representa una fuerte caída frente al avance del 9,2 % de 2024. En cuanto a la infraestructura, el indicador pasó de un incremento del 4,4 % a una contracción del 2,2 %. Estos resultados subrayan los desafíos persistentes que enfrenta la nación para reactivar el consumo interno y sostener el crecimiento económico.
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