En una de las emisiones más recientes de su espacio digital Tamo en vivo, el reconocido presentador y creador de contenido Dímelo King emitió una fuerte crítica hacia la estructura escénica utilizada por Bad Bunny durante su presentación en la ciudad de Medellín. Aunque el comunicador admitió que la propuesta artística poseía un trasfondo sólido, argumentó que el montaje no fue planificado de forma eficiente para las dimensiones de un recinto deportivo de gran escala como el de la capital de Antioquia.
La estructura del espectáculo
Dentro de su análisis técnico, Dímelo King reconoció inicialmente que el show del intérprete puertorriqueño contaba con una narrativa estética bien delimitada. Esta se dividía principalmente en dos ambientes: el sector denominado como “la casita” y una tarima especial donde el “Conejo Malo” interpretaba temas de salsa junto a una agrupación integrada por sus propios familiares. Sobre este punto, el presentador afirmó:
“Ellos tienen un concepto que es el de la casita y el de la tarima donde él canta con los sobrinos, que son una agrupación de salsa”
El comunicador resaltó que la apertura del evento fue visualmente impactante, destacando la elegancia del artista y la calidad de los músicos en escena. Según sus palabras, la primera impresión fue de gran nivel:
“en la tarima es donde sale un Bad Bunny en esmoquin, elegante, mirando imponente, con los músicos. Los presentó cada uno tocando los instrumentos y yo decía: ‘Guau’”

Sin embargo, el punto de quiebre en la experiencia, según el análisis de Dímelo King, ocurrió cuando el cantante decidió trasladarse de un escenario a otro. Al dejar la plataforma principal para dirigirse a la zona de la “casita”, el ambiente se tornó más informal, pero surgieron problemas logísticos que afectaron al público. El presentador explicó que
“Bad Bunny, en un momento, sale de esa tarima y se va para la casita. Y ya es como un Bad Bunny de chaqueta, de pantaloneta y la vaina, más relajado”
El problema de la escala: Medellín vs. Puerto Rico
Para el experto en contenido urbano, el inconveniente no radicó en la vestimenta o en la idea creativa, sino en la falta de adaptación del concepto a la arquitectura de un estadio. Realizó una comparación directa con las presentaciones del artista en su tierra natal, señalando que
“Ese concepto queda bien en el Choli, en Puerto Rico, y te voy a decir por qué. Porque el Choli, en Puerto Rico, le caben por ahí 16.000 personas”
En contraste, el Estadio Atanasio Girardot en Medellín posee una capacidad que supera los 44.000 espectadores. Esta diferencia masiva de aforo provocó, según el presentador, que la visibilidad fuera nula para muchos asistentes cuando el artista se desplazaba.
“Acá es un estadio que si tú estás adelante para ver a Bad Bunny tocando con la orquesta de salsa, cuando se te pasa para allá (para el escenario de la casita), ya tú no ves nada… Y ahí, cerca de esa tarima (en la que sale con los músicos) había unos palcos”
La crítica más severa se centró en la inversión realizada por los fanáticos que adquirieron entradas en las zonas VIP o de palcos. Al estar ubicados cerca de la tarima principal, quedaron en una posición de desventaja cuando el show se movió al lado opuesto, obligándolos a seguir el evento a través de las pantallas de video.
“Las personas que compraron el palco ahí alante, cuando Bad Bunny se fue para allá, para la casita, no vieron nada. Por las pantallas”

Finalmente, Dímelo King fue tajante al señalar que la esencia de un evento en directo se pierde si el espectador depende exclusivamente de una señal de video, especialmente considerando el alto valor de los boletos.
“Pero tú no vas a ir a un concierto de pantalla, porque para ir a ver un concierto de pantalla, te compras un DVD o lo ves por otro lado”
Estas observaciones han desatado un intenso debate en plataformas digitales entre los seguidores del género. Mientras una parte de la audiencia defiende la visión artística del puertorriqueño, otros usuarios han respaldado la postura del presentador, manifestando su frustración por la logística y el diseño del escenario en un evento de tal magnitud.
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