La implementación del Índice de Conexión y Experiencia con la Naturaleza (NCEI) ha comenzado a integrarse en diversos planes municipales, destacando casos como el de Pinto, en Madrid. Allí, la comunidad estudiantil se involucra en tareas de renaturalización urbana y programas de salud escolar con la vista puesta en el año 2025. Esta herramienta ya se despliega en múltiples ámbitos educativos y se proyecta su llegada a ciudades como Santander, así como a diversos puntos de Asturias y Cataluña, con el ambicioso objetivo de beneficiar a 100.000 estudiantes.
Presentada formalmente en la publicación de la British Ecological Society, esta metodología busca cuantificar el vínculo cognitivo y emocional de los menores con el entorno natural. El NCEI evalúa tanto la percepción subjetiva como las vivencias cotidianas fuera de espacios cerrados. Durante la fase de validación, se recolectaron datos de 3.395 alumnos con edades comprendidas entre los 7 y 17 años, revelando que un preocupante 75 % de los participantes presenta niveles deficientes de contacto con la naturaleza, lo cual repercute negativamente en su descanso, bienestar integral y desarrollo.
Un enfoque integral para familias y profesionales
Una característica distintiva de este índice frente a otros recursos es que permite la autoevaluación. Además, el sistema genera sugerencias personalizadas para los usuarios y directrices específicas para:
- Familias y tutores legales.
- Centros educativos y docentes.
- Profesionales sanitarios.
- Autoridades municipales y gestores públicos.
El nacimiento y la comprobación científica del NCEI es fruto del trabajo conjunto entre la Asociación Española de Pediatría (AEP), equipos investigadores del IMIB-Pascual Parrilla, diversas universidades de carácter nacional e internacional y sociedades científicas especializadas.
Juan Antonio Ortega-García, quien lidera el Comité de Salud Medioambiental de la AEP, ha destacado la importancia de este avance:
«la evidencia científica confirma que reconectar a la infancia y la adolescencia con la naturaleza es una estrategia clave de salud pública para mejorar el bienestar, el neurodesarrollo y la equidad en salud»
Las investigaciones indican que la carencia de interacción con el medio ambiente suele estar ligada a un incremento en los cuadros de hiperactividad y ansiedad, además de una reducción en la calidad del sueño. Por el contrario, un contacto frecuente con áreas verdes actúa como un factor protector de la salud emocional y física, optimizando el desarrollo neurológico. En las políticas de salud para la infancia, este factor se considera actualmente tan determinante como la nutrición, la higiene del sueño o la actividad física.
El NCEI es un recurso de acceso gratuito y cuenta con respaldo científico sólido, lo que facilita su adaptación a diversos entornos. Se ha observado su aplicación en programas de bachillerato de investigación, donde los estudiantes analizan cómo la naturaleza influye en la adicción a dispositivos electrónicos y el descanso nocturno, uniendo así la salud pública con el currículo escolar.
Políticas públicas y salud local
Este índice forma parte esencial de la iniciativa denominada Alianza para Renaturalizar la Salud. Este proyecto, liderado por la Asociación Española de Pediatría, pretende que la conexión ambiental sea un pilar fundamental en el diseño de las políticas públicas a nivel local.
Respecto a este punto, Ortega-García enfatizó que:
«la conexión con la naturaleza debe incorporarse a las políticas locales de salud infantil al mismo nivel que la actividad física, la alimentación o el descanso»
Actualmente, la Alianza mantiene diálogos con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para incluir el NCEI en los catálogos de salud de las municipalidades y escuelas. Tras el inicio de varios proyectos piloto en distintas comunidades autónomas, se espera una expansión paulatina de la herramienta ajustada a los diferentes contextos de gestión y educación.
La alerta principal que emite el estudio reside en la alta proporción de jóvenes con escasa vivencia natural. Los expertos sostienen que fomentar experiencias directas en zonas verdes no solo potencia la salud de los adolescentes, sino que ayuda a cerrar las brechas de desigualdad en el acceso a entornos saludables. Prácticamente, el NCEI funciona como una métrica de diagnóstico y una hoja de ruta para que docentes y familias apliquen medidas preventivas y de promoción de bienestar integral.
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