Las gestiones comerciales fueron facilitadas inicialmente por el exministro de Defensa, José Bono. Los empresarios Ángel Escribano y Javier Escribano, quienes hoy se desempeñan como presidente y consejero de la firma Indra, respectivamente, buscaron comercializar el producto estrella de su compañía familiar, Escribano Mechanical & Engineering: la torreta para tanques. Su objetivo principal fue el régimen de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial. Documentación gráfica confirma que este viaje ocurrió antes del inicio de la crisis sanitaria de 2020, periodo en el cual los hermanos también establecieron contacto con el clan de los Buteflika, quienes gobernaron Argelia durante dos décadas bajo el respaldo de la cúpula militar.
A pesar de los esfuerzos, las negociaciones en Guinea Ecuatorial no llegaron a concretarse. No obstante, en Argelia la situación fue distinta; allí se logró cerrar un acuerdo gracias a la intervención de Teresa Cabezón Arias. Esta ejecutiva, tras laborar casi ocho años en la empresa de los Escribano, lidera actualmente el área de Defensa Internacional de Indra. Es fundamental recordar que, en octubre de 2009, la Unión Europea instauró una prohibición para la venta de material bélico a la administración de Obiang, fundamentada en denuncias de represión y violaciones a los derechos fundamentales. Dicha medida incluía el embargo de armamento y restricciones financieras y de movilidad para los altos cargos del gobierno guineano.
Para abril de 2014, ante ciertos cambios en el panorama del país africano, las autoridades europeas flexibilizaron estas sanciones, levantando el veto sobre equipos que pudieran emplearse para el control interno. Esta apertura permitió que en 2018 los Escribano realizaran acercamientos estratégicos. De hecho, se efectuaron tres visitas tras la mediación de Bono con Obiang. En ese entonces, el Fondo Soberano de Omán (SGRF) poseía el 32,2% de las acciones de la compañía madrileña, tras su ingreso en 2016. Según reportes de las reuniones, el interés de Omán radicaba en utilizar estas ventas como puente para acceder a las reservas de crudo de Guinea Ecuatorial, nación que para 2018 extraía unos 125.000 barriles diarios de petróleo, destinados mayoritariamente al mercado español.

En aquel periodo, Teodoro Obiang sumaba ya 39 años en el poder, tras haber derrocado a su tío, Francisco Macías Nguema, en 1979. Aunque en 1982 asumió como presidente constitucional, sus sucesivas reelecciones han estado empañadas por cuestionamientos sobre transparencia y derechos humanos. Actualmente cumple 45 años en el cargo, contando con su hijo, Teodorín Nguema Obiang, como vicepresidente. Paralelamente, otro de sus descendientes, Carmelo Ovono Obiang, enfrenta procesos judiciales en la Audiencia Nacional española por cargos de tortura y secuestro. Pese a que Obiang mostró interés en las torretas de control remoto, el trato con los Escribano y la delegación omaní fracasó debido a discrepancias en las condiciones de pago.
La expansión hacia mercados internacionales
Anteriormente, la proyección internacional de la empresa de los Escribano era limitada. La entrada del capital omaní forzó una reestructuración profesional y la creación de un consejo directivo. En 2017, la empresa logró proveer sistemas de tiro para los blindados de la Armada venezolana, en un momento crítico para el régimen de Nicolás Maduro, marcado por la inestabilidad económica y fuertes protestas sociales que dejaron un saldo trágico de víctimas tras la intervención del Tribunal Supremo contra la Asamblea Nacional.
Posteriormente, el interés se centró en Argelia y Guinea. La expansión de la firma familiar llamó la atención del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), especialmente por las implicaciones geopolíticas en el flanco sur de la OTAN. Fuentes de inteligencia señalan que:
Rusia siempre ha tejido alianzas con Argelia y otros países africanos para extender su influencia. Lo que más preocupaba entonces, y ahora también, era que Moscú negociaba la implantación de una base naval en Mers El-Kébir, un puerto cercano a Orán que dista tan solo 140 kilómetros de Almería.
En Argelia, los Escribano suministraron estaciones de control remoto para calibres de 12,7; 20 y 30 mm destinadas a patrulleras y buques, además de sistemas avanzados de coordinación y mando con sensores electroópticos.
La evolución financiera de la empresa ha sido exponencial. Al cierre de 2018, facturaban cerca de 45 millones de euros con 261 empleados. Tras una ligera baja en 2019, los ingresos se dispararon: 73,5 millones en 2020, 87,4 millones en 2021 y 91,1 millones en 2022. En 2023, la cifra subió a 115 millones de euros. Sin embargo, el salto definitivo ocurrió en 2024, alcanzando una facturación histórica de 355 millones de euros, lo que representa un incremento del 208,7%, consolidando una plantilla de 1.247 trabajadores.
En mayo de 2023, la compañía familiar se posicionó como el segundo accionista más importante de Indra, situándose solo detrás de la SEPI. Actualmente, Escribano Mechanical and Engineering maneja el 14,3% del capital de Indra. Existe un plan para que Indra adquiera la totalidad de la empresa de los Escribano, una maniobra que cuenta con el respaldo del Ejecutivo de Pedro Sánchez, pero que encuentra obstáculos en la Unión Europea debido al enorme peso que los hermanos obtendrían dentro del sector de seguridad y defensa de España.
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